Cultura laboral, ¿existe y se aplica en nuestro entorno?
“La única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que haces”
Steve Jobs.
La cultura laboral es un conjunto de creencias, normas, comportamientos y prácticas de una organización.
Advierto a los lectores, que sin considerarme en ningún modo experto en la materia, abordaré concisamente en los próximos párrafos, este tema tan sensible.
Entrando en materia, Green entiende el término cultura laboral como “un proceso humano separado pero íntimamente relacionado con las estructuras y requisitos de la organización. Una empresa u organización está formada por personas, entre muchos otros aspectos, y cada una de esas personas posee un bagaje cultural propio que ha ido adquiriendo a través del tiempo con sus experiencias, tradiciones, costumbres, etc”.
Al integrarse a una organización, las personas comienzan a formar parte de ella; sin embargo, no pueden dejar de lado el bagaje que ya traen consigo, pero si adquieren una nueva cultura, la propia de la organización.
Es en este momento cuando las personas se adaptan a sus políticas, prácticas y costumbres. Forman parte de esta nueva cultura, se integran rigiéndose con pautas de comportamiento para sentir que forman parte de ella. Aprenden a hacer las cosas al modo de la organización, pueden compartir e intercambiar experiencias, y promover la cohesión del grupo.
La cultura laboral varía de acuerdo al país, la zona geográfica de una nación, y en contextos específicos, incluso, al interior de la misma organización, en caso de tener filiales en muchos lugares (del mundo, o país donde opera), pero siempre conservando los principios básicos de su lugar de origen.
Para el caso de México, en este, como en otros tantos temas, entramos en ciertas peculiaridades que en ocasiones nos dificultan comprender de mejor manera la cultura laboral existente en nuestro país.
Esto se debe a momentos y acontecimientos históricos que evidentemente marcaron e influyeron en el campo laboral, además de considerar la rica diversidad cultural existente en sus diversos espacios y contextos, que imprimen influencia en la cultura laboral.
Haciendo un repaso muy “por encimita”, podemos decir que el capitalismo en México (como en casi todo el mundo), pasó gradualmente de las formas más primitivas de extracción y acumulación de riqueza, a otras cada vez más complejas, hasta llegar a la época actual de capitalismo financiero, globalización, automatización y avances tecnológicos.
Algunas de las consecuencias de estas expresiones son la captación de la riqueza (previo a su concentración), arrojándola al torrente de la circulación mundial en forma de productos, insumos y mercancías, universalizándose así el trabajo humano.
Con esta breve síntesis llegamos a la tesis del capitalismo expuesta en su momento por teóricos de la economía clásica (Smith), donde la productividad de los trabajadores, o la cantidad de trabajadores productivos (como se quiera ver), incrementa el consumo per cápita y, por ende, la riqueza.
Actualmente podemos considerarnos un país medianamente industrializado, pero todavía supeditado a la producción de materias primas. Esto significa, en no pocas ocasiones, dependencia a las oscilaciones del mercado mundial, en lo exterior, y pobreza en el interior, marcando diferencias en la cultura laboral, resultado de la desigualdad social.
Una de las consecuencias de la productividad, es que bajo el brazo del capitalismo trajo consigo un cambio en el ritmo de vida, costumbres y acciones diarias en todos nosotros. Por supuesto, la cultura laboral, también se ha visto afectada.
En muy pocos años la vida acelerada llegó a las grandes zonas metropolitanas de nuestro país para quedarse. Padecemos horarios de trabajo y comerciales que hasta hace pocos años era imposible creer. La “tranquilidad de la vida provinciana” terminó al incrementarse nuestras actividades diarias (a veces más de las ocho horas establecidas en la normatividad laboral), regresamos tarde a casa, si acaso convivimos un momento con la familia –aquellos afortunados de tenerla-, dormir, y repetir la misma rutina la mañana siguiente.
En las áreas menos desarrolladas, como zonas urbanas más pequeñas, pero principalmente, el campo, se “ha roto” el tejido social con estos cambios.
Retomando el tema inicial, pero considerando las ideas de los párrafos anteriores, es importante reconocer la importancia que tiene para una organización su clima laboral. A partir de su conocimiento, podrá sacar ventajas, además de incrementar la probabilidad de que una organización con un buen clima laboral consiga que su personal se encuentre a gusto, y se reduzca el riesgo de fuga de su capital humano.
Desafortunadamente muchas organizaciones fijan sus objetivos financieros –si es que lo hacen. Este será tema para otra ocasión-, por encima del desarrollo e implementación de políticas que favorezcan el desarrollo humano y una cultura laboral, dificultando alcanzar sus objetivos.
En un mundo tan cambiante y vertiginoso, es trascendental entender y comprender el vínculo entre las personas y su organización, más ahora que vivimos tiempos de incertidumbre y cambios de paradigma. Lo anterior para entender la manera en que se encuentran enlazadas.
Para ir cerrando, es trascendental implementar, tener o mantener en una organización una buena cultura laboral, que considere:
Retener talento. Si deseamos evitar que los profesionales nos abandonen, es importante aprender qué es la cultura laboral y cómo ayudar a crear un entorno de trabajo acogedor.
Dar al equipo de trabajo un propósito. Comunicar los objetivos a largo plazo de la organización, para que el recurso humano pueda ayudar en alcanzarlos.
Vincular el discurso y la práctica. Y ofrecer un conjunto de valores con los que los colaboradores se puedan identificar.
Adicional a lo anterior, el ambiente donde una persona desempeña su trabajo diariamente, el trato que un jefe puede tener con sus subordinados, la relación entre el personal de la organización, e incluso la relación con proveedores, clientes e instituciones, son elementos que integran el clima organizacional, y donde confluye la cultura laboral.
Todos estos elementos pueden convertirse en un vínculo u obstáculo para el desempeño razonable de cualquier organización pública o privada. Dicho lo anterior, en nuestro entorno ¿qué tanto conocemos y aplicamos la cultura laboral y organizacional?
Con esta pregunta cierro mi colaboración y de mis colegas por este año, agradeciendo con el corazón en la mano su grata compañía este 2021 para, desde nuestra columna de “Política y Administración Pública”, en la que Pulso Diario de San Luis nos brindó un ciclo más su confianza, compartir nuestra opinión sobre temas de actualidad relacionados con… la política y administración pública.
Desde este espacio todos los que aquí colaboramos deseamos a nuestros lectores una muy feliz navidad y un más que venturoso 2022. Nos vemos la primera semana de enero. ¡Hasta entonces!
Manuel Rosales Moreno
jmanuelrmoreno@gmail.com




