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I.- Justicia para el Ayuntamiento 2018-2021

Por Alfredo Lujambio R.

Julio 17, 2022 03:00 a.m.

A

I.- Estoy consciente de que en los tiempos aciagos que corren, de violencia creciente y nuevas olas de covid, resulta también un riesgo escribir en estos espacios de libertad que nos brinda PULSO, artículos o columnas de opinión que puedan resultar incómodos o molestos para quienes detentan el poder local o federal, pero creo también que nuestro país necesita que los ciudadanos ejerzamos nuestras libertades a plenitud, si deseamos preservarlas. No aceptamos la mentira venga de donde provenga, mucho menos hacer uso de ella para dañar a nadie, pero sí tenemos el derecho a expresar nuestras opiniones, sobre asuntos públicos que atañen a todos los ciudadanos libres y responsables.

Ya se cumplieron 8 meses de que una decisión apresurada arbitraria e ilegal,  de la legislatura LXIII del Congreso local, le arrebató sus derechos políticos a 11 ciudadanos potosinos respetables, con antecedentes de vida personal, familiar y profesional limpios, miembros del Ayuntamiento 2018-2021, para que no puedan participar como candidatos ni ocupar cargos públicos durante muchos años, mediante un juicio político casi secreto, en el que ni siquiera se concedió su derecho constitucional a la defensa, ni se acreditó ninguna falta con todos los requisitos jurídicos necesarios para no ser un indebido acto de simple venganza política. 

La pretendida falta que se sanciona, es en verdad un burdo pretexto, inadmisible, por ser inexistente, ya que la obra de un paso a desnivel necesario para mejorar la vialidad, desde el periférico sur hacia la 57, que es ruta obligada de miles de trabajadores y empleados de la Zona Industrial, no dañó en forma alguna los supuestos intereses o derechos de algunos ejidatarios o comuneros vecinos, puesto que tal obra se construyó exactamente sobre el espacio que ocupa el periférico desde que se construyó hace algo así como 40 años.  

Un hecho político de enorme injusticia y arbitrariedad, que está hoy en las manos del Poder Judicial,  revertir o corregir con un fallo que devuelva sus derechos políticos a ese grupo de 11 ciudadanos potosinos, cuya única falta fue servir con honestidad a nuestro municipio, para que puedan aspirar a ocupar cargos públicos. Que se restablezcan plenamente, los derechos constitucionales de todos los exfuncionarios injustamente sancionados, es de la más esencial justicia. Esperamos que los jueces a cargo de este asunto cumplan su deber de imparcialidad y de Justicia.

II.- EL INÚTIL VIAJECITO 

Creo que lo único que trajo López Obrador de su oneroso viajecito a Estados Unidos, fue el compromiso de gastar otros mil quinientos millones de dólares (32000 millones de pesos), de los impuestos que pagamos los mexicanos, para reforzar la frontera y mantener las migraciones detenidas hasta que el país del Norte decida si otorga o no visas de trabajo o de otro tipo, que los  aparte de la pobreza y la opresión que sufren en sus países de origen. Mientras tanto, México tendrá que ver cómo se las arregla y a qué costo, para mantener a esos miles de migrantes ansiosos de pasar a trabajar y si se puede, a vivir en aquél país.

Fueron fríos, muy fríos, tanto la recepción, como el trato durante su estancia, que recibió el presidente AMLO en EUA. En cierta forma es natural. Este presidente ha incurrido en muchas de las acciones y dichos que han estado llenando de piedritas el zapato del Tío Sam, o más precisamente al actual gobierno de ese país, empezando por la tardanza de 5 o 6 semanas en reconocer el triunfo electoral del presidente Biden, la hostilidad manifiesta y soterrada, a las fuertes inversiones ya establecidas de muchos años atrás, en la importante industria automotriz, la displicencia, si no el ninguneo a sus compromisos firmados por él mismo, en el Tratado de Libre Comercio para promover y facilitar las inversiones en energía limpia y su última versión, el T-MEC, y la reciente pataleta de no asistir a la Cumbre Latinoamericana en Los Ángeles, California, a menos que se invitara también a sus amigos, los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo cual no le fue aceptado. Y rematando con la irrisoria idea, pero expuesta por él seriamente, de que entonces los Estados Unidos de Norteamérica, no son ya, en su decir, una democracia y empezaría a promover que fuera derrumbada la Estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York.

El ambiente poco cálido fue manifiesto desde la llegada del avión en que viajó el presidente, la entrada a la Casa Blanca, momentos en que no apareció para nada el presidente Biden, su estancia en un Hotel de Lujo, pero no en la residencia especialmente construida, la Casa Blair, para recibir dignamente a los jefes de estado de todos los países, grandes o pequeños que visitan Washington. La escena de los dos discursos leídos por los mandatarios en el Salón Oval, fue también muy elocuente por la actitud bien distante y seria de Biden frente a un presidente de México con un discurso lleno de lugares comunes, sin aportar nada nuevo y mal vestido y mal sentado, medio retorcido por momentos y con una corbata mal ajustada al cuello. En fin, muchos detalles elocuentes que desafortunadamente no auguran buenos tiempos a la relación entre los dos países, sobre todo, mientras conserven sus puestos ellos dos.