De la distancia y del desapego

Leí hace poco una historia budista: Un turista americano llega a una ciudad de oriente, para ser discípulo de un gran maestro. El recién llegado encontró al maestro en una habitación donde solo había una cama, una mesa, una silla y libros. “¿Y sus muebles?”, le preguntó.

El maestro respondió: “¿Y dónde están los suyos?”. Tartamudeando, el aspirante a discípulo dijo: “¿Los míos? ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!” El maestro sonrió: “Yo también…”

Desapego no es descuido. Es darle la importancia que merece a cada cosa y cada objeto, pero también a las relaciones sociales, que si nos descuidamos pueden llegar a ser tóxicas. Debatir sin enojarnos.

Todos pertenecemos a varios grupos sociales y formas de pensar, pero de ahí a defender a capa y espada todo lo que hace nuestro grupo y por ello atacar o discriminar al otro grupo hay una gran diferencia.

Esta semana la nota en Twitter fue alrededor de las becas que ofreció el cineasta Guillermo del Toro a tres jóvenes para que vayan a Francia a estudiar un posgrado. Uno de ellos pidió apoyo al gobierno para su boleto de avión, y entre los tantos comentarios resaltó uno: “Si a los 31 años eres becario y no tienes una tarjeta de crédito con 30 mil pesos libres aunque sea para pagarlos a 12 meses sin intereses tu boleto, algo hiciste mal”.

La mayoría de los mexicanos, parece, algo hicimos mal. Como si el apellido, el color de piel, la preferencia sexual, la edad, el lugar de residencia, el salario de la familia, las relaciones interpersonales, la escuela o hasta la suerte no tuvieran qué ver.

La polémica en redes estuvo interesante, por cuanto de prejuicios y desconocimiento tiene una clase social sobre otra.

La invisibilización de nuestros privilegios hace mayores la múltiples brechas socioculturales. El mismo Guillermo del Toro zanjó el asunto: “Respecto a las becas: Las becas existen para apoyar al talento. Naturalmente se dan como aliciente para quien NO TIENE- pero DEBERIA tener. La carencia económica no disminuye a quien la padece. Se cubrirá el boleto”.

Decíamos la semana pasada que no debemos ser porristas ni incondicionales con ningún político y menos con un funcionario, pues su deber es cumplir con las obligaciones de gestión y representación que marca la ley. Resulta que el otro, del otro partido, es el que está lleno de odio, es corrupto y sus seguidores son ignorantes y hasta fanáticos.

El PRI anunció una recomposición, una más, y espero que esta vez incluya cambio de nombre y de colores. La próxima secretaria de Gobernación habla por su gremio y pide que no se baje el sueldo a la Corte. Anaya ha desaparecido de las redes, y parece que Peña Nieto ya casi. ¿Será otro de los efectos del tronar de dedos de Thanos? ¿”No me quiero ir, señor presupuesto”?

Entre más conozco a los partidos políticos menos pienso en afiliarme a uno. Tengo afinidades, sí, y hasta ahí. Fui funcionario electoral varias veces y esa es mi trinchera. Todos cometen errores, se justifican y se contradicen, todos necesitan analizar sus propuestas y resultados del primero de julio.

Ojalá lo hagan y no se queden buscando justificaciones para salvar su honra o legitimarse. Ojalá se adelgace la nómina, el número de partidos y su presupuesto. Hasta la figura de candidato independiente echaron a perder.

¿Qué si van a negociar? Por supuesto. ¿Qué tienen en sus filas a X o Y? Claro que sí. ¿Qué no cumplen tal o cual cosa? Así es, porque tuvieron que ceder ante A o apoyarse en Z. Nada va a tener contentos a todos, pero sí podemos pugnar por un gobierno que trate de hace las cosas bien por el bien de una mayoría, despreciada hasta hoy.

Les comparto un fragmento de “Contradicción”, poema de Walt Whitman (1819-1892):

“No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,

¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.

¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.

No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro…”

Somos animales políticos pero no necesitamos ser partidistas o partidarios. Tratar de convencer se vale, y es necesario, pero no comprar ni pendejear a quien no convencen. Hay que poner distancia. Hay que contrastar, y no justificar lo que está mal de “nuestro” lado. Hay que informarnos bien, y no con las plumas de siempre.

Sigo con Whitman:

“¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. ¿Y qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?”

Posdata 1: Empezó el Festival Internacional de Danza Lila López, esperemos que sea un buen año y las funciones cumplan con expectativas y necesidades.
Posdata 2: En septiembre reiniciamos talleres de literatura, al menos dos en la capital del estado, y esperamos esta vez sí se nos haga ir a trabajar a algunos municipios. Rioverde, Valles y Matehuala están en la mira. Changuitos.

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Twitter: @corazontodito