¿Habrá en México,
algún Giovanni Falcone?
El día de ayer dio inicio otro Congreso Internacional, liderado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, para atinar un nuevo “Modelo de Fiscalía”, para una gestión eficiente de la justicia penal. Apenas en diciembre pasado en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, se trató de generar un modelo homologado de procuración de justicia a nivel nacional, que operaba en forma piloto en la PGR.
Todos, los treinta y dos procuradores y el titular de la PGR, pretenden -Lograr una política criminal de seguridad pública y de justicia penal, en un esquema de gobernanza y administración que incluya el liderazgo institucional, así como a las áreas operativas, transversales y de soporte; también se pretende un mecanismo de supervisión y estrategia para la operación sustantiva basado en un plan de persecución penal.
Un modelo de investigación y de funcionamiento que abarque los procesos desde la denuncia o querella, hasta la solución de los conflictos. La supervisión, servicios periciales y de investigación, y mecanismos alternativos de solución de controversias-.
Inconveniente: El modelo debe contar con solvencia técnica y legitimidad política. Las policías ministeriales y el ministerio público han quedado rezagadas por decir lo menos del nuevo sistema penal acusatorio en la mayoría de las Procuradurías, han tergiversado el sistema volviendo un hibrido del inquisitorio con el acusatorio.
Con la reforma constitucional de hace diez años, “la investigación de los delitos corresponde al ministerio público y a las policías, las cuales actuaran bajo la conducción de aquél (MP) en el ejercicio de esta función…”,
Cómo desdoblar el papel actual en el que las policías ministeriales, hacen investigaciones por cuenta propia sin estar dirigidas por el ministerio público, esto únicamente se hace en Estados policiales y totalitarios, no en un Estado de derecho y democrático.
Por otro lado, cómo lograr que todas las policías federales, estatales y municipales estén preparadas para poder hacer funciones e investigaciones por mandato de un ministerio público autónomo.
Las facultades y capacidades técnicas actuales de la mayoría de las policías ministeriales o de investigación, son de la “vieja guardia”, que funcionaron en el pasado y hoy parecen querer meter con calzador sus “investigaciones”, en la Carpeta de Investigación de un Ministerio Público anonadado y perdido en su función de dirección de la investigación, completamente mancornado con un Juez de Control.
La investigación criminal, inteligencia y los servicios periciales parecen cada vez más dispersos en su función ministerial, ya no se diga comprender los fenómenos delincuenciales actuales, desde los más simples hasta los más complejos y actuar en forma proactiva y no reactiva de persecución penal atropellada.
Por otro lado, la legitimidad política es cuestión de cada Gobernador y su Congreso, las designaciones de Fiscales entre ternas de vaciladas, brothers, family men, incondicionales, cómodos y carismáticos, se verá la voluntad y su legalidad.
La delincuencia, hoy jueves, es una expresión enfurecida de una delincuencia común minimizada, desdibujada con la organizada, en una distribución delictiva ciertamente institucionalizada.
TAPANCO: Ayer, se conoció de los modelos de fiscalías en el mundo, experiencias internacionales exitosas de la justicia penal y herramientas tecnológicas para evaluar la gestión. Hoy, retos de la transición institucional, control policial y registros de detención. Mañana, ¿Cómo mejorar el capital humano en fiscalías y policías? Gran pregunta…
Francisco.soni@uaslp.mx
algún Giovanni Falcone?
El día de ayer dio inicio otro Congreso Internacional, liderado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, para atinar un nuevo “Modelo de Fiscalía”, para una gestión eficiente de la justicia penal. Apenas en diciembre pasado en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, se trató de generar un modelo homologado de procuración de justicia a nivel nacional, que operaba en forma piloto en la PGR.
Todos, los treinta y dos procuradores y el titular de la PGR, pretenden -Lograr una política criminal de seguridad pública y de justicia penal, en un esquema de gobernanza y administración que incluya el liderazgo institucional, así como a las áreas operativas, transversales y de soporte; también se pretende un mecanismo de supervisión y estrategia para la operación sustantiva basado en un plan de persecución penal.
Un modelo de investigación y de funcionamiento que abarque los procesos desde la denuncia o querella, hasta la solución de los conflictos. La supervisión, servicios periciales y de investigación, y mecanismos alternativos de solución de controversias-.
Inconveniente: El modelo debe contar con solvencia técnica y legitimidad política. Las policías ministeriales y el ministerio público han quedado rezagadas por decir lo menos del nuevo sistema penal acusatorio en la mayoría de las Procuradurías, han tergiversado el sistema volviendo un hibrido del inquisitorio con el acusatorio.
Con la reforma constitucional de hace diez años, “la investigación de los delitos corresponde al ministerio público y a las policías, las cuales actuaran bajo la conducción de aquél (MP) en el ejercicio de esta función…”,
Cómo desdoblar el papel actual en el que las policías ministeriales, hacen investigaciones por cuenta propia sin estar dirigidas por el ministerio público, esto únicamente se hace en Estados policiales y totalitarios, no en un Estado de derecho y democrático.
Por otro lado, cómo lograr que todas las policías federales, estatales y municipales estén preparadas para poder hacer funciones e investigaciones por mandato de un ministerio público autónomo.
Las facultades y capacidades técnicas actuales de la mayoría de las policías ministeriales o de investigación, son de la “vieja guardia”, que funcionaron en el pasado y hoy parecen querer meter con calzador sus “investigaciones”, en la Carpeta de Investigación de un Ministerio Público anonadado y perdido en su función de dirección de la investigación, completamente mancornado con un Juez de Control.
La investigación criminal, inteligencia y los servicios periciales parecen cada vez más dispersos en su función ministerial, ya no se diga comprender los fenómenos delincuenciales actuales, desde los más simples hasta los más complejos y actuar en forma proactiva y no reactiva de persecución penal atropellada.
Por otro lado, la legitimidad política es cuestión de cada Gobernador y su Congreso, las designaciones de Fiscales entre ternas de vaciladas, brothers, family men, incondicionales, cómodos y carismáticos, se verá la voluntad y su legalidad.
La delincuencia, hoy jueves, es una expresión enfurecida de una delincuencia común minimizada, desdibujada con la organizada, en una distribución delictiva ciertamente institucionalizada.
TAPANCO: Ayer, se conoció de los modelos de fiscalías en el mundo, experiencias internacionales exitosas de la justicia penal y herramientas tecnológicas para evaluar la gestión. Hoy, retos de la transición institucional, control policial y registros de detención. Mañana, ¿Cómo mejorar el capital humano en fiscalías y policías? Gran pregunta…
Francisco.soni@uaslp.mx

