Familia y escuela Capítulo 303: ¿Educar es poner límites?
No hace mucho tiempo, para la planeación semanal en el nivel preescolar existió una manera que dejaba en libertad a los niños para elegir el tema que ellos quisieran conocer y aprender; me parecía fabuloso que a estos infantes se les motivaba y se les impulsaba para proponer lo que su profesor o profesora les mostraría en clase.
Lo anterior se llevaba a cabo mediante lo que se denominaba: "asamblea" la cual tenía por objetivo el estar en una reunión dentro del salón de clases en donde se consultaba acerca de la temática de la cual en la semana siguiente se hablaría y se tendrían actividades relacionadas con ello.
En dicha reunión se levantaba la mano y se proponían los más diversos temas que llegaran fruto del interés e imaginación de los pequeños: se determinaban 3 temáticas que fluctuaban desde puntos tan extremos como el conocer sobre ballenas, la luna, los perritos, frutas y flores, hasta el hablar de naves espaciales.
Más allá de ser un ejercicio de libertad, de soltar las amarras de la mente para proponer y crear espontánea y propositivamente ideas y de, además de otorgar a los alumnos un lugar activo en la clase, se tenían lecciones magistrales para practicar una democracia pura y efectiva, porque a final de cuentas, por mayoría de votos, se elegía de esta forma el tema que se llevaría en las siguientes sesiones.
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A las educadoras les correspondía preparar los contenidos y actividades del tema que se había elegido y aprovecharlo para introducir elementos básicos de habilidades y conocimientos, tales como el pensamiento matemático, lectoescritura, lateralidad y muchos otros aspectos que los chicos podían dominar y aprender con base en la libertad de la temática de su predilección.
A partir de terminar este nivel educativo e iniciar la educación primaria, la situación cambiaba por completo, debido a que en adelante, no se les volvería a preguntar: ¿Qué quieres aprender? ¿Qué temas te gustaría que se hablara en clases? ¿Qué te interesa conocer?.
Además, al paso del tiempo, el propio Plan de Estudios de preescolar también cambió y se dejaron fuera esos ejercicios de otorgarle al alumno la libertad de elegir lo que quisiera aprender y pasó a conformarse simplemente como un mero receptor de contenidos, mismos que alguien más eligió para ellos; se pudiera decir que esto ocurrió con bases científicas y todavía con los elementos lúdicos que caracterizan a sus edades, pero a final de cuentas, "amarrando" y limitando sus ideas y pensamientos, limitando sus habilidades con las acciones, ejercicios y conocimientos que se les obligan a "aprender".
Bien se podría afimar que el sistema educativo, al estar parcializado y separado por materias y cada una de estas, con una dosificación de contenidos, los cuales fueron elegidos para que alumnos de los diferentes niveles educativos deban cumplir por grados o etapas, estan limitando sus habilidades.
Me refiero a que se está solicitando y exigiendo que, para ser y estar aprobado en cada uno de esos grados y niveles educativos, se deben de dominar hasta el límite establecido; y para corroborar que esto ha ocurrido como se exigió, existen parámetros y evaluaciones correspondientes para comprobar que ese alumno logró el objetivo propuesto dentro de los límites impuestos.
¿Qué pasa si algún alumno no logró comprobar que dominó los contenidos que estaban establecidos, dentro del límite propuesto de acuerdo con su grado y nivel educativo?
Sencillamente es considerado como fuera del rango que, otra vez, alguien más estableció como "normal" para continuar hacia otro límite preestablecido; mientras tanto, los que no lo lograron, van quedando reazagados, incluso rechazados del sistema limítrofe educativo y pasan a formar parte de todos los alumnos que tienen que tomar otros caminos y, por supuesto, confrontar otros límites que les permitan sobrevivir en su coexistencia social.
¿qué pasa con los alumnos que lograron comprobar que llegaron a aprobar y quedaron dentro del límite?
Sencillamente ocurre que han aprendido clara y contundentemente la lección: el objetivo de estar dentro de un sistema escolarizado consiste en que no se asiste a un plantel educativo por gusto propio o con al agrado de obtener nuevos conocimientos, mucho menos con la alegría de saber lo que quisieran conocer; más bien, en obtener un número, a manera de calificación y acreditación que les permita comprobar que, al menos, han logrado permanecer dentro de los límites establecidos, para poder continuar hasta el siguiente.
Si a alguno de estos alumnos se les ocurre la grandiosa idea de conocer, aprender, tener curiosidad y explorar los conocimientos y contenidos fuera de los límites establecidos, resultaría como algo "anormal".
Por principio de cuentas, de manera oficial, no les serían acreditados y mucho menos se les otorgaría alguna calificación por el hecho de hacerlo fuera de lo establecido y no les contaría para el aprobar el nivel educativo que cursan.
Además, se viene ya con una inercia de muchos años y niveles cursados que se ha convertido en toda una costumbre el ingresar a una escuela, a un salón de clases, sentarse, escuchar y registrar lo que un maestro o maestra dice y explica, realizar algunas actividades encomendadas por ellos y al final demostrar que se obtiene un número que sirve para comprobar que se ha quedado dentro del límite establecido.
¿Qué tiene de malo el tener la curiosidad y querer "asomarse" a los propios contenidos futuros de la materia o asignatura, sin esperar a que el maestro nos los enseñe?
De igual forma ¿qué nos detiene de ir en búsqueda de conocimientos de grados superiores o de otros contenidos que nos agraden?
De alguna manera padres de familia y maestros hemos colaborado en establecer dichos límites y, ahora, les resulta a hijos y alumnos muy cómodo esperar a que les enseñemos y aprendan solamente hasta donde se les ha dicho que les corresponde, ni más ni menos, solamente hasta ahí.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx





