Los factores externos

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La elección de presidente(a) municipal en esta capital se perfila para estar mucho más competida de lo que hoy parece. Esto implica que en este momento no hay nadie a quien se pueda tener por seguro ganador y que quien al final se levante con el triunfo seguramente lo hará por un margen nada espectacular.

A partir del 2006 que nuestras elecciones municipales se empataron en fecha de celebración con todas las demás (antes se celebraban en octubre), los resultados en este municipio capitalino se han visto marcadamente influidos por la elección de Presidente de la República.

El caso más notable es sin duda el del 2006, cuando el candidato del PAN Felipe Calderón, que a nivel nacional ganó por escaso medio punto porcentual, en nuestro estado arrasó con 461 mil 902 votos, equivalentes al 48.57 por ciento de la votación emitida, frente a los 207 mil 555 de Roberto Madrazo (21.82%) y los 204 mil 810 (21.54%) de Andrés Manuel López Obrador.

Es con la conjunción de ese doble fenómeno -una muy alta votación para el PAN propiciada por Calderón y una muy baja para el PRI provocada por Madrazo- que el candidato panista a la alcaldía potosina, Jorge Lozano Armengol, obtuvo la mayor cantidad histórica de sufragios a su favor: 161 mil 862 (56.7%).

Sus competidores fueron Guillermo Pizzuto, que alcanzó 52 mil 652 votos (18.4%) postulado por la coalición PRD-PT-MC, y Miguel Ángel Martínez Navarro abanderado del PRI, quien alcanzó 41 mil 292 (14.5%).

Los resultados de la elección municipal son casi una calca de la presidencial: PAN en modo aplanadora y PRI en su peor nivel jamás visto.

Seis años después, en 2012, el PRI cuenta con un candidato presidencial que más bien parecía un Rockstar, Enrique Peña Nieto, quien gana holgadamente la elección en nuestro estado, con 431 mil 402 votos, frente a los 349 mil 117 de Josefina Vázquez Mota y los 265 mil 850 de López Obrador.

Bajo ese paraguas, el candidato priísta a la alcaldía (en alianza con el verde) Mario García Valdez, consigue en las urnas 137 mil 257 sufragios, para alcanzar el triunfo frente al candidato del PAN, Alejandro Zapata Perogordo (en alianza con el Panal), quien obtuvo 127 mil 451, y al del PRD, que participó en solitario, Manuel Nava Calvillo, con 21 mil 396.

Nuevamente, las vinculación entre ambas elecciones es notoria: Peña Nieto recupera la plaza y García Valdez gana sin problemas la alcaldía. En lo suyo, EPN más que duplica la votación alcanzada por Roberto Madrazo y MGV triplica la de Martínez Navarro, ambas del 2006.

Un cálculo de futuro que atienda estos antecedentes, llevaría en primer termino a estimar que el destino de Cecilia González Gordoa, Ricardo Gallardo Juárez, Xavier Nava Palacios y Leonel Serrato Sánchez, está vinculado en mayor o menor medida al de sus candidatos a la Presidencia de la República, excepto en el caso de Gallardo Juárez, que no tiene.

En la medida que José Antonio Meade logre relanzar su campaña y mejorar la intención de voto a su favor, como se lo han propuesto él y los partidos que lo postulan, Cecilia verá mejoradas sus posibilidades; indudablemente que si Ricardo Anaya continúa ganando puntos, esto ayudará localmente a Xavier, y si el tsunami AMLO es de la potencia que se anuncia, Leonel despachará en Palacio Municipal.

Algo de contexto
Porque así lo quiso o porque fue imposible reproducir aquí la coalición PAN-PRD-MC, el alcalde capitalino en busca de la reelección va solo por un partido que no tiene candidato presidencial propio. En los hechos, el abanderado a la Presidencia de la República del PRD es el panista Ricardo Anaya Cortés, quien si algún voto en cascada consigue en San Luis Potosí será fundamentalmente en beneficio de Nava Palacios.

Hace tres años, RGJ logró su victoria electoral con holgura. Acumuló (en alianza con el PT) 131 mil 411 votos, dejando en segundo lugar al panista Xavier Azuara con sus 81 mil 760, y en tercero al priísta Manuel Lozano Nieto con 35 mil 487.

Aprovecho la oportunidad para una precisión: Gallardo Juárez le ganó a Azuara 1.6 a 1, nada que ver con el 3 a 1 que ha mencionado por ahí. Lo ha mencionado tanto como que así ocurrió en 2015 como que se propone que ocurra en julio próximo. Lo segundo está por verse, pero lo primero simplemente no fue.

El candidato amarillo puede calcular que si hace tres años gano cómodamente sin tener un candidato presidencial que lo respaldara, nada le impide repetir la hazaña. No es un mal razonamiento, pero sí incompleto. El problema para él con los candidatos presidenciales no es tanto que no tenga uno, sino que sus competidores si lo tienen Y si bien en algún caso no ayudan gran caso hay por lo menos dos en que ese auxilio externo les puede significar la diferencia entre la derrota y el triunfo.

Nunca ha sido ajeno a la reflexión política de los potosinos considerar como un bono extra, apetecible, que sus gobernadores y sus alcaldes jueguen en el mismo equipo que el Presidente de la República en turno. En el imaginario popular la capacidad de traer recursos extras desde la federación es una virtud nada desdeñable.

Es esa una virtud que RGJ no tiene. En todo caso, podría haber considerado echar toda la carne al asador a favor de Ricardo Anaya, pero ya se vio que no. Los testimonios de su hijo diciendo a sus simpatizantes que el voto de la elección presidencial se lo den a quien quieran, es nítidamente una acción abierta e irrefutablemente contraria a los intereses de RA. Habrá quienes asuman que en realidad están trabajando para JAM, pero en los mítines no se ha oído que pidan el voto para él. Si en realidad lo están dejando al libre albedrio de sus huestes, loa más seguro es que la mayoría vayan y se lo den a alguien con quien tienen mucha más identificación y afinidad, López Obrador, quien ya vino a decirles corruptos.

