Estrategia Política

El pasado 1 de abril iniciaron las campañas electorales federales y el próximo 29 iniciarán las locales en San Luis Potosí; estas culminarán con la elección de 3,416 cargos el día 1 de julio. Es por esto que viviremos intensos días de confrontación política entre los partidos políticos participantes y varios candidatos independientes; en las campañas, predominarán las descalificaciones, juicios de valor sobre su desempeño político, profesional y personal, aunque también propuestas de solución a problemas públicos que aquejan a la sociedad.
Cada uno de los candidatos tendrán que diseñar una estrategia de campaña altamente racional, sustentada en dos pilares: definición de la agenda de problemas públicos y mostrar ante el electorado las debilidades de sus oponentes, la primera se vincula con llevar a la agenda las prioridades de política pública y la segunda la descalificación personal de quienes participan en el proceso, finalmente esto forma parte de la democracia y para eso sirven las campañas políticas, para conocer a quienes aspiran a un puesto de elección popular.
Las campañas políticas son como los partidos de futbol, hay dos estrategias: defender o atacar, la primera es esperar lo que hacen los adversarios, “como dicen en los partidos llaneros”, “parado, parado”, es una estrategia conservadora, que requiere de mecanismos de defensa sólidos, es decir, una carrera política exitosa y trayectoria personal intachable, pero requiere conocer a fondo las debilidades del enemigo, estar atento a cualquier descuido para atacar, asestando golpes directos y en donde más afecte en la percepción del electorado.
Es una estrategia moderada en la que no se está presente en los medios, más bien se evaden, sobre todos los debates, pero es muy eficaz en cuanto a resultados, más si encabezan las encuestas de preferencias electorales; en comparación con el futbol, son los equipos que ganan los campeonatos, los más exitosos, los que logran un manejo discreto de lo que hacen en el terreno de juego, en las narraciones de los partidos no son los protagonistas. pero sí lo son en las anotaciones de gol; suben de manera constante o se mantienen estables en las encuestas.
La otra estrategia es el ataque, se ubica en la cancha de sus contrincantes, buscando que con sus jugadas el enemigo se equivoque y reciba anotaciones que se reflejen en el marcador; ésta estrategia recibe la atención de los medios, resaltan los ataques y las debilidades de quienes las reciben; el público se divierte, aplaude, se enoja, con cada una de las jugadas que se ven en el terreno de juego; este tipo de juego generalmente no es exitoso, se juega para el público pero no para ganar partidos.
Una de las fórmulas del juego defensivo es tener posesión de la pelota en el medio campo, aunque no llegue a la portería del adversario, el objetivo es sacar de quicio al contrincante, que muestre sus debilidades; siguiendo esta metáfora del futbol, las campañas políticas significan controlar la agenda pública de los problemas de la sociedad, hacer que los adversarios reaccionen a sus propuestas de corrupción, pobreza, de las estructuras de poder, es lograr que lo que se haga o diga sea noticia para los medios de comunicación.
Una táctica de esta estrategia defensiva es quitarle el balón al contrincante; es decir, lograr que los adversarios marquen la agenda pública y pongan el ritmo del juego, todo ello se hace en las giras, entrevistas y declaraciones, significa esperar sus prioridades de política pública y armar el debate en torno a eso temas; la segunda táctica es propiciar el error del adversario, lo cual es mas fácil si se tiene ventaja en las encuestas, esto se hace generando evidencia empírica que desmienta lo declarado, o bien expresar lo que el electorado desea escuchar.
Una campaña es una contienda que se desarrolla como una guerra, donde habrá ganadores y perdedores; uno de sus ingredientes es la crítica y exhibir sin piedad a los adversarios, todos los candidatos, sin excepción, van a ser cuestionados y expuestos ante el electorado, nadie se escapará; sus cualidades serán minimizadas, sus debilidades y defectos exagerados, la clave está en cómo jugar, por lo que sin duda el diseño de la estrategia tendrá como primer referente la ubicación en las encuestas que expresan el sentido del voto.
Las elecciones se ganarán no por quien sea más capaz en el diseño de instituciones y políticas públicas, sino por quien tenga el mayor nivel de credibilidad social, no por unanimidad sino por mayoría; para estas elecciones este es el punto de partida, ya no es suficiente, como en el pasado reciente, que se ganaba realizando alianzas con los actores con mayor poder político y comprando votos; el perfil del electorado se ha transformado, por lo que se requiere una estrategia racional de campaña electoral.
Los candidatos y sus equipos de trabajo deberán actuar con cabeza fría, no caer en provocaciones, eso conduce a perder la cordura; en el contexto actual, las elecciones las ganarán quienes menos errores cometan, quienes tengan el balón de la agenda pública en su poder; el electorado es más inteligente de lo que los políticos creen y sabrán identificar las estrategias del juego político, se comportarán como en los partidos de futbol, solo una minoría grita y brinca en las gradas del estadio, la mayoría está a la expectativa del desarrollo del juego.
Lo que veremos en los próximos meses, será un auténtico juego de estrategia política, donde las tácticas serán atacar o defender, pero la clave está en atrapar la definición de los problemas públicos que serán llevados a la agenda, donde la descalificación personal será el ingrediente principal, pero la manera en que juegan los actores será fundamental para atrapar la preferencia del electorado; será una contienda cuyo resultado va a determinar el futuro social, económico y político del país.

@jszslp