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HORACIO

Por Juan José Rodríguez

Febrero 08, 2024 03:00 a.m.

A

Conocí a Horacio a finales de 1971 y desde entonces fuimos amigos cercanos. Hace más de medio siglo. Sé de lo que estoy hablando.

Horacio tenía dos cualidades sobresalientes: una gran lucidez y una honestidad a toda prueba. En su caso, la primera además de servirle para ver con claridad el camino que quería seguir o las acciones que debía emprender, le permitía también anticipar contratiempos y resultados. La segunda la acredita la honrosa medianía juarista en que vivió siempre, sin poder darse el lujo de dejar de trabajar.

La combinación virtuosa de ambas cualidades me aparece en un breve diálogo de hace algunos años, a propósito de ciertas revelaciones mediáticas sobre sucios negocios emprendidos por una figura pública del momento. “Si yo me hubiera robado un peso, mis enemigos ya me hubieran crucificado”, me dijo con ánimo relajado.

Hay una anécdota que creo sirve muy bien para ilustrar la afirmación de que era poseedor de una gran lucidez que, entre otras cosas, le permitía vislumbrar con acierto el futuro. Les cuento:

Me incorporé al equipo de asesores de Luis Donaldo Colosio Murrieta en los primeros días de diciembre de 1991. Una de las primeras visitas que recibí en mi cubículo del edificio dos del CEN del PRI fue la del entonces diputado federal Horacio Sánchez Unzueta. Llegó, se quitó el saco y lo colgó sobre el respaldo de la silla, se sacudió las imaginarias hormigas que siempre traía en los pantalones y sin preámbulo alguno me dijo “Ayúdame a ser presidente del PRI en San Luis”.

Hacía escasos dos meses que Fausto Zapata había renunciado a la gubernatura, sumiendo al priismo local en una mezcla de marasmo y depresión. El panorama tricolor en nuestra tierra era sencillamente desolador. “Estas bien güey. Dudo que en todo el PRI nacional haya en estos momentos un cargo más miserable que ese que tú quieres”, le respondí convencido. “Tiene premio, cabrón, ¡tiene premio!”, me respondió enfático. Dos meses después vino Luis Donaldo a tomarle protesta como nuevo dirigente estatal priista y quince meses más tarde Horacio protestó como gobernador del Estado.

Ya metidos en estos andurriales, permítanme también recurrir al anecdotario para sustentar la afirmación de que Horacio era de una probidad incuestionable. Unos meses después de abandonar la gubernatura y antes de hacerse cargo de la embajada de México ante el Vaticano, uno de esos días, de buenas a primeras, mi entrañable amigo me puso en las manos dos relojes de buena marca, uno de hombre y otro de mujer. “Véndelos, sácales lo más que puedas porque ando muy escaso de lana”, me pidió. Hay testigos, entre ellos quien me los compró. El que acudiera a mí no resultaba sorpresivo. Años antes, a raíz de que renunció a su cargo en el gobierno de Florencio Salazar por la golpiza del primero de enero de 1986 en la Plaza de Armas, Horacio me dio a vender un reloj de oro que había heredado de su señor padre. Me lo compró uno de mis amigos ricos, quien años después se lo devolvió como regalo.

Horacio era un hombre del poder, pero en su búsqueda y ejercicio pertenecía, igual que Luis Donaldo, a esa estirpe de hombres que Agustín Basave describe como “con más escrúpulos que ambiciones”. Además, tengo para mi que Horacio disfrutaba más la búsqueda del poder que su ejercicio. Yo lo veía más pleno, más motivado, más imaginativo, más entusiasmado en campaña que detrás del escritorio resolviendo los problemas financieros de su administración.

Estos días he recordado mucho al gran escritor valenciano Manuel Vicent, quien dice que realmente comenzamos a morir cuando comienzan a morir nuestros amigos.

DE CARA AL 2027

La decisión de Morena y Verde-PT de ir separados en la elección de senadores es inteligente y astuta, pero no garantiza nada. Tampoco es sorpresiva, pues desde hace unos meses se especulaba tanto aquí como en la Ciudad de México de la conveniencia de utilizar esa estrategia para optar por tres senadurías y no únicamente por dos.

A reserva de que se definan en estos días los nombres que faltan en la formula Verde-PT, el esquema planteado es el siguiente:

Si Morena, como apuntan las encuestas, gana las dos posiciones de mayoría relativa, irían al senado Rita Ozalia e Ignacio Segura Morquecho. La tercera posición, que se asigna a la primera minoría, estará siendo disputada entre quien encabece la fórmula Verde-PT -que según todo indica será la señora Ruth González de Gallardo- y Verónica Rodríguez, la dirigente estatal del PAN que ya está definida encabezando la fórmula del frente PAN-PRI-PRD.

Las encuestas serias a las que hemos tenido acceso en las ultimas semanas siguen mostrando algo que ya antes hemos dicho: aquí en San Luis Potosí, la aplanadora electoral que se muestra invencible es la que conforman juntos Morena, Verde y PT. Promediando los distintos resultados, recibe algo más del 60 por ciento de intención de voto. No hay manera de ganarle. 

Sin embargo, cuando se miden por separado, Morena se queda en promedio con el 45 por ciento mientras que Verde-PT alcanzan apenas entre el 15 y el 18 por ciento. En esas mismas mediciones, la alianza PAN-PRI-PRD acumula entre el 22 y el 25 por ciento. 

