Familia y escuela Capítulo 255: Educación socioemocional en una sola frase
Tenemos muy claro que la educación no es solo un acto circunscrito a las escuelas, ni solamente a programas, libros de texto y evaluaciones que nos corroboran lo que hemos aprendido; por el contrario, es un proceso social que ocurre en cualquier lugar, tiempo, situación y grupo social en el que se interactúe, incluyendo familias, amigos, redes sociales y, por supuesto, grupos escolares.
Dentro de todo este proceso suceden diferentes situaciones de aprendizaje que van quedando inscritas en la memoria de cada persona; experiencias que de manera formal o fortuita van acumulándose y conformando todo el bagaje que integra nuestro conocimiento.
La mayoría de las personas no otorgan el carácter de aprendizaje relevante a todas esas situaciones, solamente lo hacen de las que acontecen en un aula de los diferentes niveles escolares, lo que ha colocado al aprendizaje formal como el mejor, casi únicamente reconocido y de utilidad para el desempeño de la persona: las matemáticas, el español, las ciencias, etc.
Sin embargo, existen muchos elementos que son tanto o más importantes que las disciplinas mencionadas; elementos, áreas y dimensiones que son parte de la conformación integral de toda persona: espiritual, cognitiva, social y emocional, ética, estética y demás que, en su conjunto, influyen en todo proceso educativo.
Tomando como ejemplo únicamente a los elementos socioemocionales, estaríamos en posición de entender que las emociones que desarrollamos y sentimos, bien sea de manera individual o en grupo, nos llevan directamente a potenciar la necesidad de aprender de manera fácil y práctica lo que nos agrade, de la misma forma que nos llevaría a bloquear de manera irracional lo que no sea de nuestro agrado.
Para quienes sienten emoción por cocinar, basta con una sola vez que escuchen una receta, para que la retengan en su mente y sin que nadie los obligue, la practiquen una y otra vez, indaguen por su cuenta diferentes variables y, sin necesidad de un examen, tengan siempre presente todo lo aprendido.
De igual forma, a quienes les apasiona las lecturas sobre algún tema específico, sin necesidad de aplicar alguna técnica de lectura de comprensión, la entienden perfectamente y lo que no conocen o palabras fuera de su alcance, lo indagan.
De esta manera, si se tiene interés, afición, pasión y gusto por alguna actividad, bien sea científica, recreativa, deportiva, de innovación y creatividad, manualidad o actividades artísticas, entre otras muchas más, bastaría con promover desde pequeños la importancia que tienen las habilidades socioemocionales para desarrollar efectiva y exitosamente el aprendizaje de diferentes temas y actividades.
¿De qué manera promoverlas?
Desde luego que existen múltiples formatos, dinámicas, técnicas y hasta terapias; en este caso lo comentaremos desde solo una frase, es decir, el fomentar el aprendizaje y comprensión de cualquier tema, técnica, hábito, costumbre, acción social y todo lo que queramos impulsar como aprendizaje social y académico, usando solo un paquete de palabras.
No es una llave mágica, ni tampoco una receta infalible, pero el utilizar las palabras adecuadas pueden quedar grabadas de por vida en la mente de cada persona, generando emociones positivas y el beneficio ya mencionado; de la misma forma, el utilizar una serie de palabras para denostar logran el efecto contrario, provocando no solamente un bloqueo para aprender sino también marginar y reducir al mínimo la estima de quien las recibe.
Estoy seguro de que todos tenemos almacenadas y resonando en nuestras mentes esas palabras o frases, actuando en ambos sentidos: impulsándonos, confirmando nuestra estima y seguridad personal o, lastimándonos y creando inseguridad en todas nuestras acciones.
“Eres muy bueno en lo que haces” “Has mejorado mucho, pronto lo dominarás completamente” “qué buen trabajo hiciste” “La tarea de matemáticas era complicada, pero pudiste resolverla sola” “quedó riquísima la comida” “sabes elegir muy bien el contenido que consumes en redes sociales” “eres excelente amigo”
Cada palabra o frase recibida proactivamente, exalta las emociones de quien la recibe, equilibra su estima y lo impulsa a mejorar por sí solo, sin necesidad de obligarlo.
“¡Eres un inútil!” “¡me avergüenzo de ti!” “¡estás bien pendejo!” “¡Idiota!” “¡está el canasto pal garrero!” “¡me das asco!” “¡Eres un burro y mediocre!” “¡No sirves para nada!”
Espero que nadie haya pasado por los episodios anteriores en el hogar, escuela, grupo de amistades o redes sociales; sin embargo, en caso de haber ocurrido así, no podemos seguir fomentando y ejecutando estas acciones, sobre todo sabiendo que son nocivas para el desarrollo de las diferentes habilidades socioemocionales y su impulso para la educación de cada individuo.
¿Por qué resulta tan aburrido y poco atractivo el ir a una escuela o algunas materias cursadas? ¿Por qué es tan inestable y poco agradable el ambiente en algunos hogares?
Ante lo bien que se siente recibir una palabra o frase de apoyo, un reconocimiento adecuado y una forma de corregir proactiva, tal parece que, en el panorama educativo efectivo, es función de padres de familia, maestros y los distintos grupos de interacción social, el usar y fomentar las habilidades socioemocionales para la educación de nuestros niños y jóvenes.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx
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