DESENCUENTRO
Si el desencuentro de estos últimos días entre el gallardismo y los mandos nacionales del PVEM es real y se profundiza -hay quienes piensan que no, que es una puesta en escena con propósitos poco claros- la sucesión gubernamental va a entrar en aguas más turbulentas. Si el diferendo actual se convierte en rompimiento y llega a confrontación, lo más seguro es que salga perdiendo Ricardo Gallardo, su clan y sus prosélitos.
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Entrarían en juego diversos factores, pero basta uno para apreciar la asimetría de fuerzas: la dirigencia estatal del Verde no puede ni postular candidatos ni registrarlos ante la autoridad electoral sin la anuencia de su directiva nacional. Una revisión de los estatutos del partido del tucán corrobora que los comités estatales formalmente pueden conducir los procesos de postulación, pero desde la expedición de la convocatoria respectiva debe tener la autorización de las instancias superiores. Los artículos del 43 al 62 lo
dejan claro.
Es decir, si los órganos mayores del Verde no autorizan el registro de cualquier candidatura, ésta no procede. En tales circunstancias, qué ventaja le representa al gallardismo romper lanzas con su partido. Al contrario, se quedaría sin registros para sus abanderados, lo que automáticamente los dejaría fuera de la competencia.
Existe una salida, barroca y poco prometedora pero ahí está: que otro partido le preste sus siglas para registrar. En los casos de gobernador(a), diputados(as) locales y presidentes(as) municipales, basta una formación política con registro estatal. Esa condición la tiene el Partido Nueva Alianza. Hay un problemita: el Panal es un apéndice del SNTE y recién el sindicato magisterial le juró amor eterno a Morena y la presidenta Sheinbaum, en prueba de lo cual afilió al partido guinda más de un millón de maestros. Difícilmente el Comité Ejecutivo Nacional de la organización estaría de acuerdo con jugarle la contra a sus flamantes aliados.
Uno de los primeros puntos de disenso entre Ricardo Gallardo, su esposa y Manuel El Güero Velasco se produjo el día once del mes pasado, cuando sorpresivamente el exgobernador chiapaneco, acompañado de cámaras y grabadoras, le alzó la mano a la senadora Ruth González, al tiempo que declaraba que según las mediciones internas de su partido, ella arrasaría como abanderada para la gubernatura, y que ya todo era cuestión de que ella decidiera.
Nunca ha quedado claro si esa acción del Güero fue parte de una maniobra de mayor alcance o si se trató simplemente de una puntada suya. La esposa del gobernador no se enganchó y dijo que no eran tiempos de definiciones y que más adelante fijaría posición.
Vino luego la rueda de prensa del propio Velasco -hace una semana- en la que anuncia que su partido propondrá precandidatos en nueve estados donde habrá elección de gobernador el año entrante, para que se encuesten junto con los de Morena. Comenzó citando a doña Ruth, pero fue la única cuya eventual postulación quedó en el aire, condicionada a que ella acepte. De los ocho nombres restantes, a todos los dio por seguros. Luego, ante una pregunta periodística, dijo que si Morena decide no apoyar a la senadora, el Verde la postularía en solitario.
La reacción de Gallardo Cardona, notoriamente molesta, fue responderle a Velasco que él será una figura destacada del PVEM pero que el verde potosino y su estructura eran otra cosa. Fue (creo) una sobrerreacción, porque el Güero no dijo nada que no hubiera dicho un mes antes.
Cuatro o cinco días más tarde, la propia señora Ruth retomó el tema también en tono subido y le dijo a Velasco que ella era la única a quien tocaba decidir, que él no tenía por qué hacerlo.
La verdad, vistas con cuidado las cosas, esto último fueron más ganas que razones para taparle la boca al también senador chiapaneco. Lo digo porque él en ningún momento usurpó, al menos públicamente, la voluntad de la señora Ruth ni le puso un plazo perentorio para decidir. Algo hay que no es del conocimiento público que elevó la temperatura en el desencuentro.
Lo que resalta en este rifirrafe es que Gallardo Cardona ha sido consistente en un punto: él, como jefe verde mayor en San Luis, está operando para formar "una gran alianza" partidista que apoyaría a su esposa. La gran pregunta es ¿con quién? Vamos a eso.
ALIANCITIS
Si algo ha dejado claro el mandatario potosino a propósito de su sucesión, es que nunca ha contemplado la posibilidad de que su candidata o candidato vaya con un único partido. Siempre ha insistido en que busca una alianza. Obviamente, la que más desea es con Morena. Desde el momento que éste partido dijo, enfatizó y reiteró que ni postularía ni acompañaría candidaturas de corte nepotista, RGC ha seguido hablando de una gran alianza, pero sin revelar con qué
partidos.
La verdad es que tampoco tiene mucho de donde escoger. Si quiere coaligarse con Morena tiene que pedirles a su esposa y a su señor padre que olviden sus aspiraciones, y entonces su sucesión entrará en terrenos de grandes angustias por el séptimo año.
