Amnistía o legalización de la impunidad

Buena noticia es que el tema violencia es prioridad para el gobierno que tomará posesión el próximo 1 de diciembre.
Ya se llevó a cabo en Ciudad Juárez el primero de los 18 foros de “Pacificación y Reconciliación Nacional”, evento presidido por el ahora presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y coordinado por quien será secretaria de Gobernación, la ministra Olga Sánchez Cordero, y por Alfonso Durazo Montaño, próximo secretario de Seguridad Pública.
Sin embargo, no hay claridad en los planteamientos centrales, principalmente en lo relativo a la propuesta de amnistía y perdón.
Definitivamente, se percibe una buena intención: resolver el problema de la violencia. Sin embargo, ni la amnistía ni el perdón aplican para resolver lo que hoy vive México.
La amnistía ha servido en otros países para consolidar procesos de pacificación, cuando el conflicto ha concluido y se quiere reconciliar a los grupos en pugna. Sin embargo, el nuevo gobierno la propone para pacificar, resolver un conflicto delictivo vivo, en el cual los beneficiarios de la amnistía no la quieren, no les interesa ni la han pedido, ya que pretenden seguir su carrera delictiva.
En México no se puede conceder amnistía a quienes no la solicitan, porque prefieren continuar delinquiendo. ¿Dónde están los delincuentes que quieren redimirse ante la sociedad y dejar esa vida violenta?
La amnistía podría funcionar en México para rescatar a quienes fueron forzados a integrarse a algún cartel en contra de su voluntad. Sin embargo, ningún grupo criminal estaría dispuesto a dejar escapar a ninguno de sus miembros. Por tanto, antes de hablar de amnistía se debiese instrumentar un programa para facilitar la huida de quienes quisieran abandonar al grupo delincuencial que les retiene. Habría que plantear primero una estrategia de rescate que incluya darles una nueva identidad, para que no sean identificados por sus captores.
Sin embargo, esto no resolvería el problema de la violencia ni la delincuencia, pues no hay ningún interés de los delincuentes por abandonar su actividad. Más bien pretenden crecer y ganar nuevos mercados. Una “ley de amnistía o perdón” amarraría las manos legalmente a las autoridades para perseguir a los criminales, lo cual fomentaría la impunidad.
(Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación)