Justicia

La justicia es un concepto que no tiene significado concreto, por el contrario es muy ambiguo; desde Aristóteles se han creado diversas aproximaciones para explicarla, sin embargo, en la mayoría de los casos estos no han ayudado a comprender la realidad en su totalidad, o bien son muy abstractos o con una aplicación muy específica a temas concretos, por lo que hay motivo de debate en torno a qué es lo justo en temas como el aborto, la pena de muerte, matrimonio igualitario, incluso en temas más sociales como pobreza y acumulación de capital.
Una manera de entender esta ambigüedad es hacer uso de la “metáfora de los niños y la justicia” de Amartya Sen -filósofo indio y premio Nóbel de economía-, quien en su libro The Idea of Justice analiza la siguiente metáfora: dos niñas y un niño discuten sobre quién debe ser propietario de una flauta: Anne cree que debe ser suya porque sabe tocarla; Bob la quiere porque es pobre y no posee nada, Carla argumenta que la flauta debe ser suya porque fue quien la fabricó, surge la pregunta: ¿Qué es lo justo?
Cada uno de los tres argumentos expresados son válidos y permiten identificar tres maneras distintas de concebir a la justicia: el concepto de Anne es utilitario, es la única que puede darle al instrumento el uso más adecuado, sabe de música, los demás no; el argumento de Bob, esta sustentado en la igualdad, no tiene nada y con la flauta ya tendría algo; el argumento de Carla esta sustentado en la libertad, es una artesana que decidió convertir un trozo de madera en un instrumento musical; nos encontramos con tres perspectivas diferentes de justicia.
El pragmatismo de Anna es un enfoque utilitarista, que solo busca resultados al corto plazo y la satisfacción inmediata de las personas, pero es poco objetivo, porque reconoce a un solo tipo de personas y sus intereses individuales; este enfoque de justicia es contradictorio, porque justifica casos como el robo y los secuestros de quienes más recursos materiales poseen; el castigo a los criminales por solo parecerlo; la discriminación de los pobres solo por su aspecto; la entrega de las calles por solo poseer auto.
El igualitarismo de Bob, es un enfoque social, en donde todos los seres humanos somos iguales, independientemente de raza, sexo, creencia, lugar de origen u otras circunstancias personales; es una discriminación positiva, por ejemplo, las políticas sociales universales, permiten que haya quienes accedan a apoyos gubernamentales sin necesitarlo; las críticas a esta postura es que limita la libertad al tratar a las personas como un grupo homogéneo, evitando que algunos miembros destaquen por sus habilidades o talentos personales.
El libertarismo de Carla, es un enfoque materialista, que se sustenta en el respeto a la propiedad privada, por lo que lo justo es disfrutar y hacer uso de lo que es nuestro; sin embargo esto lleva a una acumulación ilimitada de recursos materiales, llegando un momento en donde el poder económico supera a los poderes públicos, considerando a la libertad como un valor superior a la igualdad, siendo un causante de la pobreza y discriminación en que viven grandes grupos sociales.
¿Cuál enfoque de justicia es mejor? Siguiendo la metáfora de la flauta resulta complicado decir que uno de ellos predomina sobre los demás, por lo que es de gran importancia el considerar que en una situación de justicia existen una gran cantidad de causas y efectos, por lo que se requiere medirlas, evaluarlas y compararlas en un contexto especifico y en una situación de actores sociales concretos, de tal manera que permita tomar decisiones y acciones más sustentadas con evidencia empírica.
No podemos en automático decir que lo más justo es entregar la flauta a Bob –el pobre en situación de desigualdad– por que se estarían dejando aspectos fundamentales de los otros enfoques, es fácil adoptar una postura de buenos y solidarios, pero es muy complicado ser justos, se caería en demagogia, tal como lo viviremos en los próximos meses, donde los pobres estarán en la agenda de las elecciones, pero ocultando los valores de libertad y utilitarismo que son muy útiles como instrumentos de la clase política para ganar las elecciones.
Una manera de entender a la justicia es como instrumento de política pública para resolver problemas públicos a través de decisiones de calidad, sustentadas con datos y evidencia empírica; la sociedad es víctima de acciones que provienen de decisiones mal tomadas que han generado desigualdad, inseguridad, servicios públicos de baja calidad, déficit en la cobertura de servicios de educación y salud, altos niveles de contaminación, calles sin banquetas y apropiación por parte de los particulares del espacio público.
Los problemas públicos están por todos lados, estos deberían estar cuando menos en la agenda pública, pero no es así, los intereses parroquiales de los actores impiden que estos sean motivo de debate; en caso de que haya debate, esté esta sesgado a favor de los actores que tienen capturadas a las instituciones, la imparcialidad no existe, basta con ver noticiarios, leer periódicos y revistas, cada uno de ellos proporciona información que sólo proporciona una parte de la realidad. Ésta no es una situación de justicia.
Estamos en tiempos donde en la vida pública abundarán los “buenos”, “los demagogos”, pero ausentes los justos, sin embargo está situación sólo se dará en los actos públicos sin tomar decisiones de política pública que solucione sus problemas públicos; pero seguramente en privado predominarán los acuerdos sustentados en el utilitarismo, libertad y autonomía de quienes tienen capturadas las instituciones, por que son con quienes se ganan las elecciones y quienes atrapan el destino final de los beneficios que generan las políticas públicas.

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