“Qué clase de mundo es éste que puede mandar maquinas a Marte y no
hace nada para detener el asesinato
de un ser humano”.
José Saramago.
¿Qué hacer para reducir el índice de homicidios? La pregunta se obvia en el documento del “Proyecto de Nación” 2018-2024 en el rubro de Sociedad Segura y Estado de Derecho.
“En este tiempo, las instituciones responsables se han desgastado y desprestigiado, y existen cada vez más evidencias de que algunos cuerpos de seguridad, más que ser la solución son parte del problema por su involucramiento con el crimen organizado. En pocas palabras estamos ante el agotamiento de un modelo de seguridad”, advierte el documento.
Insertado en varias grandes cuestiones: Profesionalización y honestidad del Ministerio Público; Profesionalización y Coordinación de la Seguridad; Prevención Social de la Violencia y el Delito; Mejorar la Procuración de Justicia y reducir la Impunidad; Sociedad Segura; Recuperar la Paz enfrentando las Causas de la Inseguridad y Mando Único en las Corporaciones Policiacas (sic). Tal vez, la visión en seis años es la de tener una política criminal de gran envergadura, que pretenderá expandir normas, acciones y sistemas, así como magnas iniciativas desde la gobernanza federal a contextos y entornos que se van a ensanchar en los Estados y los Municipios por la falta de voluntad política en estos niveles.
La crisis de violencia desencadenada y prolongada, no tiene parangón en la historia moderna de México. La realidad al día de hoy y de aquí al primero de diciembre es ineludible, los espacios de movimiento social aparte que se delimitan se vuelven más peligrosos para todos y la incertidumbre, así como la percepción de inseguridad en algunas regiones es verdaderamente preocupante.
No obstante, hoy se busca el involucramiento de la sociedad. Tan sólo en los últimos Foros de Pacificación y Reconciliación llevados a cabo por el nuevo gobierno, se nota la crispación y coraje de las victimas al escuchar tratando de entender ¿Cómo se va resarcir el daño hecho? y ¿Cómo se va a hacer para que ya no haya más daño por venir? Lo anterior me lleva a reflexionar sobre lo que Michel Foucault llegó a llamar y especificar como: Biopoder, biopolítica y gubernamentalidad, en su libro “Seguridad, Territorio y Población”. Provechoso de entrada, el acercamiento con los Foros a la población para entender que la especie humana es una especie biológica y el Biopoder es un agregado de elementos por medio de los cuales aquello -la población- que constituye su parte fundamental, pasará a integrarse como parte de una política, una táctica política, o sea una estrategia general del poder. Al fin y al cabo, las mejores políticas públicas son aquellas que son consensadas con la población a las que se le van a destinar; biopolítica, como un hacer vivir de una determinada manera –en este caso de forma segura-, y dejar vivir –en paz-.
Lo que no podemos minimizar, es que por fin se está haciendo algo diferente en el tema de la inseguridad y la violencia. Toda sociedad moderna debe entender en qué medida se armonizan el poder de la ley, con el de la disciplina y el de la seguridad pública, dejando la función meramente homicida del Estado para casos verdaderamente excepcionales y de amenaza a la seguridad nacional.
TAPANCO: ¡Balconing! Parece ser que se practica en México, el mes pasado fue el más violento desde hace 21 años, con 2,535 homicidios, el mes de mayo quedó en el recuerdo y el año 2011 que fue el año más mortífero también, éste y el 2018 casualmente en fin de sexenio. Con tasas de homicidios por arriba de países como Nicaragua y Colombia, es preponderante la Gubernamentalidad, entendida desde la perspectiva de Foucault, como el conjunto de procedimientos, estrategias, instituciones y análisis que permiten ejercer un control sobre la población, de la mano con una Teoría de la Policía pero no sólo la institucionalización de los dispositivos gubernamentales para el cumplimiento de las leyes, sino de técnicas de gobierno.
hace nada para detener el asesinato
de un ser humano”.
José Saramago.
¿Qué hacer para reducir el índice de homicidios? La pregunta se obvia en el documento del “Proyecto de Nación” 2018-2024 en el rubro de Sociedad Segura y Estado de Derecho.
“En este tiempo, las instituciones responsables se han desgastado y desprestigiado, y existen cada vez más evidencias de que algunos cuerpos de seguridad, más que ser la solución son parte del problema por su involucramiento con el crimen organizado. En pocas palabras estamos ante el agotamiento de un modelo de seguridad”, advierte el documento.
Insertado en varias grandes cuestiones: Profesionalización y honestidad del Ministerio Público; Profesionalización y Coordinación de la Seguridad; Prevención Social de la Violencia y el Delito; Mejorar la Procuración de Justicia y reducir la Impunidad; Sociedad Segura; Recuperar la Paz enfrentando las Causas de la Inseguridad y Mando Único en las Corporaciones Policiacas (sic). Tal vez, la visión en seis años es la de tener una política criminal de gran envergadura, que pretenderá expandir normas, acciones y sistemas, así como magnas iniciativas desde la gobernanza federal a contextos y entornos que se van a ensanchar en los Estados y los Municipios por la falta de voluntad política en estos niveles.
La crisis de violencia desencadenada y prolongada, no tiene parangón en la historia moderna de México. La realidad al día de hoy y de aquí al primero de diciembre es ineludible, los espacios de movimiento social aparte que se delimitan se vuelven más peligrosos para todos y la incertidumbre, así como la percepción de inseguridad en algunas regiones es verdaderamente preocupante.
No obstante, hoy se busca el involucramiento de la sociedad. Tan sólo en los últimos Foros de Pacificación y Reconciliación llevados a cabo por el nuevo gobierno, se nota la crispación y coraje de las victimas al escuchar tratando de entender ¿Cómo se va resarcir el daño hecho? y ¿Cómo se va a hacer para que ya no haya más daño por venir? Lo anterior me lleva a reflexionar sobre lo que Michel Foucault llegó a llamar y especificar como: Biopoder, biopolítica y gubernamentalidad, en su libro “Seguridad, Territorio y Población”. Provechoso de entrada, el acercamiento con los Foros a la población para entender que la especie humana es una especie biológica y el Biopoder es un agregado de elementos por medio de los cuales aquello -la población- que constituye su parte fundamental, pasará a integrarse como parte de una política, una táctica política, o sea una estrategia general del poder. Al fin y al cabo, las mejores políticas públicas son aquellas que son consensadas con la población a las que se le van a destinar; biopolítica, como un hacer vivir de una determinada manera –en este caso de forma segura-, y dejar vivir –en paz-.
Lo que no podemos minimizar, es que por fin se está haciendo algo diferente en el tema de la inseguridad y la violencia. Toda sociedad moderna debe entender en qué medida se armonizan el poder de la ley, con el de la disciplina y el de la seguridad pública, dejando la función meramente homicida del Estado para casos verdaderamente excepcionales y de amenaza a la seguridad nacional.
TAPANCO: ¡Balconing! Parece ser que se practica en México, el mes pasado fue el más violento desde hace 21 años, con 2,535 homicidios, el mes de mayo quedó en el recuerdo y el año 2011 que fue el año más mortífero también, éste y el 2018 casualmente en fin de sexenio. Con tasas de homicidios por arriba de países como Nicaragua y Colombia, es preponderante la Gubernamentalidad, entendida desde la perspectiva de Foucault, como el conjunto de procedimientos, estrategias, instituciones y análisis que permiten ejercer un control sobre la población, de la mano con una Teoría de la Policía pero no sólo la institucionalización de los dispositivos gubernamentales para el cumplimiento de las leyes, sino de técnicas de gobierno.

