Estos meses son decisivos para el poderoso líder que —a partir de votaciones abrumadoras— encabezará nuestro sistema presidencialista de gobierno. Miren, de aquí se podrá derivar lo que haga o deje de hacer, e incluso cómo lo intente o posponga aunque pueda incumplir algo que haya ofrecido.
Habrá casos concretos de riesgo o relativa seguridad, de tenacidad o sabios cambios de opinión, y de aprendizaje o cerrazón ante nuevos elementos. Así, el presidente electo y constitucional va a acertar (éxito lleva a éxito) o, probablemente, va a inmolarse (fracaso lleva a fracaso). Esto, oigan, resulta de pronóstico reservado.
Y, para ello: ¿Quién es Andrés Manuel López Obrador?
Bueno, así se trate del personaje más conocido en México, esta pregunta no cuenta con una sola respuesta. O sí, pero quizá para descubrirla habría que desechar la reacción contrapuesta a la de todos aquellos que lo detestan, o acaso la contraria a la de tantos otros que lo veneran.
En estas opiniones no hay medias tintas, si bien todos y cada uno tenemos virtudes y defectos… Y, claro, tendría que considerarse algo de ambos lados.
Por su protagonismo y su liderazgo carismático en un marco de presidencialismo, para este caso resulta más relevante lo personal hasta sin victorias de amplias mayorías. Es, en suma, la esencia de los caudillos.
Veamos, pues. Entre sus virtudes o ventajas, cabe recordar aquí: Fortaleza, liderazgo, audacia, astucia, prudencia, voluntad, intuición, inquietud social, visión, austeridad (no necesariamente honestidad), sensibilidad, pasión, responsabilidad y congruencia.
En cuanto a fallas o defectos, se han destacado: Cerrazón (selectiva), ignorancia (sobre todo técnica), megalomanía, fijación o nostalgia del pasado, simulación, demagogia, resentimiento, terquedad, intolerancia, mesianismo, pasión, irresponsabilidad e incongruencia.
Innumerables ejemplos comprueban la gran mayoría de estos puntos positivos y negativos. De hecho, los hay malos que se vuelven buenos, y viceversa. También, fíjense, lo que uno ve bien… podría estar mal para alguien más. A mí me parece magnífico que él muestre “más pragmatismo y menos ideología”, lo cual para otros es una desgracia.
La intuición suele ser bastante útil, pero sin análisis se vuelve peligrosa en decisiones importantes.
La audacia, a su vez, tiende a producir recompensas o frustraciones, mientras que la astucia se pinta de prudencia o imprudencia e igual la pasión puede significar virtud o defecto.
Aquí, el saldo sugiere un desastre, no una maravilla. Está en sus manos y en las de diputados y senadores, de organismos autónomos y de algún asesor o consejero. ¡Que lo cuiden, lo equilibren o lo centren! Si nos fijamos, sus virtudes son enormes pero algunos de sus defectos y ciertos enemigos o intereses podrían acabar con él y su transformación, ya sea desde ahora o más adelante.
No faltan gandallas que buscan un “río revuelto” para pescar ganancias. Sólo un ejemplo: Se confirma que están al acecho grupos que tratan de utilizar estudiantes con la idea de desestabilizar al final del sexenio y chantajear al próximo gobierno.
Estos días la economía no es nada propicia y los mercados se vuelven más sensibles a los riesgos e incongruencias en una transición, de tal forma que los entrantes y los salientes tienen que ser bastante cuidadosos en sus declaraciones y acciones. Veo razones para el pesimismo y resultan demasiados los frentes y los cabos sueltos en el marco de múltiples virtudes y defectos que destaqué.
Junto a la economía y la política, hay temas cruciales como la educación y la corrupción. En el primero, nada ni nadie debe someterse a intereses en contra de la evaluación o la calidad, pues una alianza tendrá validez si respeta la efectividad educativa.
Y con los sistemas anti-corrupción es imprescindible algo mucho mejor y más completo, que sea muy eficaz y evite la dañina desconfianza. La broma es: ¡Qué nervios… Ya sólo faltan 55 días para que se acabe la corrupción!
En fin, AMLO continúa su exitosa campaña política a lo largo del país. Algunos hablan de la Gira del Adiós… creo que no tanto porque vaya a desaparecer, sino acaso como una despedida de su eterna oposición y sus fantasías, para adentrarse en la rejega realidad. A nadie le conviene que sucumba, y le dejo al tiempo la deseable perspectiva de equivocarme con eso de su fracaso o naufragio.
