Mirador
Llegó sin previo aviso y me dijo de buenas a primeras:
-Soy el número uno.
Lo miré con ojos de sospecha. La experiencia me ha enseñado que quienes creen ser el número uno ni siquiera llegan las más de las veces al número mil. Aun así le pregunté por mera cortesía:
-¿En qué puedo servirle?
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
Respondió con tono de exigencia:
-Diga en su artículo que soy el número uno.
-Deberá esperar -le informé-. Hay más de 100 antes de usted que también dicen ser el número uno. Pero si acepta ser el número dos lo pondré al frente de la fila.
Se negó terminantemente.
Necio.
Si hubiera aceptado ser el número dos habría sido el número uno.
¡Hasta mañana!...
no te pierdas estas noticias




