Apostar por una política de desarrollo social más incluyente

 

Con motivo de los recientes anuncios por parte del virtual gabinete del gobierno federal electo para el periodo 2018-2024 respecto a la reingeniería que pretende hacerse a la Política de Desarrollo Social en México, y por supuesto a sus estructuras administrativas, aquí les tengo algunos datos duros y algunas ideas bastante interesantes que se han estado poniendo sobre la mesa los últimos días, para que los interesados en temas públicos podamos reflexionar y esperar que sean positivos para el desarrollo social del país.

En su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 en México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) emitió las siguientes recomendaciones generales:

l Continuar y perfeccionar estrategias coordinadas entre dependencias y órdenes de gobierno dedicadas a reducir la pobreza multidimensional.

l Que la política pública, especialmente la de desarrollo social, tenga como hilo conductor el acceso efectivo a los derechos como mecanismo principal  específico, para igualar las oportunidades de todos los grupos sociales, especialmente los más vulnerables: mujeres e indígenas. Enfocar la planeación social en ello, puede ser la ruta que México se trace para encarar y priorizar tanto la Agenda 2030 como sus propios compromisos constitucionales.?

l Implementar un esquema de protección social universal que propicie reducir las brechas más urgentes y promueva una mayor igualdad a los accesos básicos para toda la población.?

El CONEVAL hace un análisis del desempeño de la política de desarrollo social con base en el trabajo desarrollado en el país en los últimos diez años, en los que además de hacer mediciones de pobreza y evaluaciones a políticas y programas de desarrollo social, ha llevado a cabo investigaciones en áreas tales como el análisis del cumplimiento de los derechos sociales y de las condiciones que enfrentan algunos grupos discriminados.

Al respecto, lo que en México se está planteando los últimos días, es lo siguiente:
Que la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) cambiaría de nombre para establecerse como “Secretaría de Bienestar”, la cual tendría tres ejes principales y éstos estarían delineados en tres subsecretarías. Se contempla una Subsecretaría de Bienestar Social, que tendría a su cargo la creación y aplicación de programas sociales como las pensiones para adultos mayores y apoyos a personas en situación de marginación; una Subsecretaría de Desarrollo Rural y Regional, que trabajaría estrechamente con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y llevaría a cabo acciones como el plan de reforestación para el sur del país; y una Subsecretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas del país.

Esta última subsecretaría dedicada al Desarrollo de los Pueblos Indígenas merece especial atención justo el día de hoy. A propósito de la conmemoración del Día Mundial de los Pueblos Indígenas, el cual se instauró el 09 de agosto, y fue establecido en la resolución 49/214, del 23 de diciembre de 1994 por la Asamblea General de las Naciones Unidas debido a que la fecha celebra la primer reunión del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la atención especial a los pueblos indígenas en 1982.

La Organización de las Naciones Unidas, refiere que los pueblos indígenas representan una gran diversidad. Hay más de 5000 grupos distintos en unos 90 países y hablan una abrumadora mayoría de las aproximadamente 7000 lenguas del mundo. Están constituidos por 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5% de la población mundial y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando el 15% de los más pobres.

Las poblaciones autóctonas han buscado durante años el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y recursos naturales. Pese a ello, a lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre violados. En la actualidad, se encuentran sin duda entre las poblaciones más vulnerables y perjudicadas del mundo. Este día, la comunidad internacional reconoce que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida.

El gobierno mexicano, siguiendo la ruta de la comunidad internacional y reconociendo que en el país hay grandes poblaciones indígenas olvidadas y que se deben de atender, se está encaminando a su protección. Desde este momento, quienes entrarán en acción próximamente, ya empiezan a evaluar los programas sociales enfocados a mejorar la calidad de vida de estos grupos marginados.
Asimismo, en estos meses previos al inicio de la próxima administración, se evaluarán todos los programas sociales de la SEDESOL para determinar si se conservarán, eliminarán o cambiará la forma de operarse. Esto incluye a PROSPERA, Programa de Inclusión Social, el programa más importante y más costoso de la política social en México desde hace ya varias administraciones federales. A decir del nuevo gobierno, la idea es que con dicha evaluación se vaya “escalonando a programas más incluyentes y productivos”.

Según datos del CONEVAL 2018, actualmente SEDESOL opera 18 programas sociales con un presupuesto anual de 106 mil millones de pesos. De este total, sólo dos programas se llevan 87 por ciento: El Programa de Adultos Mayores, que tiene más de 31 mil millones de pesos y el otro es PROSPERA, Programa de Inclusión Social.

La reingeniería de la política de desarrollo social en México es una excelente noticia. Es de aplaudirse la evaluación de cada uno de los programas sociales que actualmente se operan en el país, en aras de mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable y que hasta ahora no han hecho más que mitigar de momento algunas de sus carencias, pero no promueven estrategias de sostenibilidad.

Respecto al cambio de nombre, la dependencia federal no sería la primera en llevar a cuestas la palabra “bienestar”. En Aguascalientes, la secretaría del ramo se llama Secretaría de Bienestar y Desarrollo Social (SEBIDESO), en Tamaulipas se llama Secretaría de Bienestar Social, mientras que en Jalisco se llama Secretaría de Desarrollo e Integración Social pero con un énfasis importante en la Dirección de Bienestar Social. Las políticas públicas de bienestar son motivo de todo un estudio bastante exhaustivo, el cual dejaré para otra ocasión, ya que me declaro apasionada del tema.

Estos compromisos anunciados en materia de política social y la habilidad en el diseño de estrategias para el desarrollo, es uno de los proyectos más ambiciosos, complejos y espinosos, ya que sin duda requerirá del próximo gobierno, además de datos y expertos en la materia, de dos elementos clave de política pública: creatividad e inversión económica. Hasta no ver no creer.

Maestra en Asuntos Políticos y Políticas Públicas
anacristinales@gmail.com