“Estos comicios no son ni una ruleta rusa ni una cita a ciegas”
Mariano Rajoy,
en su campaña electoral.
Es verdaderamente asombroso y de pena ajena los desatinos que dicen los candidatos a las Alcaldías en el tema de la inseguridad y la violencia. Poco entiendo de política, pero supongo que el leguaje de un hombre o mujer que aspire a conseguir los votos necesarios para llegar al poder, debe ser un camino que aporte información verídica y que les permita cimentar y cambiar las relaciones de sus oyentes, simpatizantes o de simples ciudadanos hasta la ma..., que no hayan a quien irle.
Pareciera ser que estos hombres y mujeres, porque no hay distinción, nos ven como una sociedad ignorante y que al día de hoy, nos pueden espetar un discurso retorico, desfasado, simplista y miope, a una sociedad que cada día está más informada y sabe lo que quiere y lo que no en materia de inseguridad y freno a la violencia.
En un estudio de “Parametría Investigación Estratégica Análisis de Opinión y Mercado”, las instituciones que se ubican en los últimos puestos de la escala de confianza para la ciudadanía, son: los partidos políticos (19 %), las policías estatales (17 %) y los agentes de tránsito (16 %). Y con las propuestas y los discursos ocurrentes que esgriman, no se ve que vaya a cambiar en un futuro inmediato la percepción de confianza hacia ellos.
A los candidatos el tema de la inseguridad y la violencia les causa escozor y en algunas regiones, es cuestión de vida o muerte. Las estructuras criminales con una dinámica delincuencia y con patrones de operación diferenciados, hoy, ya buscan el control político de las Alcaldías. Debo suponer que por eso los candidatos tienen un discurso casi platónico de lo que llegarían a hacer en caso de ganar en sus territorios. -“No digas mucho sobre índices delictivos, di poco o nada sobre crimen organizado, no ofrezcas de más, di que van a analizar los mejores perfiles para los jefes de policía, platícales que el municipio es seguro y que son bandas foráneas que vienen a robar a nuestros tranquilos parroquianos, también di que vas a instalar más cámaras y comprar drones, es más, di que vas a tener una policía como el FBI”; total, ¡el ofrecer no te empobrece!-
Las Alcaldías son vistas como un botín de seis y siete cifras, que no se dejan ir tan fácilmente. Sin un modelo aún óptimo de la función policial municipal, es de esperarse que la mayoría de los municipios a nivel nacional no tengan con que hacer frente a la inseguridad y la violencia. El Secretariado Ejecutivo Nacional advierte que de los dos mil 457 municipios, únicamente mil ochocientos tienen una “fuerza pública” y de estos el 86% integran menos de cien elementos, entre administrativos y operativos, sin capacidades, sin perfil y sin proyecto de vida.
Sin entender todavía la responsabilidad constitucional que van a tener al gobernar un municipio, no identifican sus áreas de oportunidades por no tener claro metas y acciones, cada tres años se desperdician, sin que se fortalezcan las instituciones de seguridad pública municipal y el factor humano, los hombres y mujeres pasan a ser vistos como parte del problema sin ver que pueden ser la solución.
Deben tener una visión social del problema, la mejor política criminal es una excelente política social, tienen que volver la vista a las policías y sus necesidades, es insostenible que los sigan percibiendo como los mozos del ayuntamiento y de la ciudad.
La encuesta nacional de ocupación y empleo del año pasado del INEGI, revela que existen 330 mil personas laborando como policías y agentes de tránsito, con una edad promedio de 38 años, se están envejeciendo las corporaciones policiales a nivel nacional y la tendencia va a la alza.
Con salarios inequitativos y poco competitivos, sin programas de restructuración y homologación salarial, sin seguros de gastos médicos mayores, sin potencialización de los seguros de vida, sin becas para las familias, sin vales de despensa, sin gestiones para la vivienda, sin apoyo en útiles escolares y uniformes, sin cobertura de gastos funerarios, sin retribución económica a las viudas y recurso dignos para el retiro, sin una jerarquización en sus instituciones, sin promociones de ascenso, vaya, sin futuro de vida, los hombres y mujeres que portan un uniforme de policía municipal verán con tristeza que las cosas no van a cambiar.
TAPANCO: En Estados Unidos, no andan perdidos: “Campaña para ser Sheriff”. Si bien es cierto que el puesto de Sheriff se designa en algunos Condados, este se elige por medio de votos en la mayoría de las jurisdicciones. “Ten el objetivo de comunicarte con cada votante registrado del Condado. Hacer una campaña no es fácil, así que esfuérzate para ganar, acondiciona un comité de campaña, en vez de tratar de hacer la campaña por tu cuenta. Un comité de campaña puede ayudarte a recaudar fondos, acondicionar entrevistas con los medios de comunicación, repartir folletos publicitarios e incrementar la consciencia de que postulas para ser Sheriff”.
