Mirador

No hay en el mundo especie más nociva que la humana.

El hombre es el animal más peligroso del planeta. Ninguno hace tanto daño como él.

En estos días estoy triste por los incendios que consumen los bosques de la sierra de Arteaga, cerca de Saltillo, mi ciudad. Conozco esas montañas desde niño. Cuando joven las escalé todas. En ellas vi el silencioso caminar del puma, la sombra fugaz del oso negro, la elegante gracia de los venados, la súbita aparición del jabalí. He acampado por la noche en la cumbre del monte, tan cerca del cielo que al día siguiente amanecía yo empapado de estrellas. 

Eso que ayer fue paraíso es ahora infierno. La imprudencia de la gente causó el fuego que no se apaga aún. 

No sé si volveré a esos amados sitios. No quiero ver los pinos muertos; no quiero mirar el bosque convertido en páramo. En mi recuerdo vive aquella vida. A mi recuerdo la muerte nunca llegará.

¡Hasta mañana!...