El médico y la medicina actual

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“La Medicina siempre será  clínica..., por profunda que sea su transformación tecnológica, de otro modo,  no sería Medicina...”.

Ignacio Chávez

No hace más de cinco décadas, el médico tenía una relación cercana a su paciente, lo escuchaba, lo revisaba, lo sentía muy de cerca, era parte de la familia.  Más confidente que el propio cura de la parroquia, no siempre curaba pero escuchaba y consolaba; hoy todo se está transformando.

Ahora, el médico y el paciente  forman parte de un enredado  complejo entre los grandes proveedores de la medicina: aseguradoras, hospitales privados, convenios etc... o,  de la medicina institucional pública , tan limitada, tan golpeada, tan burocratizada, donde lo que menos importa es la salud de la población.

Hoy en día el médico de la gran mayoría de las instituciones públicas depende de la cantidad, no de la calidad de atención al enfermo, no puede disponer del tiempo mínimo necesario para una buena semiología y exploración, ahora se debe dar  la indicación de hacer los más básicos análisis de laboratorio y estudios de gabinete para ver “que le encontramos”.  Estudios que pueden tardar varios días, incluso semanas en ser realizados y por ende destinados al fracaso diagnóstico y terapéutico. Difícil poder pensar en indicar algunos tratamientos de vanguardia, tratamientos que pueden aumentar la posibilidad de curación, hoy el médico en estas instituciones es controlado, se convirtió en un  trabajador  más de la empresa, que debe de disciplinarse y seguir normas que pueden atentar contra su profesión sólo con el fin de bajar los costos de la atención, pese a la integridad de la persona que busca ayuda.  ¡Que difícil situación cuando el médico escucha una orden... “dale lo que hay, si se muere se tenía que morir” !

Mientras que en la medicina privada, el medico ha quedado a expensas de proveedores de la atención médica, principalmente aseguradoras, compañías de atención medica que hacen convenios con industrias o grupos, que contratan al médico a bajo costo y lo convierten en una fuerza de trabajo barata, donde el médico acepta con el fin de mantener su ingreso, sin importar la calidad de la atención, olvidándose de aplicar sus conocimientos y experiencia, sólo con el fin de sobrevivir. 

¿Por qué los médicos no somos capaces de defender lo que algún día nos definió, cuando repetimos el juramento de Hipócrates?

Son varias las razones, ¡¡ pero ninguna justifica nuestro quehacer actual !!

 Si decidimos trabajar en una institución pública,  hagamos a un lado esa absurda idea de que nos conformamos con lo que tenemos en la institución, hagamos y desarrollemos estrategias administrativas. - Sí, ya sé que no somos administradores, pero ahora lo tenemos que ser-.  Hagamos propuestas concretas, viables, que sean lógicas y efectivas, presionemos a los administradores, que busquen lo mejor para dar una buena atención, no debemos acostumbrarnos a mirar al paciente como un objeto  de atención “transitoria”, sino como una persona en busca de ayuda. Miremos un poco a su alrededor para darnos una idea de lo que realmente buscan no sólo el paciente, sino la familia al llegar con nosotros, presionemos a las instituciones con resultados positivos, alentadores, esto nos fortalecerá.

Posiblemente los médicos que superamos treinta años de ejercer,  no veremos la unificación del sistema de salud en nuestro país, tan complejo y difícil de hacer....., tanto dinero derrochado, desperdiciado, robado, con los sistemas de salud actuales, pero debemos nosotros sentar las  bases de realizar algo que por naturaleza nos corresponde, no lo dejemos en manos de gente que sólo verá la posibilidad de robar.

Si decidimos estar en la medicina privada, no olvidemos primero el escuchar, darle tiempo al paciente, intentar diagnosticar y curar lo más posible, si no es posible,  consolar y ser honestos , ...¡¡ qué difícil !!,

¿Por qué? Pues porque sí es de aseguradora esta te  pagará la mitad de los honorarios, sin preguntarte, sin pedirte opinión, simplemente así.... Lo que hará que veamos  al paciente lo menos y más rápido posible, que nos comprometamos lo menos posible.

Será posible entablar pláticas directas, abiertas, con las potentes empresas de seguros y establecer honorarios decentes, homologados a nivel nacional, debemos intentarlo y si no, unirnos verdaderamente en una sola fuerza, existen ahora diferentes sociedades que se convierten en colegios y consejos, a través  de ellos podemos hacerlo, dejarlo así....... Estamos condenando a  las nuevas generaciones a dejar de ser Médicos. 

Aún estamos  a tiempo de evitarlo.

jorcarr01@gmail.com