Algunos se quejan del gobierno
de AMLO y no se dan cuenta
de que hoy estamos mucho mejor que . . . la semana próxima.
Autor anónimo en redes sociales
La palabra Confianza tiene mucho que ver con la Congruencia, con la Credibilidad, con el decir lo que se hace y hacer lo que se dice. También Confianza se asocia con las palabras Decencia, Rectitud e Integridad. No se puede tener confianza a quien no se le considera decente, recto o íntegro. La Confianza en el terreno de lo público, se genera cuando el o los gobernantes actúan con limpieza, con transparencia y con pleno respeto al Estado de Derecho y entonces, hay inversión, hay trabajo, hay justicia, y hay bienestar general y progreso. La confianza genera un círculo virtuoso. Con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, y el discurso rijoso del presidente ¿Puede haber Confianza para la inversión? ¿Dejando sin que enfrente a la Justicia EPN, puede el presidente López decir honradamente que luchará contra la corrupción?
Buenas noticias, Morena no es invencible. Es bueno para los mexicanos, no volver a caer en el esquema hegemónico de partido único, que sufrimos durante casi todo el siglo XX. La ola guinda va perdiendo fuerza. Con una muy baja participación electoral de solo un 33%, (la mitad de la participación federal), ganó las gubernaturas de Puebla y Baja California, pero fue derrotado en muchas ciudades capitales, como Aguascalientes, Durango y Tamaulipas y muchos otros municipios y diputaciones en esos estados. Tampoco las encuestas serias lo favorecen. Ya bajó 10 puntos porcentuales con respecto a los que tenía hace pocas semanas. Si la figura de AMLO tiene peso electoral, también es cierto que en los estados y municipios, la realidad política no está favoreciendo a su partido. En Tamaulipas, el PAN arrasó ganando todos los distritos excepto uno.
Es lógico, los mexicanos no se están chupando el dedo y poco a poco empieza a caer el velo que ocultaba la poca capacidad de Morena para gobernar eficazmente a los mexicanos. Aún no hay un solo pez gordo (ni flaco) en la cárcel, estando en la conciencia del ciudadano de a pie todo el saqueo y los latrocinios del sexenio anterior, que AMLO hace como que no existe, voltea la cara para otro lado. Los electores están observando los disparates y equivocaciones graves que está cometiendo el nuevo presidente, que le arrebata presupuesto a instituciones de salud y de servicio como las estancias infantiles, para entregarlo al beisbol ( 3,000 millones de pesos). Que decide gastar 160 mil millones para hacerle a PEMEX una nueva refinería en su estado natal, Tabasco, no obstante que muchas voces autorizadas le aconsejaron no hacerla ahí.
Sus proyectos de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, van encontrando resistencia jurídica y técnica, como son los amparos otorgados para suspender el proyecto del aeropuerto en el Edo. de Hidalgo, cuya construcción y administración se la quiere reservar al ejército para darle más poder aún. Las agencias calificadoras internacionales, bajan ya su calificación a México, con lo que se pone en riesgo la posibilidad de nuevas inversiones productivas. (No especulativas)
Tampoco ha sido capaz de contener la violencia creciente que cada día arroja decenas de muertes por todo el país, a pesar de que en los hechos el ejército aumenta su fuerza y su presupuesto gigantesco con la llamada Guardia Nacional y no honra su compromiso de campaña para empezar a regresar al ejército a los cuarteles, para transferir gradualmente la tarea anti-violencia, a los cuerpos locales de seguridad: las policías municipal y estatal con la debida capacitación, equipamiento y presupuesto, que son las más idóneas para brindar seguridad a la ciudadanía.
Quizá el mayor daño que se le puede hacer a una sociedad, a un país, a una nación, es el de que sus ciudadanos pierdan la confianza en el porvenir, en la posibilidad de alcanzar mejoría material y moral mediante su esfuerzo cotidiano y permanente, en su trabajo, en el estudio, en la investigación científica, en el deporte. La confianza, esa condición tan necesaria para la felicidad de las personas, que cuesta mucho tiempo ganar, pero se puede perder en un solo instante. La confianza, que es necesaria para invertir, para trabajar, para esforzarse en ser mejor. La confianza de que vivimos en un país civilizado, en el que existe un verdadero Estado de Derecho, en el que cada persona tiene la plena libertad para emprender, para ejercer un oficio, una profesión, o para expresar su opinión de palabra o escrita sin temer represalia.
También para criticar al que gobierna, para profesar o no una religión o practicar cualquier rama del arte. Confianza para participar en la vida política, en el partido que mejor represente tus ideales, tus intereses. La confianza en que la autoridad constituida realmente opera y trabaja para apoyar y defender las mejores causas de las personas, para proteger su seguridad y la de sus familias.
Este es quizá el principal motivo de queja y del reclamo que dirijo al gobierno de la llamada 4T, que, además de discursos y promesas no se refleja hasta ahora, a seis meses de que inició el actual gobierno, en beneficio palpable alguno para la población. Al contrario, las condiciones en que estamos viviendo los mexicanos, parecen empeorar cada día, en más violencia, más sangre y mas corrupción.
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