… hay mujeres que luchan
toda la vida
y ellas son las indispensables
Parafraseando a B. Brecht
En vísperas de la fecha para elegir al poder ejecutivo y legislativo nacional, así como los presidentes municipales y legisladores de nuestra entidad potosina; cabe llamar su atención sobre una asignatura pendiente de nuestro sistema democrático: la participación ciudadana.
El propósito es destacar la necesidad de involucrarnos en la democracia, no sólo como electores sino, a demás, como protagonistas en la identificación y definición de los problemas que nos aquejan.
Hasta hoy, dicho en forma llana, nuestro papel ciudadano se reduce a “elegir representantes”, para dejar posteriormente en sus manos la definición de lo que nos es necesario. Sin embargo, lo que nos ocurre con nuestros problemas es que, “nuestros representantes”- a nombre nuestro – satisfacen necesidades e intereses con los cuales no coincidimos; dicho esto desde un muy alto porcentaje de quienes formamos nuestra comunidad.
En este marco, se hace necesario asumir que el poder político surge como producto de una lucha entre facciones políticas y que, nosotros, no somos parte de esas facciones; tampoco estamos constituidos en otra facción dentro del campo de la política. Por tal razón, nos encontramos que, en el mejor de los casos, después de endulzarnos el oído, la clase política transita en el poder en forma paralela a nuestras necesidades, transita en forma distinta a nuestras expectativas. Más aún, en los peores escenarios (juzgue usted), la clase política actúa en forma diametralmente en oposición a quienes en su momento les dimos el voto para instalarse en el poder.
Así pues, elegir representantes es una formula simple que no satisface nuestra necesidad colectiva de una vida con bienestar. Es, por consecuencia, el momento de ampliar nuestras miras y negociar el voto gratuito que hemos dado, buscando obtener el reconocimiento de los “candidotes” del papel que nos corresponde en el entramado del poder público y empujar la Ley de Participación Ciudadana que duerme el sueño de los justos.
Es necesario aprovechar la coyuntura política del proceso electivo para lograr los instrumentos formales de interlocución para la identificación y definición de los problemas sociales, así como, de las acciones de atención y evaluación de las mismas.
Como lo señala en su exposición de motivos la iniciativa presentada a la LXI Legislatura del Congreso del Estado el día 13 de junio de 2016: “nuestra entidad requiere ciudadanos que participen en la vida pública de sus comunidades, en la programación y ejecución de los recursos públicos, en la evaluación de las tareas que deben llevar los funcionarios de elección popular [y también los funcionarios no electos] y en la elaboración del marco legal que rige la vida de los habitantes del estado”.
En tal sentido, considerando también la iniciativa presentada el día 20 del mismo mes, del mismo año a la misma sexagésima primera legislatura del Congreso Estatal; cito dos de los siete “mecanismos de consulta ciudadana” en los que deseo hacer énfasis en esta columna: Los “Proyectos sociales” y, el “Presupuesto participativo” (Capítulos V y VI de la iniciativa en cuestión).
Por “Proyectos sociales se definen los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía puede presentar formalmente propuestas específicas a las autoridades estatales y municipales, sobre proyectos de inversión, programas sociales, obras públicas o cualquier otra acción gubernamental” (p. 6).
En la misma iniciativa, por “Presupuesto participativo”, se define como un instrumento de gestión y participación ciudadana directa, a través de la cual la ciudadanía propone, acuerda, decide sobre un porcentaje de los recursos públicos” (ibidem).
Existe la posibilidad de que más de una persona señale que, actualmente, nada impide que se presenten propuestas y, sin embargo, del mismo modo que nadie impide, es dado decir que nada obliga un proceso de atención a las propuestas y, que al amparo de la ausencia de obligación, los oficiosos políticos nos dicen: “se escucha el clamor popular, pero no hay recursos suficientes que abarquen todas las demandas”…
En esta parte, precisamente, radica lo relevante de la iniciativa “De la Participación de los Ciudadanos en los procesos electorales y también de los mecanismos de consulta ciudadana”, presentada a la LXI Legislatura del Estado de San Luis Potosí en 2016. En la cual se plantea que: “el Ejecutivo estatal, conforme a esta iniciativa, estaría obligado a considerar y a ejecutar las obras que resulten ganadoras en la consulta”. […] “los proponentes deberán ser convocados a reunión en los siguientes veinte días hábiles siguientes a la presentación del proyecto social para trabajar en una resolución”.
Tal iniciativa es, por lo tanto, verdaderamente vinculante de la ciudadanía y el gobierno y, por si fuera poco, plantea que “sólo serán necesarias cien personas acreditadas como vecinos del lugar donde se pretenda llevar a cabo el proyecto. Lo cual representa una iniciativa que, de ser aprobada, permite, verdaderamente, la participación de las comunidades locales en la identificación y definición de sus problemas.
En relación a lo aquí expuesto, me parece que hay algo más que despensas, tortas y refrescos para negociar con quienes desean nuestro voto; tenemos la posibilidad de convertirnos en la sexta entidad nacional que instaura el reconocimiento formal para que los problemas locales sean pensados por los habitantes locales.