Rebasa hoy la gira el 50% de las entidades federativas, con la intención de terminar estos festejos cerca del pueblo y los gobernadores poco antes de su toma de posesión. Así sea.
* DOS DE OCTUBRE NO se olvida, desde luego, y aún menos cuando te tocó vivirlo en tu Alma Mater. Pero, ojo, tampoco olvidemos que estamos en el Siglo XXI y, a partir de diversos aprendizajes, tenemos que enfocarnos cada día más en lo que viene.
* EL GOBIERNO ESTATAL INICIÓ el mes pasado la segunda mitad de su mandato sexenal y cumple ahora 40 meses de su triunfo electoral de junio de 2015 con todo y transición. En lo oficial le queda ya menos tiempo que el que lleva recorrido, y quizá valga esperar que hacia su cierre sume novedades y más apoyo o comprensión de distintos sectores.
Sobre la LXII Legislatura del Congreso, creo que no superará en ruindad y desventuras a la que la antecedió, si bien muchos sostienen que “la siguiente siempre es peor”. Para la nueva, las tragedias de la que se fue son referentes a evitar, y también resulta posible esbozar aquí ciertas comparaciones.
Digamos, ¿estos próximos años quiénes podrían ser los que se asemejen al Tekmoloco y a Desfassieux…? No será fácil encontrarlos y, aun con sus managers y promotores, el Mijis debería aportar frescura y pluralidad a las tareas legislativas. A su vez, ¿en el pasado trienio quiénes habrían sido los equivalentes a Eugenio Govea y Sonia Mendoza en cuanto a carácter y experiencia?
Son conocidos los antecedentes de corrupción de varios de los nuevos diputados. Y, en todo caso, a partir de la vigilancia ciudadana tiene que esfumarse la partida de gestoría con sus comprobaciones. De modo similar, las evaluaciones externas se podrán recalibrar a fin de que resulten más creíbles y más útiles para los propios legisladores.
Como en otros estados, el Ejecutivo y el Legislativo tendrían que ser mucho mejores los siguientes tres años en comparación con el período 2015-2018, y la sociedad debe estar muy atenta para que eso suceda. ¡Que los potosinos puedan aspirar a algo distinto!
Habrá casos concretos de riesgo o relativa seguridad, de tenacidad o sabios cambios de opinión, y de aprendizaje o cerrazón ante nuevos elementos. Así, el presidente electo y constitucional va a acertar (éxito lleva a éxito) o, probablemente, va a inmolarse (fracaso lleva a fracaso). Esto, oigan, resulta de pronóstico reservado.
Y, para ello: ¿Quién es Andrés Manuel López Obrador?
Bueno, así se trate del personaje más conocido en México, esta pregunta no cuenta con una sola respuesta. O sí, pero quizá para descubrirla habría que desechar la reacción contrapuesta a la de todos aquellos que lo detestan, o acaso la contraria a la de tantos otros que lo veneran.
En estas opiniones no hay medias tintas, si bien todos y cada uno tenemos virtudes y defectos… Y, claro, tendría que considerarse algo de ambos lados.
Por su protagonismo y su liderazgo carismático en un marco de presidencialismo, para este caso resulta más relevante lo personal hasta sin victorias de amplias mayorías. Es, en suma, la esencia de los caudillos.
Veamos, pues. Entre sus virtudes o ventajas, cabe recordar aquí: Fortaleza, liderazgo, audacia, astucia, prudencia, voluntad, intuición, inquietud social, visión, austeridad (no necesariamente honestidad), sensibilidad, pasión, responsabilidad y congruencia.
En cuanto a fallas o defectos, se han destacado: Cerrazón (selectiva), ignorancia (sobre todo técnica), megalomanía, fijación o nostalgia del pasado, simulación, demagogia, resentimiento, terquedad, intolerancia, mesianismo, pasión, irresponsabilidad e incongruencia.
Innumerables ejemplos comprueban la gran mayoría de estos puntos positivos y negativos. De hecho, los hay malos que se vuelven buenos, y viceversa. También, fíjense, lo que uno ve bien… podría estar mal para alguien más. A mí me parece magnífico que él muestre “más pragmatismo y menos ideología”, lo cual para otros es una desgracia.
