En aquel entonces, oigan, algunos “estudiantes de izquierda” lo veíamos un tanto impropio o no muy progresista. Pero, ojo, hace 30 años, quizá más, el sector privado dejó de ser “indigno” para los dignos e incluso a veces era superior a la función pública que ya se prostituía en ciertos casos.
Desde distintos lugares es bastante lo que se pueda hacer, aunque en lo nacional las cámaras de Diputados y Senadores nos muestren ya que podrán resultar peores que sus antecesoras. Será útil estar atentos… sin dejar que nos paralice algún tipo de depresión.
A la larga, aun con las buenas intenciones de un gobernante y a falta de contrapesos, el poder desmedido se vuelve contraproducente. Es así que se han hundido tantos políticos, si bien está por ahí el exitoso caso de autoritarismo en Singapur, aun plagado de peculiaridades.
Aunque pueda tratarse de una “transformación de cuarta”, México tiene ante sí oportunidades de grandes logros en paralelo a riesgos de enormes fracasos. Dependerá del gobierno y de la sociedad (incluido “el pueblo”, desde luego).
En un artículo reciente de The Wall Street Journal se lee: “Los expertos consideran que la popularidad propicia excesos de confianza en sí mismo y puede afectar negativamente la toma de decisiones con un desempeño (lejano del) óptimo”. Eso se aplica a líderes en empresas privadas o gobiernos y legislaturas.
En fin, si la autoestima del líder es tan grande, éste debe pensarle y fijarse un poco más para actuar con decisión pero con cuidado. Así, claro, será menos probable que todo se le vaya a desbarrancar.
La mera verdad, nuestro próximo gobierno no me parece tan de izquierda. Inclusive creo que podría ser más progresista, pero si uno prefiriere mantenerse al margen habría la posibilidad de trabajar en el sector privado o social, e igual en actividades académicas.
También quedaría irse al extranjero si es viable y no queremos padecer demasiado por acá, ni tampoco nos interesa que sea preferible cuestionar en vez de sufrir adentro del gobierno sin que te hagan caso.
* LA IMPUNIDAD NO ES fácil de enfrentar y hacia la llamada cuarta transformación ni siquiera parece contemplarse su eliminación, por lo que se ve difícil que la desbocada corrupción vaya a reducirse de manera significativa. Esto se observa, con el silencio de quienes llegan, en las liberaciones de tantos involucrados en escándalos del priismo y en las admisiones de individuos de mala reputación en el morenismo.
Incluso algunos de los presuntos impunes ya reaparecen en escena hablando de transparencia y de combatir la corrupción e impunidad, entre ellos los protagonistas de los casos más notorios del priismo que se va. Claro, eso también ha facilitado una tersa transición que tiene su valor.
Un gobernador como el de San Luis Potosí, se debería preguntar si su gobierno podía haber sido mejor —o peor— en caso de que hubiera precisado un poco las responsabilidades de su antecesor y cercanos. ¿Sería lo mismo…?
Y, bueno, ¿serían aquí mayores o menores la corrupción actual, el respeto por el gobernante, o los márgenes de acción de éste? ¿Es demasiado tarde para ‘el hubiera’? ¿Resulta cierto lo que dicen en cuanto a que “Un gobierno que no combate la corrupción, termina siendo parte de ella”?
Miren, sólo se trataría de aclarar o deslindar a fin de que no se enturbiara tanto el ambiente a partir de algún permiso virtual para “delinquir sin consecuencias”. Digamos, que los señalados contaran con una oportunidad de acreditar su inocencia, sin los efectos negativos que alientan más corrupción a futuro. Incluso se podrían legislar amnistías selectivas y bien razonadas.
* UNA CORRIENTE DEL FEMINISMO confunde prioridades al demandar un lenguaje “incluyente”, como si eso tuviera el mismo nivel de las exigencias fundamentales de igualdad de género… Una de sus promotoras opinó hace tiempo que “todo” era importante, y le dije: Si así fuera, nada sería importante. Además, ciertas cosas resultan imprácticas e innecesarias.
La influyente columnista y ex-embajadora de Polonia en México, la doctora en Historia Beata Wojna, difunde ahora en redes las expresiones de la doctora en Lingüística Hispánica Concepción Company, hoy académica de la Lengua en México: “Igualdad no es que te llamen arquitecta, es que te paguen igual y tengas las mismas oportunidades”. Concluye: “El lenguaje inclusivo es una tontería”.
