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VELERISMO, EL DEPORTE OLVIDADO DE MÉXICO

Por Christian González Del Carpio.

Mayo 26, 2025 03:00 a.m.

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Con más de 11,200 kilómetros de litoral con playas, buen clima, ecología exuberante e islas remotas para explorar, cada año nuestros mares y costas son visitadas por unas 30,000 embarcaciones turísticas privadas: yates y veleros. Para captar este tipo de turismo se construyeron marinas privadas y gubernamentales que permiten a las embarcaciones guarnecerse en muelles donde tienen servicios de agua, luz, internet; así como seguridad y vigilancia. 

Yates y veleros atracan en los muelles de marinas donde se conectan 

a servicios de luz, agua, internet al tiempo que se reabastecen de combustible y víveres.

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En la foto la marina San Carlos en Sonora.

 

 Esta actividad durante años se consideró elitista, las regatas o torneos de pesca era para gente adinerada. La generalidad del público local solo entraba a las marinas para proporcionar servicios, reparación de motores, limpieza y mantenimiento en general. El llamado Espíritu Marinero, esa fascinación humana por los viajes y aventuras en el océano, para los jóvenes mexicanos solo podía materializarse mediante una carrera profesional en la Armada de México o en la FIDENA, las escuelas de la Marina Mercante. 

No obstante, se observaba que la mayoria de los veleros que llegaban eran tripulados por jovenes estudiantes, navegantes solitarios o parejas de adultos mayores retirados. El dinero no parecia se una gran limitante para navegar.  

Entrevistamos a Jessica Pérez Mena quien tripula un velero Catalina 34, con dos camarotes y capacidad para siete tripulantes. en San Blas, Nayarit. Nos comenta: “Después de sus travesías, muchos veleristas extranjeros venden sus embarcaciones, con instrumentos y equipos apropiados, a precios muy bajos, ¡Mas baratos que un coche del año! Solo hay que aprender náutica, normas de seguridad y decidirse, no es difícil.”  Nos dice. Fue así como adquirió su velero “Palomitas”.  Ella ofrece, asesoría y clases de náutica para todo público.  Para navegar por el Pacifico y aprender a orientarse por las estrellas, la pueden encontrar en: https://www.facebook.com/VELERISTASDELDESIERTO  y en Instagram: https://www.instagram.com/espiritudeciencia/ 

PARTES DE UN VELERO. La quilla de plomo, en la parte inferior del casco evita que el viento lo desvíe; a la vez que lo mantiene siempre vertical, pesa casi una tercera parte que la emb

 

Véase cómo el ángulo de las velas se ajustan según la dirección  del viento y el rumbo del velero. 

Las velas  de un velero funcionan como las alas de un avion, se impulsan por el flujo del viento que pasa por ellas; Asi, la posicion, el angulo de las velas, se ajusta según la direccion del viento y el rumbo deseado del navio.  

Un velero utiliza la energía del viento para impulsarse, para manejarlo correctamente se requiere conocer la dinámica del océano y la atmosfera, lo que trasmite la sensación de integrarse realmente con la naturaleza. Es silencioso y ecológico por lo que navegar se convierte en una experiencia placentera y relajante pese estar siempre alerta y atento. El viaje debe planearse bien, empezando por pronósticos meteorológicos, del viento y tamaño de las olas. Su peso de varias toneladas requiere considerar bien sus inercias, viento y corrientes para la ruta; no es fácil frenar un barco. Todo velero tiene un pequeño motor auxiliar para entrar y salir de las marinas. Estar a cargo de un velero se requiere buena conciencia situacional; estar consciente en todo momento de lo que ocurre afuera y dentro de la nave. Una tripulacion integrada, entrenada  y que muy buena comunicación, asi como un capitan con liderazgo y experiencia. Para el mar no existen los pretextos. 

El velerismo debe popularizarse, Universidades con carreras relacionadas al océano, como ecología, biología marina, ingenierías pesqueras; nunca han desarrollado la actividad náutica.  Dependen de caros prestadores de servicios caros transportarse en pangas en sus viajes de prácticas profesionales. De hecho, en las numerosas marinas en las costas mexicanas tienes muchos veleros abandonados; que podrían rehabilitarse para la instrucción náutica a estudiantes de carreras afines; hasta cumplir con las normas de navegabilidad y seguridad de la Armada de México.      

El Velero” Palomitas” Sloop Catalina 34, para siete tripulantes. En la ASIPONA de San Blas, Nayarit. 

Aprender a velear es aprender a comprender el mar. Corrientes, olas, mar de fondo, mareas, nubes, vientos, ráfagas y las combinaciones de todo esto. Es fácil, si se siente el Espíritu Marinero.