La caída y la callada

Óscar g. Chávez

Que la formulación de la frase siempre no fue de don Manuel Bartlett, sino de Diego Fernández de Ceballos; que no se cayó –del verbo caer– el sistema, sino que se calló –del verbo silenciar–; es decir guardó silencio. Enmudeció pues, como el palenque.

Así lo que ahora se menciona. Resulta entonces que todo aquello que se nos dijo del complicado conteo del proceso electoral de 1988 fue falso, o al menos nos lo explicaron mal, porque parece ser no fue como lo entendimos.

Ignoro, porque no soy un profundo conocedor de los hechos, qué fue lo que ocurrió en realidad durante aquellas elecciones, lo cierto es que muchos mexicanos fuimos convencidos de que el triunfo le fue robado al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien por cierto permanece silente –como siempre ha sido–.

Eran otros tiempos, eran el pasado y el inicio de los modernos conteos electorales, así que seguro es complejo explicarlo; existen sin embargo grabaciones en audio y video que dan testimonio de los hechos ocurridos hace 30 años.

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La designación de Manuel Bartlett al frente de la CFE, ha venido a encender los ánimos ya apaciguados luego de las elecciones, en contra de Andrés
Manuel; éste, sin embargo y fiel a su costumbre, ha continuado montado en su macho: Bartlett va a la Federal de Electricidad.

Esto posiblemente sea un mensaje a los priístas de viejo cuño y hombres de aquel sistema, hoy caduco; posiblemente sea también una reconsideración en la que se plantea la necesidad de limar asperezas y dejar en el pasado –que no en el olvido– lo pasado.

Veamos también la otra arista, Bartlett como un hombre del sistema, conocedor del mismo, y luego opositor a él, encarna la figura que en Leviatán conoce al monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Quién mejor que él para combatir la corrupción, reorganizarlo y ponerlo al servicio del nuevo orden?

Viene luego la visita de cortesía que le hace José Antonio Meade al virtual presidente electo; un ex candidato y adversario, que después de las votaciones se condujo como un caballero al ser el primero en felicitarlo y con posterioridad guardó silencio.

Es recibido, y aquí el mensaje para los versados en lenguaje político, no en la casa de campaña, sino en su domicilio particular, allá por el rumbo de Tlalpan. Apertura, diplomacia y necesaria cercanía.

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Queda claro, que si bien, Bartlett puede ser una muy buena opción para la dirección del organismo encargado de producir y suministrar la electricidad, que fue un gran opositor a la reforma energética y a los gobiernos de Calderón y Peña, nunca se va a olvidar su participación en el fraude electoral de 1988. La desmemoria aquí no aplica; no por los izquierdosos radicales, no por los detractores de AMLO.

Muchos tampoco olvidarán la forma ruin en que arremetió contra la hoy senadora electa Néstora Salgado, al llamarla secuestradora; hoy muchas voces de diversos sectores de izquierda y de organizaciones feministas y de derechos humanos, exigen una disculpa pública hacia la luchadora social.

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Mientras la flexibilidad e inclusión lópezobradorista pueden ser también interpretadas como un signo de autoritarismo y de la búsqueda de control de las instituciones que durante décadas sirvieron al aparato priísta, hoy satanizado por propios y extraños, en nuestro estado los políticos potosinos ni trazas tienen de una reconversión. Allá el primero practica la inclusión, aquí hay cierre en contra de otras opciones; el gobernador y su equipo, se niegan a replantear proyectos que nos llevan en picada.

Los otros partidos tampoco aprenden, los panistas afilan cuchillos contra 17 militantes que apoyaron a otros candidatos o a otros partidos durante el pasado proceso electoral. El perredismo tampoco busca sanearse, se rumora que luego de dejar la alcaldía, Ricardo Gallardo irá por la presidencia estatal de su partido.

La otra posible fractura, es la que quizá se dé entre Movimiento Social y Acción Nacional; su dirigente nacional Dante Delgado, dejó entrever una posible alianza con Morena; hecho que los alejaría notablemente del panismo. Aunque cabe la posibilidad de que por ser su dirigente estatal un chico de conveniencias y no de convicciones, continúe su amasiato con Acción Nacional.

Los que en diversos sectores generan alguna desconfianza, son los jóvenes integrantes de Ganemos, que apoyarán a el Mijis en su próximo encargo legislativo. Todavía está fresco el recuerdo de la veleidosidad con que actuaron frente a los coqueteos de Álvarez-Icaza, y se hacen presentes también las grabaciones que filtraron evidenciando diputados; con tales métodos a ver a dónde irá a parar el incauto legislador.

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El proceso entrega recepción del Ayuntamiento capitalino se antoja interesante; parece ser que don Ricardo, cortés en apariencia, no se mostrará muy transparente ante el equipo recipiendario. No es para menos, agravios viejos y recientes no se olvidan.

En los mismos terrenos de lo municipal, es posible que en días subsecuentes incremente de manera ligera la inseguridad y despoblamiento comercial del Centro Histórico; inicia la FENAPO y también –literal– el agosto de tránsitos y policías que por aquellos rumbos extorsionan a todos los incautos que caen en sus garras. Pero bueno, es el precio de un evento iniciado hace más de 70 años, y que éste en particular, hizo evidente la corrupción con la que funciona; pero qué le hacemos: el gober no escucha.

Tampoco saben escuchar las autoridades culturales que fueron criticada fuertemente por la necedad e insensibilidad con la que actuaron al empeñarse en poner en escena la ópera Carmen, en la que se lastimó a un toro.

Así privilegian sus aficiones, al tiempo que por autoritarismo permiten lo que hoy es incorrecto; muestran por capricho no sólo su lado insensible, sino también su padecimiento de sordera, el más evidente de esta administración.

El hecho, por cierto, mereció el día jueves, una nota en la versión digital del semanario Proceso.

Otra dependencia que al parecer tampoco escucha, o al menos no visualiza, es la de Salud; en días pasados vino a inaugurar el doctor Narro, la puesta en marcha de la construcción de la torre médica del Hospital Central.

Bombo y platillos a la salud pública como premisa de estado; creo –sin embargo– que dentro de ese maravilloso proyecto, no consideraron área de estacionamientos para personal y pacientes; qué nadie asesora al gober, al secretario de Salud y a los directivos del Hospital. Será el colapso vehicular de la zona.

Pareciera que no escarmentaron con el despilfarro que el doctor Toranzo ejerció en el mismo hospital; eso de acabar demoliendo quirófanos por inservibles son palabras mayores. Pero bueno, si no se persigue el latrocinio legislativo comprobado, menos el gubernamental. Todos callados.

Vayan haciendo su guardadito aquellos que hasta hoy han disfrutado de las dulces mieles del erario, vienen los recortes en salarios a los jefes y jefecillos, quienes seguro dirán que así ya no se puede vivir, ni es redituable servir al pueblo.

No lo digo sólo por burócratas de altos niveles, sino también por rectores, que bien que gozan de su buena pensión los pillines; miren que jubilarse en la flor de su vida. No imagino, por ejemplo, a Mario García incapacitado para laborar y ganarse unos centavitos decentemente. Hay autonomía ciertamente, pero también escasez maternal, y silencio.

Dicen los que saben, y los que no, repiten: que ayer fue día mundial de la cerveza y hoy es sábado social, disfrútenlas, pero no se excedan.