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Ciudad de México.- Lentas y tortuosas, así son las investigaciones sobre feminicidio en México. Cuando una mujer es asesinada en el país, el dolor para su familia es doble: se enfrentan a la muerte de su ser querida y después, cuando buscan que se castigue al responsable de los hechos, se topan con procesos judiciales interminables que hacen ver a la justicia como un lujo.
Los registros de juicios por feminicidio abiertos en 17 estados de la República —a los que El Universal tuvo acceso a través de la Plataforma Nacional de Transparencia— revelan que hay procesos penales que han durado siete años sin que hasta el pasado mes de diciembre hubiera una sentencia contra los supuestos agresores.
Esto pasa con frecuencia en Tabasco, por ejemplo, donde el Poder Judicial tiene registrados tres juicios que iniciaron desde 2012, pero hasta finales de 2019 no había algún castigado.
De acuerdo con los expertos, la clave para acabar con la impunidad en estos crímenes no es suplir el delito de feminicidio con un homicidio agravado, como lo propuso Alejandro Gertz Manero, fiscal General de la República, sino que se debe fortalecer la capacidad investigativa del Ministerio Público y sensibilizar a los jueces.
Chiapas, Colima, Oaxaca y Guanajuato encabezan la lista de estados que se tardaron más en resolver juicios por feminicidio o que siguen pendientes.


