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Ciudad de México.- Desde el 23 de marzo, cuando inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, la Secretaría de Salud ha modificado la fecha para regresar a las actividades cotidianas en al menos tres ocasiones.
Especialistas coinciden que ante la incertidumbre, sobre todo en el aspecto económico, la población puede presentar estragos en su salud mental. El 14 de marzo, Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, informó que para mitigar los contagios de coronavirus era necesario implementar el aislamiento social durante 28 días.
Sin embargo, a dos meses del anuncio, las fechas se encuentran en constante cambio.
Manuel González Oscoy, investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que aunque las autoridades sanitarias han dejado claro que el curso de la epidemia es el que marca los parámetros para transitar a una “nueva normalidad”, la incertidumbre de no saber cuándo ocurrirá genera en la sociedad altos niveles de estrés y tensión.
“Se manejó en un principio que se regresaría el 19 de abril, y ahora se habla de que esto puede ocurrir hasta octubre. La gente no sabe si para entonces todavía tendrá empleo, incluso hay quien ya perdió su trabajo, y el no saber cuándo podrá integrarse a uno nuevo provoca tensión y estrés, que pueden derivar en violencia”, dijo.
Armando Martínez, especialista en psicología, coincidió en que el tema económico es lo que más preocupa a los mexicanos.
“La sociedad se ha ido adaptando a esta nueva realidad, pero lo que más genera tensión es el tema económico (...) porque muchas personas se quedaron sin empleo o les redujeron el sueldo, y si cada día se cambian las fechas de reapertura, temen que las empresas en las que laboran quiebren, o que deban hacer recortes de personal”.