Por último en lo que a este protagonista se refiere, los 131 mil votos de hace tres años ya no están todos ahí al alcance de la mano. 11 mil los aportó el PT que ahora se los llevó a la coalición Junto haremos Historia, donde van juntos AMLO y Leonel.

En cuanto a Cecy, tengo la sospecha de que le va a ir mejor de lo que todo mundo supone, incluso con las traiciones o bobadas de su jefe y patrocinador político Juan Manuel Carreras López.

Lo pienso así en primer lugar porque la votación priísta lograda hace 3 años (35 mil 487) fue tan baja, que es relativamente fácil superarla y por lo menos llevarla a niveles decorosos. Pero hay otra circunstancia que puede redituarle en las urnas: luego de que durante cuatro meses a los priístas potosinos se les estuvo pidiendo su voto para un candidato presidencial no priísta, José Antonio Meade, y para un candidato a senador igual no priísta, Luis Antonio Mabhub, ahora que Cecilia, priísta de toda la vida, siempre al servicio de su partido, va y visita a sus correligionarios tricolores la reciben con los brazos abiertos.

“¡Ésta sí es de las nuestras!”, se suele escuchar.

En este mismo orden de ideas, si CGG despierta el muy apachurrado entusiasmo priísta, si sigue caminando las calles de sol a sol, si Juan Manuel no la traiciona y si Meade levanta un poco, algo, lo que sea, puede salir claramente triunfadora de esta contienda, aun si no acumulara suficientes votos para alcanzar la alcaldía.

Lo de Xavier Nava es menos complicado. Ésta sigue siendo una ciudad muy panista, aunque ha perdido alcances principalmente por sus divisiones internas. Si su joven abanderado sigue poniendo curitas y buscando acercamientos con todos los grupos en que se ha pulverizado la militancia albiazul, y si Anaya, con todo y los ninguneos del gallardismo, galvaniza esa militancia y logra que salga a votar, inevitablemente el principal beneficiado va a ser XNP.

No creo que fuera sensato para Nava y sus seguidores voltear la vista a los 161 mil votos de Jorge Lozano –inalcanzables, estimo yo- pero sí a los 127 mil de Alejandro Zapata. Igual y con esos les alcanza.

Finalmente, el caso de Leonel Serrato me parece más simple todavía. Déjenme recordar algo: hace tres años el candidato de Morena a alcalde capitalino obtuvo poco menos de seis mil votos, equivalentes al 2 por ciento de la votación total. En estos momentos, según algunas encuestas confiables, Leonel ya trae casi el 20 por ciento de intención de voto. Desde esa sólida posición, le va a ser muy fácil montarse en la cresta de la ola morena, y si ésta es del tamaño que se vislumbra, apaguen la luz y cierren.

Pero no se entienda mal, LS está haciendo su parte bastante bien. Tiene muy bien identificado el talante citadino de estos días y con su bien amueblado cerebro y su oratoria trepidante, está jalando mucha gente a su causa.

A partir de hoy, quedan 48 días de campaña y faltan 51 para las elecciones. O séase: en un abrir y cerrar de ojos sabremos qué paso, como pasó y, quizá, por qué paso.

COMPRIMIDOS

  • Como se decía en mis tiempos de joven reportero: En las altas esferas de la política nacional, especialmente en las tricolores, se repite mucho que la principal y verdadera razón de haber instalado a René Juárez Cisneros en el CEN del PRI es para que haga uso de toda su experiencia y de sus “habilidades” electorales, para que el otrora invencible rescate las senadurías y diputaciones federales que se pueda.


 

  • Tengo también la impresión de que en los cuartos de guerra y los numerosos think tanks de la campaña de JAM, finalmente resolvieron el acertijo dentro de un enigma y envuelto en un misterio (Churchill dixit): Con el sólo voto duro del PRI, no se gana absolutamente nada, pero sin ese voto duro tampoco se gana absolutamente nada. Y lo traían muy ninguneado.


 

  • Por cierto, mi no entender: Preguntado sobre quién había decidido el relevo de Enrique Ochoa Reza en la dirigencia nacional tricolor, José Antonio Meade respondió rápido y muy seguro de si “Yo”. Un servidor, seguramente igual que millones de mexicanos, me pregunto cómo es posible –política, estatutaria, legal y racionalmente- que un NO militante del PRI pueda disponer cambios en sus más altos niveles de dirección. Ora que, visto que sí se pudo, yo me atrevería a molestar a nuestro estimado cuasi paisano con una atenta suplica. Que con las mismas facultades, atribuciones y método, ordene la destitución del Niño Verde de su cargo como presidente del consejo quien sabe qué del PVEM.


 

  • Finalmente los problemas de logística complicados por la austeridad de los vuelos comerciales y hacer largos recorridos por carretera, determinaron que López Obrador no acudiera a un mitin en la plaza principal de Soledad de Graciano Sánchez. Pero desde el aeropuerto mandó un atento y cariñoso saludo: “No es posible que gobiernen San Luis Potosí corruptos; la tierra del doctor Nava”.


 

  • El Ejecutivo Estatal, por conducto de la Dirección General de Gobernación, ya clausuró nuevamente el antro Baby-lon. Capaz que hoy mismo el ínclito e inefable Diego Amaro, desde el cargo que usurpa como magistrado del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa, vuelve a decretar su reapertura.


Hasta el próximo jueves.