Anti-Economía y elecciones

Hacía tiempo que no me sacaba tanto de onda con las perspectivas del país. Más como economista, pero igual en otras áreas importantes que afectan la Economía y son afectadas por ella.
Reviso hoy lo que a un candidato presidencial le ha valido que se le califique de anti-economista, aunque no sé si eso sea por ignorante o acaso por llevar la contra. Recordemos que, para los populistas, la polarización es vital para afianzarse.
Bien, a fin de distinguir los temas clave y hacerlos más claros en un breve espacio, les propongo a ustedes esta lista numerada.
1. “Neoliberales” es la denominación que utilizan algunos para desdeñar a los economistas más serios, y rechazos de este tipo (por ignorancia o razones políticas) suelen causar errores graves que ya le han costado mucho a México (1970-82: Echeverría y López Portillo con terribles secuelas).
2. Amlo incluso confunde el período del desarrollo estabilizador (1958-70) y el del populismo de la “docena trágica” (1970-82). Aquél funcionó en una economía muy sencilla y antes de la globalización, en tanto que éste significaría la reedición de estrategias de intervención del estado, controles de precios, sustitución de importaciones o finanzas públicas endebles.
3. Cualquier candidato podría considerar que en Economía nada es gratis, y que esos procesos no van a responder a la voluntad de un presidente sino a las acciones de millones de personas en función de su confianza o sus intereses e incentivos o desincentivos.
4. Conviene entender cosas tan sencillas como los mercados y la fijación de precios a partir de la oferta y la demanda, e igual que en México la inversión privada es el principal motor del crecimiento económico y nada va a sustituirla en forma sostenida (la inversión pública —muy limitada por las finanzas públicas— no llega ni al 14% de la total). En caso de que se detenga el país tardará para reanudar su marcha.
5. Con la política fiscal, el gasto o los impuestos y subsidios son bastante más complicados de lo que Amlo cree, además de que el gobierno nunca va a crear tantos empleos tan necesarios. Y, aparte de ser insostenibles, los controles de precios jamás han funcionado pues desalientan la producción y requieren subsidios contraproducentes; algo similar se aplica a los precios de garantía en la agricultura.
6. Del sector externo él “ve mal” las importaciones y favorece —como Trump— la protección comercial, lo que va en contra de la capacidad competitiva y las cruciales ventajas comparativas entre los diversos países. Con el TLCAN, el libre comercio ha probado sus virtudes por encima de los aranceles y otros obstáculos al intercambio.
7. Los reiterados rechazos a las reformas educativa y energética nos traen los peores augurios. Ahí sí, ni por dónde, e impugna además un aeropuerto esencial sin elementos pertinentes. Si se trata de corrupción, esa es otra cosa.
8. De hecho, se confirman graves inconsistencias entre las ideas de Amlo y las de su equipo (Alfonso Romo o los autores del folleto Pejenomics), lo cual genera ya una desconfianza muy negativa para la economía mexicana. E igual sucede si no se acepta que 1) Pemex requiere competencia, 2) estatizar es algo del pasado, 3) la productividad es básica o 4) la autosuficiencia alimentaria está muy fuera de lugar.
9. Sin señales ni medidas que den confianza, se dan la inflación, las fugas de capital y otros desequilibrios que arruinan el crecimiento y la creación de empleos. Esto sería atribuible a políticas económicas erróneas, no a la maldad de los poderosos (empresarios para LEA, sacadólares para JLP, traidores oligarcas para Perón, enemigos de la patria para Chávez y, claro, mafia en el poder acá). A partir de economías-ficción, estos países perdieron décadas en su desarrollo.
10. Las expectativas juegan un papel decisivo en las economías y México no es la excepción. Así, esos errores dañan a los más vulnerables… los pobres, que serían “primero” según el eslogan de Amlo en 2006, 2012 o 2018. Además, el temor de los inversionistas a la anti-Economía ya está aquí, y se refleja en el tipo de cambio ante los riesgos de controles e injerencias irresponsables. Veremos, pues.
Tal vez la Economía sea el flanco más débil del puntero presidencial, y eso tiende a afectar casi todo. Más que miedo, esto vendría a sugerir precauciones relevantes como en el caso de la Educación. En las campañas políticas es posible engañar a los electores, pero resulta inaceptable politizar y degradar el futuro económico y educativo de nuestro país.
Y si a algunos les inquieta que el probable ganador pueda ser de izquierda, pienso que a la larga todo lo anterior perjudicaría más a los pobres. Las preocupaciones se referirían a un populismo autoritario de derecha con retrocesos a etapas ya superadas en la economía mundial.
Quizá se trate de ignorancia y necedad, o sólo de estrategias para fijar los temas a discutir y jalar el interés de los votantes. Distanciarse de “los corruptos de la mafia del poder” le podría ser suficiente a Amlo para ganar, y que luego no fuera necesario probar sus delirios populistas y electoreros en contra de México.
En el segundo debate veríamos si su desempeño es tan malo como en el primero, aunque no se afecte la lealtad del voto ciego. En fin, lo racional choca con sus eslóganes rústicos y con el rechazo a un sistema que se percibe podrido, pero a muchos todavía no les inquieta que las cosas puedan empeorar.
Casi todos ustedes me podrán asegurar que Amlo va a ganar, pero nos quedaría conseguir que eso no vaya a significar un completo desastre para este país.
* VUELVO UN POCO A San Luis Potosí y las elecciones para Alcalde de la capital del estado… Y ¿saben qué? Nunca antes vi perspectivas tan raras, aun sin encuestas claras y confiables.
Los principales candidatos: un populachero muy cuestionado en busca de su reelección; el nieto vivaz de Salvador Nava por el PAN; una competente funcionaria por el decaído priismo actual, y un notario con facilidad de palabra que espera el “efecto Peje”. Habrá que ver.
Gallardo, Xavier, Cecilia y Leonel son opciones diferentes y, hacia el final, quizás aquí pueda cobrar sentido el voto útil por el segundo lugar para lograr un cambio. Pero, bueno, la decisión será de cada quien… incluidos los clientes del puntero.
* BIENVENIDO EN ESTAS PÁGINAS nuestro historiador de generaciones, librero bastante anticuario y ‘tuitstar’ en las redes sociales, Óscar G. Chávez, mi querido y admirado amigo.
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