Francisco.soni@uaslp.mx
Mariano Rajoy,
en su campaña electoral.
Es verdaderamente asombroso y de pena ajena los desatinos que dicen los candidatos a las Alcaldías en el tema de la inseguridad y la violencia. Poco entiendo de política, pero supongo que el leguaje de un hombre o mujer que aspire a conseguir los votos necesarios para llegar al poder, debe ser un camino que aporte información verídica y que les permita cimentar y cambiar las relaciones de sus oyentes, simpatizantes o de simples ciudadanos hasta la ma..., que no hayan a quien irle.
Pareciera ser que estos hombres y mujeres, porque no hay distinción, nos ven como una sociedad ignorante y que al día de hoy, nos pueden espetar un discurso retorico, desfasado, simplista y miope, a una sociedad que cada día está más informada y sabe lo que quiere y lo que no en materia de inseguridad y freno a la violencia.
En un estudio de “Parametría Investigación Estratégica Análisis de Opinión y Mercado”, las instituciones que se ubican en los últimos puestos de la escala de confianza para la ciudadanía, son: los partidos políticos (19 %), las policías estatales (17 %) y los agentes de tránsito (16 %). Y con las propuestas y los discursos ocurrentes que esgriman, no se ve que vaya a cambiar en un futuro inmediato la percepción de confianza hacia ellos.
A los candidatos el tema de la inseguridad y la violencia les causa escozor y en algunas regiones, es cuestión de vida o muerte. Las estructuras criminales con una dinámica delincuencia y con patrones de operación diferenciados, hoy, ya buscan el control político de las Alcaldías. Debo suponer que por eso los candidatos tienen un discurso casi platónico de lo que llegarían a hacer en caso de ganar en sus territorios. -“No digas mucho sobre índices delictivos, di poco o nada sobre crimen organizado, no ofrezcas de más, di que van a analizar los mejores perfiles para los jefes de policía, platícales que el municipio es seguro y que son bandas foráneas que vienen a robar a nuestros tranquilos parroquianos, también di que vas a instalar más cámaras y comprar drones, es más, di que vas a tener una policía como el FBI”; total, ¡el ofrecer no te empobrece!-
Las Alcaldías son vistas como un botín de seis y siete cifras, que no se dejan ir tan fácilmente. Sin un modelo aún óptimo de la función policial municipal, es de esperarse que la mayoría de los municipios a nivel nacional no tengan con que hacer frente a la inseguridad y la violencia. El Secretariado Ejecutivo Nacional advierte que de los dos mil 457 municipios, únicamente mil ochocientos tienen una “fuerza pública” y de estos el 86% integran menos de cien elementos, entre administrativos y operativos, sin capacidades, sin perfil y sin proyecto de vida.
Sin entender todavía la responsabilidad constitucional que van a tener al gobernar un municipio, no identifican sus áreas de oportunidades por no tener claro metas y acciones, cada tres años se desperdician, sin que se fortalezcan las instituciones de seguridad pública municipal y el factor humano, los hombres y mujeres pasan a ser vistos como parte del problema sin ver que pueden ser la solución.
Deben tener una visión social del problema, la mejor política criminal es una excelente política social, tienen que volver la vista a las policías y sus necesidades, es insostenible que los sigan percibiendo como los mozos del ayuntamiento y de la ciudad.
La encuesta nacional de ocupación y empleo del año pasado del INEGI, revela que existen 330 mil personas laborando como policías y agentes de tránsito, con una edad promedio de 38 años, se están envejeciendo las corporaciones policiales a nivel nacional y la tendencia va a la alza.
Con salarios inequitativos y poco competitivos, sin programas de restructuración y homologación salarial, sin seguros de gastos médicos mayores, sin potencialización de los seguros de vida, sin becas para las familias, sin vales de despensa, sin gestiones para la vivienda, sin apoyo en útiles escolares y uniformes, sin cobertura de gastos funerarios, sin retribución económica a las viudas y recurso dignos para el retiro, sin una jerarquización en sus instituciones, sin promociones de ascenso, vaya, sin futuro de vida, los hombres y mujeres que portan un uniforme de policía municipal verán con tristeza que las cosas no van a cambiar.
TAPANCO: En Estados Unidos, no andan perdidos: “Campaña para ser Sheriff”. Si bien es cierto que el puesto de Sheriff se designa en algunos Condados, este se elige por medio de votos en la mayoría de las jurisdicciones. “Ten el objetivo de comunicarte con cada votante registrado del Condado. Hacer una campaña no es fácil, así que esfuérzate para ganar, acondiciona un comité de campaña, en vez de tratar de hacer la campaña por tu cuenta. Un comité de campaña puede ayudarte a recaudar fondos, acondicionar entrevistas con los medios de comunicación, repartir folletos publicitarios e incrementar la consciencia de que postulas para ser Sheriff”.
Francisco.soni@uaslp.mx

