Futbol
Entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022, millones de personas en el mundo y en México viven momentos de esperanza, ilusión, festejo, frustración y sorpresa porque 32 selecciones de futbol, que representan a diferentes países, se disputan la copa del Mundo. Todo esto se debe a que el futbol es uno de los fenómenos sociales de más alto impacto, ya que logra concentrar grandes masas que se comportan de manera irracional y emocional; pero también porque es un monopolio que deja grandes ganancias a las empresas involucradas en el mundial.
En México, la selección mexicana, es la segunda institución que más personas moviliza, está solo después de las grandes peregrinaciones de fe en torno a la Virgen de Guadalupe que se realizan en todo el país. Pero, la selección mexicana es un fenómeno más emocional que racional, aunque su identidad se esté perdiendo; no hay selección en el mundo que juegue más partidos fuera de su país, como la mexicana, lo hace de manera permanente en los Estados Unidos, ahí le deja grandes ganancias económicas, pero también utiliza la nostalgia del migrante mexicano.
El mundial de Qatar es un negocio comercial de 1,353 millones de dólares, cifra récord. Cuenta con 20 patrocinadores oficiales, con grandes restricciones comerciales; los derechos de televisión y marketing, la venta de licencias para la comercialización y las entradas a los estadios sostuvieron el negocio del de fútbol; pero a nadie le importa que en la construcción de la infraestructura en Qatar murieron más de seis mil trabajadores, y otros miles trabajaron en condiciones inhumanas, como altas temperaturas, sueldos bajos y sin prestaciones sociales.
Como fenómeno social, el futbol es una forma de vida que solo piensa en lo inmediato; hoy como hace siglos, millones de personas trabajan todo el año para tener pocos días de festividad, para disfrutar y desahogarse, “trabajamos de manera intensa para darnos estas festividades y desprendernos de nuestra realidad y fantasear con la fiesta”; de eso viven los mundiales y el futbol mexicano, donde cada quince días se acude a la fiesta del desahogo, del derroche, pero también de la frustración.
La rápida eliminación de la selección mexicana del mundial de Qatar 2022, ha dejado un estado de frustraciones en millones de personas, producto de un engaño colectivo mediático, en donde poco importan las condiciones educativas, de salud, económicas y estructurales de país; lo cual fue producto de un predominio de los intereses económicos, donde no importa la sociedad, pero sí el sujeto de consumo; miles de mexicanos viajaron al país sede del mundial, se vendieron grandes cantidades de televisiones, se invierto mucho dinero en adquirir bebidas alcohólicas.
Lo que requiere México para ser exitosos en el Mundial es infraestructura, autodisciplina, educación, cultura ganadora; lo que se percibe en la Selección es una estructura muy comercializada, muy alentada por los monopolios, basada en lo inmediato; no hay proyecto a futuro; todo es un verdadero desastre, no hay formación integral de futbolista, su formación se ve frustrada porque se les da más oportunidad a futbolistas mediocres, como un tal Diogo, que corre mucho, pero de calidad no tiene nada.
En resumen, el fenómeno social del mundial de futbol es predominantemente emocional; sirve como un espacio de liberación y desahogo, de lo que se valen grandes monopolios empresariales para ganar millones de dólares; impulsando falsas expectativas de triunfo que al final terminan en frustraciones colectivas; donde lo racional no importa, sino la ganancia, por ello se deja de lado la infraestructura de calidad, la planeación a largo plazo, terminando de privilegiar lo económico sobre lo futbolístico. Próxima colaboración: 28 de diciembre de 2022.
@jszslp
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