El Oro fue el verdadero Dios. ¿Cuál evangelización?

“...El oro fue el verdadero dios del descubrimiento y la conquista, el dios que todo lo puede; el dios que obsesionaba a Colón; el dios de la codicia, del crimen y de la injusticia...“ El oro, que los Incas llamaban el “excremento de los dioses”...” Esta obsesión provocaría más tarde la muerte de millones de indios”... Fray Bartolomé de las Casas.

A raíz de las cuestionadas cartas de solicitud de perdón que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) remitió a SS Francisco I y al monarca español; volví a la relectura del libro de Fernando Benítez “1992 ¿Qué celebramos. Qué lamentamos?”. Ed. ERA 1992. Que leí en 1992, con motivo de los quinientos años del encuentro de dos mundos; ya que recordé, que en este libro; con base en los testimonios de Fray Bartolomé de las Casas y otros españoles, nos narra; entre otras cosas, las bárbaras atrocidades que cometieron los españoles de aquellos años, al invadir las islas del Caribe y posteriormente tierra firme. Fueron estos acontecimientos de avasallamiento un verdadero --- genocidio ---, muy superior al Holocausto.

Es difícil en este espacio, dar una idea, por más lacónica que sea, de la barbarie, de la saña inaudita, con la que los conquistadores trataron primero, a los indios caribeños y luego a los habitantes originarios de los grandes imperios de América, el Azteca y el Inca. Trataremos, basándonos en estos testimonios, de citar solo algunos de los casos vergonzosos e indignos, para cualquier sociedad de aquel tiempo y del presente. Primero, brevemente el contexto, socio político-económico europeo del S XV.

Fue el oro lo que movió a los europeos a iniciar las expediciones mar adentro. Recordemos que al finalizar la Edad Media, la situación económica, política y social de Europa había cambiado, se habían constituido ya, los estados-nación a excepción de Italia y la iglesia católica perdía gradualmente su poder. Esto hizo posible que surgiera una nueva doctrina, más económica y menos moral -- el Mercantilismo-- que tuvo como una de sus características la acumulación de dinero, monedas de oro y plata. Los europeos andaban detrás del oro pues su producción no era suficiente para satisfacer sus ambiciones. Entraron en una psicosis de ambicionar nuevos territorios, que les proporcionaran oro. Así se inició el expansionismo europeo hacia: África, Asia y posteriormente América.

Reconozcamos también, que la cultura occidental (greco-romana) era superior a las culturas aborígenes de estos continentes, incluyendo Australia. Esto facilitó el avasallamiento por parte de lo europeos hacia los continentes vírgenes. ¿Porqué, cómo nos explicamos, que en el caso de la conquista de la gran Tenochtitlán, Cortés con seiscientos españoles, dieciséis caballos, unos cuantos cañones y el apoyo de los tlaxcaltecas, conquistara todo un gran imperio guerrero? Claro que influyeron otros factores, como el fanatismo-profético religioso de los aztecas, que esperaban al dios blanco, que vendría a reclamar su trono. Quetzalcóatl.

Así las cosas, Colón llega a las islas caribeñas y empieza la masacre, el exterminio de los indios. Transcribo textualmente solo algunos casos como ejemplo: …”.En el nuevo mundo la carne escaseaba. El único alimento de los mastines era la carne de los indios. Las Casas vio como los soldados arrancaban de los brazos de su madre a los niños y delante de ellas los tiraban a los perros y para acallar el llanto de los niños estrellaban sus cabezas en las rocas. Les daban el cadáver aún caliente, a los perros hambrientos.” ...” Un esclavo volvía deshecho de la mina y se acostaba debajo de la cama donde dormía su propia mujer con el amo”... “Las Casas vio quemar en parrilla a varios principales. Los gritos de dolor, en una ocasión, no dejaban dormir a un capitán, quien salió furioso de su cabaña y ordeno ahogarlos. El verdugo, que era aún peor que el capitán, les metió palos en la boca para que se asaran mudos a fuego lento. El capitán y el verdugo durmieron tranquilos y sin remordimiento”... “Los indios huían a los montes y los españoles los perseguían con lebreles amaestrados para hacerlos pedazos” ... ”Se prohibió que se llamara perros a los indio y no se obedeció la orden. Los siguieron llamando perros: ojalá los hubieran tratado como tales, porque un indio era visto como “estiércol de la plazas”,,,,,,,” Las cabañas eran quemadas y los indios sometidos a la esclavitud. Un indio que logró entender el requerimiento (del oro) dijo que aceptaba a Dios, que era el suyo sin duda; pero que en su opinión el Papa y el Emperador, debían esta locos o borrachos al querer apropiarse de lo que no les pertenecía…”. Y así, podríamos llenar páginas y páginas, relatando estas sinvergüenzadas de odio y humillación que sufrieron los indios.

