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El aire que respiramos

Por Adolfo González Díaz Infante

Septiembre 09, 2023 03:00 a.m.

A

(2ª parte)

Ahora analizaremos las primeras alarmas de la historia de contaminación del aire. En la TRAGEDIA DE LONDRES en 1952 se cometieron varios errores al clasificarla y estudiarla, y los principales fueron:

1.- La contaminación es mala hasta un suceso final como el que costó la vida de 12,000 londinenses. Pensamos que no causa daños en grados de contaminación previos hasta que sucede la tragedia.

2.- La contaminación tiene sus orígenes y efectos localmente. Se pensaba que no influía a distancia y menos que la contaminación se exporta e importa.

3.- Algunas de las 12,000 muertes se clasificaron como ataques al corazón el 21% y embolias 5%, sin especificar que el origen de ambos casos fue la propia contaminación del aire.

El problema se solucionó parcialmente cambiando la combustión de carbón mineral a gas natural en hogares e industria, pero este cambio aumentó los niveles de DIÓXIDO DE AZUFRE, que es el que contribuye a la lluvia ácida que devastó los bosques de buena parte de Europa en los años 60s y 70s.

En Inglaterra no existe un solo monumento que recuerde las 12,000 víctimas de 1952 y sí hay monumentos que conmemoran los caídos en sus constantes guerras y conquistas. Eso nos da una idea de nuestra tendencia como humanidad de OCULTAR, OLVIDAR Y MINIMIZAR el mal que nosotros mismos nos estamos provocando.

LA GASOLINA CON PLOMO

El principal ENERGÉTICO contaminante puede ser la gasolina, ya que llega a cualquier rincón del mundo fácilmente y todos lo utilizamos o dependemos de ella en el transporte. Y muchos de nosotros nacidos en los 50s,60s y 70s sin saberlo crecimos respirando un elemento altamente venenoso para la vida y es el PLOMO, que se usaba como aditivo en la gasolina en su forma química de TETRAETILO DE PLOMO por sus siglas TEL.

El científico norteamericano Thomas Midgley fue quien generó este gran error para toda la humanidad y es considerado como EL SER VIVO QUE MÁS NEGATIVAMENTE HA INFLUIDO EN NUESTRA ATMÓSFERA EN LOS 4,500 MILLONES DE AÑOS DE HISTORIA DE NUESTRO PLANETA.

Él fue quien adicionó a la gasolina el TEL, con la finalidad de aumentar la eficiencia de los motores de combustión interna de nuestros coches. A pesar que desde el año 100 d.C. ya los romanos habían escrito sobre las propiedades NEUROTÓXICAS del plomo. La voraz industria petrolera de EU unió los esfuerzos de DUPONT, STANDARD OIL y GENERAL MOTORS para formar la compañía ETHIL CORPORATION, que siempre omitió la palabra PLOMO tanto en su nombre como en todos los estudios que entregó al gobierno de Estados Unidos para la obtención del permiso de comercializar el TEL. En un acto de CORRUPCIÓN fue rápidamente autorizado su uso a nivel mundial y la empresa mencionada hizo negocios billonarios a costa de afectar la salud de todo el planeta, a pesar de que ERNEST OLDEGART, un funcionario de la planta de Standard Oil, murió paranoico en tan sólo 5 días y muchos más trabajadores murieron de forma similar.

Durante el proceso de uso del TEL sólo en Estados Unidos y Europa se vertieron a la atmósfera más de 200,000 toneladas de plomo, bajo la protección de un toxicólogo corrupto financiado por la industria petrolera llamado Robert A. Kehoe, cuyo trabajo fue desvirtuar los estudios que demostraban lo que estaba pasando en el mundo. Gracias a esta situación se descubrieron partículas de plomo en la cumbre del HIMALAYA en los años 70s, en Groenlandia, etc. El planeta ya estaba contaminado por partículas de plomo en su totalidad y todos y cada uno de nosotros que vivimos en esos años tuvimos o tenemos exceso de PLOMO en nuestra sangre. La presión contra el PLOMO en la gasolina aumentó en los años 80s y hasta los 90s se prohibió en Estados Unidos, y hasta 1999 se prohibió en Europa. Pero una de las plantas de TEL llamada OCTEL se trasladó a países como México y demás países en vías de desarrollo, generando ventas y envenenándonos a todos por 1.8 billones de dólares.

Como apreciamos, la INDUSTRIA PETROLERA MUNDIAL, incluido nuestro PEMEX y su deuda de más de 106,000 millones de dólares, son totalmente indolentes al daño ambiental y de salud que nos provocan a todos los habitantes del planeta.