Si no va con Morena, tampoco irá con el PAN, que ha declarado que buscará su fortalecimiento abriendo candidaturas a ciudadanos no militantes, sin buscar alianzas antinaturales. Está el PRI, que sin duda es el más proclive a formar alianza con el gallardismo. Así ha ido quedando claro desde que Sara Rocha fue elevada a la presidencia de la mesa directiva del Congreso y casualmente se ganó la rifa de un vehículo de 600 mil pesos en una rifa gubernamental. Pero Sara ya recibió una muy mala noticia para ella. La cuestión de alianzas la resolverá su líder nacional, el célebre Alito, quien ya ha dado reiteradas muestras de ver con buenos ojos a Enrique Galindo. Sobre todo si se puede armar la dupla PAN-PRI.
Movimiento Ciudadano es una incógnita en lo de aliarse o no con otras fuerzas políticas para el año entrante, pero según algunos indicios estaría más dispuesto a sumar fuerzas con Morena y no con el Verde. Quién sabe con el PAN.
Habrá muchas personas que se pregunten por qué tanto empeño de Gallardo en ir acompañado de otros partidos en las elecciones venideras. Yo estoy convencido de que es porque todavía hasta hoy las encuestas más serias y de mejor metodología le siguen diciendo a gritos que si va solo con el Verde, pierde. Sea quién sea la candidata o
el candidato.
Por supuesto que todavía existe la posibilidad de que Morena y PVEM vayan juntos a la elección de gobernador del 2027, pero sería a condición de que no sean candidatos ni doña Ruth ni Gallardo Juárez. De ser así, se abriría una nueva y compleja disyuntiva: ¿quién pone el candidato(a)? Me parece que allá, a cierta distancia, muy sonriente, se ve a Juan Carlos Valladares Eichelmann. Y con la bendición de poder mostrar que se entiende mejor con los dueños nacionales del Verde que con los locales.
Y si por acomodo final esto se va a tres tercios, con Morena de un lado; el Verde con el PT y el Panal de otro, y el PAN y el PRI juntos (a reserva de ver que decide el MC), en automático las posibilidades de Enrique Galindo Ceballos crecen exponencialmente. Sin dar por muerta la posibilidad, presente en el imaginario popular, de que el alcalde capitalino pueda ser el candidato de Morena.
El PAN dice que no quiere aliarse con el PRI, pero ambos ven con buenos ojos a Galindo. Que llamen a sus abogados y vean la manera de presentar una iniciativa de reformas para que vuelva a existir en la legislación potosina la figura de la Candidatura Común, que se suprimió varias elecciones atrás. Esta modalidad permite (existe en Tabasco y alguna otra entidad) que dos o más partidos postulen a una misma persona para determinado cargo de elección popular, sin necesidad de firmar convenio de coalición. El candidato aparecería en un recuadro diferente por cada partido que lo apoye, para tener claro cuantos votos recibió de cada uno. Piénsenlo, nada se pierde con intentarlo.
COMPRIMIDOS
Se puede tomar jocosamente pero no creo que deba ser así. Sobre todo porque pone una vez más en el centro del escenario la inquietante pregunta de en manos de quién está el gobierno de nuestro estado. Deveras que la preocupación sigue ahí no obstante que hoy se cumple el 75 por ciento del sexenio. Han transcurrido 54 de 72 meses y siguen las deplorables exhibiciones de incompetencia, impreparación, falta de profesionalismo. Dijo hace días el señor Gobernador que enviará un proyecto de modificaciones para que cada municipio tenga un número de regidores que se corresponda con su población. Y tan tranquilo lanzó la idea de que se elija uno por cada 100 mil habitantes. Así lo dijo, está grabado en audio y video. San Luis Potosí tiene tres millones de habitantes, entre cien mil, resultan 30. La propuesta gallardista es 30 regidores para 59 municipios. La mitad de uno por ayuntamiento. ¡Qué oso!
Y no lo dijo una sola vez, lo mencionó por lo menos en dos momentos diferentes. Esto conduce a dos conclusiones. La primera, que Gallardo no se detiene a pensar las cosas ni le interesa recibir asesoría; tampoco lee aunque sea por encimita las cuestiones importantes. No le importa estar debidamente informado. Le vale. La segunda, dónde están los muchos abogados que tiene a su servicio, comenzando por el secretario General de Gobierno, el Consejero Jurídico, el Subsecretario Jurídico, El Inútil de Serrano y demás. Entre la primera y la segunda mención del dislate hubo tiempo suficiente para que alguien le aclarara su error. O le tienen miedo o son unos perversos que disfrutan de los yerros de su jefe y lo dejan morir solo. También confundió regidores con síndicos y alcaldes, y se equivocó con los diferentes integrantes de los ayuntamientos.
El documento firmado el mes pasado por Gallardo Cardona que compromete al gobierno estatal a aportar una parte del subsidio que se entrega a la UASLP, establece que este año serán 516 millones. Lo simpático del asunto es que igual que ya ocurrió en 2025, el Presupuesto General de Egresos del estado solo contempla 300 millones de pesos. ¿Les avisaron del Ejecutivo a nuestros ínclitos legisladores que el documento presupuestal que aprobaron en diciembre fue usado como papel del baño y además les tocará limpiar el toilette? Lo de los 300 millones fue en venganza porque Zermeño no quiso atender sus citatorios desacomedidos. Pero llegó el que manda, y los humilló.
Me apropio de las palabras de Agustín Basave para recordar a Luis Donaldo Colosio en el XXXII aniversario de su muerte: "Era un hombre con más escrúpulos que ambiciones".
Estaré ausente una semana.