Es decir, teóricamente y con base en trabajos demoscópicos todavía sin nombres y previos al inicio de las campañas, en estos momentos los momios indican que las dos senadurías de mayoría relativa serían para Morena (Rita Ozalia y Segura Morquecho) y la de primera minoría para el frente tripartidista (Verónica Rodríguez).

Ricardo Gallardo Cardona tiene muchas y lamentables limitaciones como gobernante, comenzando porque según ha demostrado estos años no tiene remota idea de dónde comienzan y dónde terminan sus facultades y atribuciones, pero para lo que sí es bueno es para la política electoral, además de que cuenta con un impresionante equipo de mapaches, lo mismo locales que importados. Él tiene muy claro que los resultados de las urnas en junio próximo influirán en las perspectivas para el 2027. De diversas maneras, la carrera al 27 comienza en menos de cuatro meses.

Desde esa óptica, si el gallardismo no quiere llegar maltrecho y ruinoso al momento de su sucesión, el único lujo que no puede permitirse es la derrota de doña Ruth. Yo no sé si el clan Gallardo esté considerando a la presidenta del DIF para jugar con ella el 27, pero de aquí a entonces esa será la percepción generalizada, sobre todo por la dramática ausencia de cuadros propios competitivos. En este orden de ideas, si la señora fuera derrotada en las urnas de junio venidero, a olvidarse de cualquier sueño de continuidad (por no decir de cacicazgo).

Ya lo dijimos alguna vez: los proyectos del nepotismo siempre son de alto riesgo: si Ruth Miriam González de Gallardo pierde su elección, el grave descalabro no será para ella sino para su cónyuge que la montó en ese potro.

Pero, además, de repente las cosas empeoran. En la perspectiva de que la formula Verde-PT sea efectivamente encabezada por la señora Ruth, al gallardismo no le satisface la idea de que llegue al Senado por la primera minoría. Asumen que, si la mayoría hace senadora a Rita Ozalia, automáticamente se convertirá en una aspirante fuerte a la candidatura gubernamental dentro de tres años. Y es que no se trata únicamente de que traiga el logotipo ganador de Morena en la frente, sino de que es hermana de una de las personas más cercanas a la muy probable próxima presidenta de la República. 

Me refiero a Rosa Icela Rodríguez, de quien el dato relevante a tener en cuenta es que hace cinco años, al iniciar Claudia Sheinbaum su gestión como jefa de gobierno de la Ciudad de México la nombró a ella, a Rosa Icela, secretaria general de Gobierno. Y si ya ahora se vio el poder de nuestra paisana para ubicar a su hermana en el primer lugar de la formula morenista, imagínese usted sus alcances a partir de octubre como integrante de peso en el nuevo gabinete presidencial.

En el círculo interior del gallardismo es fácil escuchar la afirmación de que “de ninguna manera” van a permitir que Rita le gane a Ruth. Quien sabe en qué maromas estén pensando, pero ese objetivo no lo tienen fácil.

Las fórmulas definitivas, con suplentes incluidos, deberán estar listas pronto, pues el plazo improrrogable para registrarlas ante la autoridad electoral corre del 15 al 22 del presente mes.

COMPRIMIDOS

Junto con las senadurías, la otra joya de la corona en las próximas elecciones es la alcaldía de la capital. Por lo que al frente PAN-PRI-PRD se refiere, como era previsible ya resolvieron su candidatura en la persona de Enrique Galindo Ceballos, que va por la reelección. Los de enfrente no tardan en decidirse entre Gilberto Hernández Villafuerte y Sonia Mendoza. A propósito de doña Sonia, cuando escribía la frase de Agustín Basave al inicio de esta columna y luego de recordar su larga y fructífera carrera en Acción Nacional, me asaltó la idea de que ella la encarna, pero exactamente al revés: tiene más ambiciones que escrúpulos.

A Rubén Guajardo bien le podría decir el fabricante de confeti: “pinches papelitos”. Desde que empezó con sus desfiguros me hice la idea de que iba a incordiar lo más que pudiera para luego presentar una factura lo más cara posible para entregar su amor. Sin embargo, más recientemente he recogido versiones que apuntan en otro sentido: se puso al servicio de los adversarios más perrunos de Galindo, y la factura ya la cobró en Madero 100. ¿Y don Guadalupe Durón Santillán?

 La inspección ocular de las obras de la malhadada Arena Potosí ordenada por un juez federal, se frustró mediante auténticas chicanadas y cochinadas de la SEDUVOP, en complicidad con su contratista, pero deben saber que a los jueces de distrito no les gusta que les quieran ver la cara. La verificación in situ se hará porque se hará. Más tarde o más temprano, pero se hará.

Uno de los argumentos para promover la elección mediante voto popular universal y directo de los futuros ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es que los surgidos de ese método no serán corruptos. Con la pena, pero algunos de los corruptos más cínicos y voraces de nuestro país fueron electos en las urnas. ¿Nombres? Javier y César Duarte, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández Flores, Roberto Sandoval y súmele usted. Y aquí, a’i vamos.

Uñas Largas está cada vez más tonto y junto con su jefe se muestran cada vez más convencidos de que los potosinos somos muy pendejos. ¿En qué contribuye al desarrollo del estado una Arena que para lo que realmente sirve es para eventos de charrería que practican e interesan a muy pocos? Para otro tipo de espectáculos existe El Domo, con cupo incluso algo mayor. ¡No marchen!

Estaré ausente una semana. Nos reencontramos aquí el jueves 22. Gracias.