Recuerdo también que, hace años, Adriana Ochoa publicó una “neta” de Christine Lagarde, la exitosa presidente del Fondo Monetario Internacional y ex-ministra de Comercio de Francia, cuando respondió a la pregunta de por qué usa el título de Madame (Señora) Presidente y no “Presidenta” como reclamaban unas feministas: “Insistir en marcar la femineidad por el género de las palabras es ridículo”.
En fin, si acaso me atrevo a citar aquí algunas de las mujeres más distinguidas y empoderadas en México y el mundo. Miren, no se puede modificar un idioma al gusto de unos o unas.
* SERÍA DIFÍCIL HALLAR DOS políticos estadounidenses más distintos que John McCain y Donald Trump. Aunque ambos son republicanos, uno es admirado por muchos… el otro ampliamente detestado y ni siquiera es político. De hecho, ya habían chocado varias veces y al fallecer McCain el polémico presidente se oponía a que la Casa Blanca expresara duelo.
Eso sí, los homenajes al héroe de guerra fueron grandiosos frente al resentimiento personal de Trump, que hace años evadió el servicio militar y no fue a Vietnam. Por su parte, el seis veces electo senador McCain declinó en el 2000 la candidatura a la presidencia en favor de George W. Bush, quien luego venció a Al Gore de manera apretada. Había perdido la elección ante Barack Obama en 2008.
El columnista Joe Walsh escribe: Sí, McCain fue un gran hombre y Trump es un lamentable ser humano. Pero Estados Unidos puso a Trump en la Casa Blanca. Y aunque es muy fácil decir que es un imbécil, si no nos tomamos tiempo para entender por qué fue elegido, nunca captaremos qué está mal en el país.
Viene ahora el revelador libro ‘Miedo: Trump en la Casa Blanca’ de Bob Woodward, el periodista célebre desde el caso Watergate que tumbó a Nixon. Tal como lo hemos hecho algunos con México y AMLO, el autor le dijo “Creo en nuestro país, y como usted es nuestro presidente, le deseo buena suerte”.
* TREINTA AÑOS SE DICE fácil. Pero que un diario los haya cumplido con fases de crecimiento y hacia su consolidación, resulta un logro significativo a nivel regional y nacional.
Desde distintos lugares es bastante lo que se pueda hacer, aunque en lo nacional las cámaras de Diputados y Senadores nos muestren ya que podrán resultar peores que sus antecesoras. Será útil estar atentos… sin dejar que nos paralice algún tipo de depresión.
A la larga, aun con las buenas intenciones de un gobernante y a falta de contrapesos, el poder desmedido se vuelve contraproducente. Es así que se han hundido tantos políticos, si bien está por ahí el exitoso caso de autoritarismo en Singapur, aun plagado de peculiaridades.
Aunque pueda tratarse de una “transformación de cuarta”, México tiene ante sí oportunidades de grandes logros en paralelo a riesgos de enormes fracasos. Dependerá del gobierno y de la sociedad (incluido “el pueblo”, desde luego).
En un artículo reciente de The Wall Street Journal se lee: “Los expertos consideran que la popularidad propicia excesos de confianza en sí mismo y puede afectar negativamente la toma de decisiones con un desempeño (lejano del) óptimo”. Eso se aplica a líderes en empresas privadas o gobiernos y legislaturas.
En fin, si la autoestima del líder es tan grande, éste debe pensarle y fijarse un poco más para actuar con decisión pero con cuidado. Así, claro, será menos probable que todo se le vaya a desbarrancar.
La mera verdad, nuestro próximo gobierno no me parece tan de izquierda. Inclusive creo que podría ser más progresista, pero si uno prefiriere mantenerse al margen habría la posibilidad de trabajar en el sector privado o social, e igual en actividades académicas.
También quedaría irse al extranjero si es viable y no queremos padecer demasiado por acá, ni tampoco nos interesa que sea preferible cuestionar en vez de sufrir adentro del gobierno sin que te hagan caso.
* LA IMPUNIDAD NO ES fácil de enfrentar y hacia la llamada cuarta transformación ni siquiera parece contemplarse su eliminación, por lo que se ve difícil que la desbocada corrupción vaya a reducirse de manera significativa. Esto se observa, con el silencio de quienes llegan, en las liberaciones de tantos involucrados en escándalos del priismo y en las admisiones de individuos de mala reputación en el morenismo.
