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Ciudad de México.- El 7 de abril, el gobierno de México anunció los esfuerzos para adquirir 2 mil 711 ventiladores para tratar a los enfermos graves de coronavirus. Pocos días después, el canciller Marcelo Ebrard aseguró que se habían adquirido 5 mil 272 máquinas, y el presidente Andrés M. López Obrador informó que había pedido ayuda a Donald Trump para conseguir otros 10 mil dispositivos.
El republicano, que basó su campaña presidencial en insultar a México, prometió mandar mil para final de mes, a los que se sumarán, según vayan llegando, esos primeros 2 mil 700. De éstos, 2 mil 40 se entregarán en la cuarta semana de julio y la primera de agosto. Para entonces, se supone que habrán pasado los meses más complicados de la primera etapa de la pandemia, pero estarán a tiempo para el rebrote de infectados, que se calcula llegue en otoño.
Los ventiladores, máquinas capaces de bombear oxígeno a la sangre, son el mayor tratamiento de apoyo para los enfermos de coronavirus en estado crítico, cuando la mortalidad alcanza ratios de 61%, explica un artículo de la revista médica The Lancet.
Ante una probable escasez de máquinas para todos los enfermos, los médicos siguen guías éticas en las que deben priorizar a los que tienen más posibilidades de sobrevivir: los más jóvenes y aquellos sin enfermedades crónicas. Un análisis de mercado listaba una veintena de compañías fabricantes en todo el mundo.
Un millar de los ventiladores que llegarán a México en el mes de agosto son de la marca Siare, una empresa fundada en 1974 en Bolonia. “Normalmente podemos fabricar 165 ventiladores al mes, y ahora estamos fabricando 500 unidades al mes e intentando lograr llegar a las mil”, explica desde Italia su director general, Gianluca Preziosa.
“Fabricar un ventilador pulmonar es complicado, ya que es una mezcla de electrónica y mecánica de alta precisión. Aumentar la producción de estos equipos es difícil, pues las cantidades requeridas normalmente no son muy grandes. Buscar las materias primas en un plazo tan corto es lo más difícil, ya que nuestros proveedores no fabrican tantas. De momento, grandes empresas como Ferrari y FIAT nos están ayudando para fabricar algunas partes fundamentales”, explica.
Los precios de los ventiladores, como los automóviles, varían según prestaciones y características. Uno básico puede valer 15 mil dólares, mientras que los más avanzados rondan los 52 mil. Antes, cuenta Garza, una orden grande podía ser de 200 unidades y ahora hay fábricas con pedidos de hasta 30 mil ventiladores.