La intuición suele ser bastante útil, pero sin análisis se vuelve peligrosa en decisiones importantes.
La audacia, a su vez, tiende a producir recompensas o frustraciones, mientras que la astucia se pinta de prudencia o imprudencia e igual la pasión puede significar virtud o defecto.
Aquí, el saldo sugiere un desastre, no una maravilla. Está en sus manos y en las de diputados y senadores, de organismos autónomos y de algún asesor o consejero. ¡Que lo cuiden, lo equilibren o lo centren! Si nos fijamos, sus virtudes son enormes pero algunos de sus defectos y ciertos enemigos o intereses podrían acabar con él y su transformación, ya sea desde ahora o más adelante.
No faltan gandallas que buscan un “río revuelto” para pescar ganancias. Sólo un ejemplo: Se confirma que están al acecho grupos que tratan de utilizar estudiantes con la idea de desestabilizar al final del sexenio y chantajear al próximo gobierno.
Estos días la economía no es nada propicia y los mercados se vuelven más sensibles a los riesgos e incongruencias en una transición, de tal forma que los entrantes y los salientes tienen que ser bastante cuidadosos en sus declaraciones y acciones. Veo razones para el pesimismo y resultan demasiados los frentes y los cabos sueltos en el marco de múltiples virtudes y defectos que destaqué.
Junto a la economía y la política, hay temas cruciales como la educación y la corrupción. En el primero, nada ni nadie debe someterse a intereses en contra de la evaluación o la calidad, pues una alianza tendrá validez si respeta la efectividad educativa.
Y con los sistemas anti-corrupción es imprescindible algo mucho mejor y más completo, que sea muy eficaz y evite la dañina desconfianza. La broma es: ¡Qué nervios… Ya sólo faltan 55 días para que se acabe la corrupción!
En fin, AMLO continúa su exitosa campaña política a lo largo del país. Algunos hablan de la Gira del Adiós… creo que no tanto porque vaya a desaparecer, sino acaso como una despedida de su eterna oposición y sus fantasías, para adentrarse en la rejega realidad. A nadie le conviene que sucumba, y le dejo al tiempo la deseable perspectiva de equivocarme con eso de su fracaso o naufragio.
Rebasa hoy la gira el 50% de las entidades federativas, con la intención de terminar estos festejos cerca del pueblo y los gobernadores poco antes de su toma de posesión. Así sea.
* DOS DE OCTUBRE NO se olvida, desde luego, y aún menos cuando te tocó vivirlo en tu Alma Mater. Pero, ojo, tampoco olvidemos que estamos en el Siglo XXI y, a partir de diversos aprendizajes, tenemos que enfocarnos cada día más en lo que viene.
* EL GOBIERNO ESTATAL INICIÓ el mes pasado la segunda mitad de su mandato sexenal y cumple ahora 40 meses de su triunfo electoral de junio de 2015 con todo y transición. En lo oficial le queda ya menos tiempo que el que lleva recorrido, y quizá valga esperar que hacia su cierre sume novedades y más apoyo o comprensión de distintos sectores.
Sobre la LXII Legislatura del Congreso, creo que no superará en ruindad y desventuras a la que la antecedió, si bien muchos sostienen que “la siguiente siempre es peor”. Para la nueva, las tragedias de la que se fue son referentes a evitar, y también resulta posible esbozar aquí ciertas comparaciones.
Digamos, ¿estos próximos años quiénes podrían ser los que se asemejen al Tekmoloco y a Desfassieux…? No será fácil encontrarlos y, aun con sus managers y promotores, el Mijis debería aportar frescura y pluralidad a las tareas legislativas. A su vez, ¿en el pasado trienio quiénes habrían sido los equivalentes a Eugenio Govea y Sonia Mendoza en cuanto a carácter y experiencia?
Son conocidos los antecedentes de corrupción de varios de los nuevos diputados. Y, en todo caso, a partir de la vigilancia ciudadana tiene que esfumarse la partida de gestoría con sus comprobaciones. De modo similar, las evaluaciones externas se podrán recalibrar a fin de que resulten más creíbles y más útiles para los propios legisladores.
Como en otros estados, el Ejecutivo y el Legislativo tendrían que ser mucho mejores los siguientes tres años en comparación con el período 2015-2018, y la sociedad debe estar muy atenta para que eso suceda. ¡Que los potosinos puedan aspirar a algo distinto!