Por lo pronto, considero que lo verdaderamente importante es asistir a saludar a mamá, antes de que algún político en campaña, en mi nombre, me robe tal privilegio. Usted, ¿qué opina?...
joseramonuhm@hotmail.com
toda la vida
y ellas son las indispensables
Parafraseando a B. Brecht
En vísperas de la fecha para elegir al poder ejecutivo y legislativo nacional, así como los presidentes municipales y legisladores de nuestra entidad potosina; cabe llamar su atención sobre una asignatura pendiente de nuestro sistema democrático: la participación ciudadana.
El propósito es destacar la necesidad de involucrarnos en la democracia, no sólo como electores sino, a demás, como protagonistas en la identificación y definición de los problemas que nos aquejan.
Hasta hoy, dicho en forma llana, nuestro papel ciudadano se reduce a “elegir representantes”, para dejar posteriormente en sus manos la definición de lo que nos es necesario. Sin embargo, lo que nos ocurre con nuestros problemas es que, “nuestros representantes”- a nombre nuestro – satisfacen necesidades e intereses con los cuales no coincidimos; dicho esto desde un muy alto porcentaje de quienes formamos nuestra comunidad.
En este marco, se hace necesario asumir que el poder político surge como producto de una lucha entre facciones políticas y que, nosotros, no somos parte de esas facciones; tampoco estamos constituidos en otra facción dentro del campo de la política. Por tal razón, nos encontramos que, en el mejor de los casos, después de endulzarnos el oído, la clase política transita en el poder en forma paralela a nuestras necesidades, transita en forma distinta a nuestras expectativas. Más aún, en los peores escenarios (juzgue usted), la clase política actúa en forma diametralmente en oposición a quienes en su momento les dimos el voto para instalarse en el poder.
Así pues, elegir representantes es una formula simple que no satisface nuestra necesidad colectiva de una vida con bienestar. Es, por consecuencia, el momento de ampliar nuestras miras y negociar el voto gratuito que hemos dado, buscando obtener el reconocimiento de los “candidotes” del papel que nos corresponde en el entramado del poder público y empujar la Ley de Participación Ciudadana que duerme el sueño de los justos.
Es necesario aprovechar la coyuntura política del proceso electivo para lograr los instrumentos formales de interlocución para la identificación y definición de los problemas sociales, así como, de las acciones de atención y evaluación de las mismas.
Como lo señala en su exposición de motivos la iniciativa presentada a la LXI Legislatura del Congreso del Estado el día 13 de junio de 2016: “nuestra entidad requiere ciudadanos que participen en la vida pública de sus comunidades, en la programación y ejecución de los recursos públicos, en la evaluación de las tareas que deben llevar los funcionarios de elección popular [y también los funcionarios no electos] y en la elaboración del marco legal que rige la vida de los habitantes del estado”.
En tal sentido, considerando también la iniciativa presentada el día 20 del mismo mes, del mismo año a la misma sexagésima primera legislatura del Congreso Estatal; cito dos de los siete “mecanismos de consulta ciudadana” en los que deseo hacer énfasis en esta columna: Los “Proyectos sociales” y, el “Presupuesto participativo” (Capítulos V y VI de la iniciativa en cuestión).
Por “Proyectos sociales se definen los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía puede presentar formalmente propuestas específicas a las autoridades estatales y municipales, sobre proyectos de inversión, programas sociales, obras públicas o cualquier otra acción gubernamental” (p. 6).
En la misma iniciativa, por “Presupuesto participativo”, se define como un instrumento de gestión y participación ciudadana directa, a través de la cual la ciudadanía propone, acuerda, decide sobre un porcentaje de los recursos públicos” (ibidem).
Existe la posibilidad de que más de una persona señale que, actualmente, nada impide que se presenten propuestas y, sin embargo, del mismo modo que nadie impide, es dado decir que nada obliga un proceso de atención a las propuestas y, que al amparo de la ausencia de obligación, los oficiosos políticos nos dicen: “se escucha el clamor popular, pero no hay recursos suficientes que abarquen todas las demandas”…
En esta parte, precisamente, radica lo relevante de la iniciativa “De la Participación de los Ciudadanos en los procesos electorales y también de los mecanismos de consulta ciudadana”, presentada a la LXI Legislatura del Estado de San Luis Potosí en 2016. En la cual se plantea que: “el Ejecutivo estatal, conforme a esta iniciativa, estaría obligado a considerar y a ejecutar las obras que resulten ganadoras en la consulta”. […] “los proponentes deberán ser convocados a reunión en los siguientes veinte días hábiles siguientes a la presentación del proyecto social para trabajar en una resolución”.
Tal iniciativa es, por lo tanto, verdaderamente vinculante de la ciudadanía y el gobierno y, por si fuera poco, plantea que “sólo serán necesarias cien personas acreditadas como vecinos del lugar donde se pretenda llevar a cabo el proyecto. Lo cual representa una iniciativa que, de ser aprobada, permite, verdaderamente, la participación de las comunidades locales en la identificación y definición de sus problemas.
En relación a lo aquí expuesto, me parece que hay algo más que despensas, tortas y refrescos para negociar con quienes desean nuestro voto; tenemos la posibilidad de convertirnos en la sexta entidad nacional que instaura el reconocimiento formal para que los problemas locales sean pensados por los habitantes locales.
Por lo pronto, considero que lo verdaderamente importante es asistir a saludar a mamá, antes de que algún político en campaña, en mi nombre, me robe tal privilegio. Usted, ¿qué opina?...
joseramonuhm@hotmail.com