Incluso algunos de los presuntos impunes ya reaparecen en escena hablando de transparencia y de combatir la corrupción e impunidad, entre ellos los protagonistas de los casos más notorios del priismo que se va. Claro, eso también ha facilitado una tersa transición que tiene su valor.
Un gobernador como el de San Luis Potosí, se debería preguntar si su gobierno podía haber sido mejor —o peor— en caso de que hubiera precisado un poco las responsabilidades de su antecesor y cercanos. ¿Sería lo mismo…?
Y, bueno, ¿serían aquí mayores o menores la corrupción actual, el respeto por el gobernante, o los márgenes de acción de éste? ¿Es demasiado tarde para ‘el hubiera’? ¿Resulta cierto lo que dicen en cuanto a que “Un gobierno que no combate la corrupción, termina siendo parte de ella”?
Miren, sólo se trataría de aclarar o deslindar a fin de que no se enturbiara tanto el ambiente a partir de algún permiso virtual para “delinquir sin consecuencias”. Digamos, que los señalados contaran con una oportunidad de acreditar su inocencia, sin los efectos negativos que alientan más corrupción a futuro. Incluso se podrían legislar amnistías selectivas y bien razonadas.
* UNA CORRIENTE DEL FEMINISMO confunde prioridades al demandar un lenguaje “incluyente”, como si eso tuviera el mismo nivel de las exigencias fundamentales de igualdad de género… Una de sus promotoras opinó hace tiempo que “todo” era importante, y le dije: Si así fuera, nada sería importante. Además, ciertas cosas resultan imprácticas e innecesarias.
La influyente columnista y ex-embajadora de Polonia en México, la doctora en Historia Beata Wojna, difunde ahora en redes las expresiones de la doctora en Lingüística Hispánica Concepción Company, hoy académica de la Lengua en México: “Igualdad no es que te llamen arquitecta, es que te paguen igual y tengas las mismas oportunidades”. Concluye: “El lenguaje inclusivo es una tontería”.
Recuerdo también que, hace años, Adriana Ochoa publicó una “neta” de Christine Lagarde, la exitosa presidente del Fondo Monetario Internacional y ex-ministra de Comercio de Francia, cuando respondió a la pregunta de por qué usa el título de Madame (Señora) Presidente y no “Presidenta” como reclamaban unas feministas: “Insistir en marcar la femineidad por el género de las palabras es ridículo”.
En fin, si acaso me atrevo a citar aquí algunas de las mujeres más distinguidas y empoderadas en México y el mundo. Miren, no se puede modificar un idioma al gusto de unos o unas.
* SERÍA DIFÍCIL HALLAR DOS políticos estadounidenses más distintos que John McCain y Donald Trump. Aunque ambos son republicanos, uno es admirado por muchos… el otro ampliamente detestado y ni siquiera es político. De hecho, ya habían chocado varias veces y al fallecer McCain el polémico presidente se oponía a que la Casa Blanca expresara duelo.
Eso sí, los homenajes al héroe de guerra fueron grandiosos frente al resentimiento personal de Trump, que hace años evadió el servicio militar y no fue a Vietnam. Por su parte, el seis veces electo senador McCain declinó en el 2000 la candidatura a la presidencia en favor de George W. Bush, quien luego venció a Al Gore de manera apretada. Había perdido la elección ante Barack Obama en 2008.
El columnista Joe Walsh escribe: Sí, McCain fue un gran hombre y Trump es un lamentable ser humano. Pero Estados Unidos puso a Trump en la Casa Blanca. Y aunque es muy fácil decir que es un imbécil, si no nos tomamos tiempo para entender por qué fue elegido, nunca captaremos qué está mal en el país.
Viene ahora el revelador libro ‘Miedo: Trump en la Casa Blanca’ de Bob Woodward, el periodista célebre desde el caso Watergate que tumbó a Nixon. Tal como lo hemos hecho algunos con México y AMLO, el autor le dijo “Creo en nuestro país, y como usted es nuestro presidente, le deseo buena suerte”.
* TREINTA AÑOS SE DICE fácil. Pero que un diario los haya cumplido con fases de crecimiento y hacia su consolidación, resulta un logro significativo a nivel regional y nacional.

