Mirador

El último artículo de Malbéne, publicado por la revista Lumen, seguramente suscitará polémica entre sus colegas. Dice en su texto el discutido teólogo:

"El signo de la cruz tiene dos trazos: vertical uno, horizontal el otro. El primero, que va hacia las alturas, representa la aspiración por lo divino. El segundo contempla el horizonte de lo humano. Si uno de esos dos trazos falta no hay cruz. Quiero decir que si en lo humano no se halla lo divino el sentido de humanidad no está completo. Y si en lo divino está ausente lo humano la idea de la divinidad no se completará. Dios se hizo hombre para ser plenamente Dios. El hombre debe acercarse a Dios para ser plenamente hombre".

La dependencia mutua de lo humano y lo divino sugerida por Malbéne sin duda escandalizará a muchos, y más la forma en que da fin a su escrito: "Sin Dios nada. Pero nada, tampoco, sin el hombre".

Su frase coincide con la propuesta que ha hecho el lovaniense de una "teología humana". Afirma: "Divinizar lo humano es tarea que los teólogos hemos de cumplir. Pero otro deber tenemos: humanizar lo divino". 

¡Hasta mañana!...