Y agregaba De las Casas “...De todo lo dicho soy testigo que lo vide y estuve presente” …”así que, desapareciendo paulatinamente la raza de las islas, bajo la violencia indetenible desatada por la fiebre del oro. Su existencia física, fue hundida en los abismos abiertos por la codicia y la ferocidad de sus perseguidores y opresores”… “Todos los tiranos y matadores de indios saben y confesaron, que los indios de todas la Indias hicieron mal alguno a los cristianos; antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que primero muchas veces hubieron recibido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencia y vejaciones de ellos mismos”…

Todos estos testimonios verídicos los dejó plasmados Fray Bartolomé de las Casas en su reseña: “Brevísima Relación de la destrucción de las Indias”. También nos dice, que las víctimas de la conquista, fueron aproximadamente veinte millones de indios. A lo que sus detractores han manifestado, que en Mesoamérica y en el sur, a la llegada de los españoles, no habitaban estas tierras, ni siquiera veinte millones de indios, y que en la conquista murieron solo unos ocho o cinco millones de indios; tildándolo de mentiroso. (Como de la misma manera, el National- Zeitung quiere proteger a los alemanes afirmando que no fueron seis millones de judíos los que murieron en el holocausto, que solo fueron cinco). --Nos dice Benítez-- que científicos norteamericanos, recientemente han hecho estudios demográficos del México de la conquista y concluyeron, que la población del centro de México, en los --treinta años, que van del desembarco de Cortés a la redacción de la Brevísima relación-- fue menoscabada de veinticinco millones originales, a cerca de seis millones. Esto significa que la conquista, solamente en México, debe haber costado, diecinueve millones de indios.  Con lo anterior se demuestra, que Fray Bartolomé no estaba errado en sus cálculos.

Nos preguntamos en relación de la solicitud de perdón. -- Si es que está enterado de estos hechos de barbarie-- ¿cómo es posible, que el periodista, Arturo Pérez-Reverte, pudo afirmar que AMLO era un “imbécil” si se creía sus palabras y un “sinvergüenza” si no? Con todo respeto, pero creo que el imbécil y sinvergüenza es el crítico. ¿Qué no estará enterado de la corriente humanista que iniciaron en 1510 sus compatriotas, verdaderos defensores de los indios: Fray Antón de Montesinos y que continuó Fray Bartolomé de las Casas, De Zumárraga y Don Vasco de Quiroga y que, Fernando Benítez, nos refiere en su libro? Congruencia, digo.

Encuentro razonable, la crítica que, en este mismo asunto del perdón, emitió el escritor Mario Vargas Llosa, en un reciente congreso de la lengua española, celebrado en Córdova Argentina, quien dijo: …“Con la carta al rey de España AMLO, se equivocó de destinatario, esa carta debió de enviársela el mismo porque México, después de ser independiente desde hace dos siglos, tiene todavía “tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes, explotados”….. Tiene razón el escritor peruano-español. ¿Cómo es posible, que México, con su abundante riqueza mineral y natural, que es considerado como la onceaba o doceava potencia económica mundial, tenga todavía más de cincuenta millones de pobres-miserables?, habrá que preguntarles a los expresidentes del neoliberalismo. Por su parte AMLO, en una de sus entrevistas mañaneras, manifestó que en su oportunidad, como Jefe del Estado Mexicano, pedirá perdón a los oprimidos de ayer y hoy.

Considero que AMLO no debió enviar carta de solicitud de perdón al Santo Padre Francisco, pues ya sus antecesores los Beatísimos Sumos Pontífices Juan Pablo II, y Benedicto XVI, en sus sendos viajes a América, habían pedido perdón a los pueblos originarios del continente. Le están fallando sus asesores.

jojih@hotmail.com