Ordenando la Casa. Gabino Morales. 2/2

En la parte 1/1 de este artículo (Pulso 23/V111/18) nos referimos a la importancia de legislar y reglamentar, es decir, dotar de un marco jurídico a las nuevas estructuras y a sus tareas, que tendrán las delegaciones federales únicas, que funcionaran en cada uno de los estados de la república, según lo ha manifestado AMLO. Y nos referimos también al recién nombrado Coordinador Regional para SLP que asumirá esta gran responsabilidad Gabino Morales Mendoza. Y continuamos con esta segunda parte.

Si en verdad quiere AMLO lograr un rotundo cambio en la forma de hacer política y administrar al Estado Mexicano, y así lograr la cuarta gran transformación de México (Independencia, Reforma y Revolución; iniciativa muy ambiciosa). Combatir la corrupción a capa y espada, que fue su principal propuesta de campaña; tendrán él y los que lo acompañan en esta empresa, tomar con mayor seriedad y responsabilidad sus acciones.

Hasta ahora en lo que se refiere únicamente a los cambios en la Administración Pública Federal, incluida la batalla contra la corrupción, no hemos visto más que pronunciamientos mediáticos, ninguna acción seria, formal y responsable. Solo nombramientos provisionales, --porque todavía no son oficiales—(y ya le están renunciando), de los próximos secretarios del gabinete y de los coordinadores regionales en cada uno de los estados.

AMLO tiene la buena intención de transformar para bien este país, que ya no haya más corruptos, y ser reconocidos en el mundo, como una Gran Nación. Para lograr todo esto, se requiére de tiempo, de estudios, planes, proyectos, e investigaciones; formulados por gente capaz, académicos, intelectuales, servidores públicos honestos, con experiencia, y de convocar a la ciudadanía a participar en esta gran transformación.

La misma actitud imprudente e irresponsable, se ve en las decisiones que está tomando el recién nombrado, todavía no oficial, Delegado Federal único para SLP. Gabino Morales. Ya nombró a los delegados regionales en el estado. (Pulso 13 y 25 del presente) ¿Con fundamento en qué se toma estas atribuciones? ¿Ya tiene facultades para proceder en esa forma? ¿quién se las dió? Ahora, si ya tiene en su poder un Reglamento que regule, tanto la delegación federal única y las regionales y en el que se contemplen las funciones inherentes de su cargo, --si es así--, retiramos lo antes dicho.

Morales Mendoza, como AMLO, creo tiene buenas intenciones, pero esta no es la forma de ordenar la casa. Los Reglamentos, reglamentan las leyes, nos dicen lo que no cabe en una Ley, porque en ellos se describe la estructura organizacional de los entes públicos, ordenan la jerarquía de mandos, las tareas, atribuciones, facultades, derechos y obligaciones, que se tienen en los diferentes puestos que van a conformar, tal o cual entidad pública.

Formular los reglamentos es tarea exclusiva del ejecutivo federal, no pasan por el congreso, pero son instrumentos legales que fundamentan el quehacer público. Sin ellos no hay legalidad y menos legitimidad en lo que ordenen y realicen los servidores públicos. Entonces, primero hay que exhibir el Reglamento en el que se va a basar y fundamentar la acción de gobierno.

Si AMLO logró que más de treinta millones de mexicanos votáramos por él, es porque era la última y única esperanza para México. Meade era un buen candidato, pero representaba la corrupción, autoritarismo y demás vicios del amasiato PRI-PAN; el jovencito inexperto, pagó caro su osadía y ambición de poder, hizo el ridículo, y al otro ni mencionarlo.

Morena es la única opción. Se piensa que solo AMLO puede iniciar el cambio, sí solamente --INICIAR-- ya que, aun contando con el voto mayoritario de los mexicanos y con su voluntad, el cambio político-administrativo que pretende, no será posible realizarlo en seis años, la situación actual del Estado Mexicano es tan crítica que seis años no son suficientes para borrar, para cambiar toda la podredumbre del sistema político mexicano, y que venimos padeciendo desde hace treinta años.

Ahora que AMLO ya es presidente electo de todos los mexicanos, le pedimos a él y a sus futuros colaboradores, que piensen las cosas dos veces o más, que no improvisen, que sean prudentes y razonables. Ya que en él tenemos puestas todas nuestras contemplaciones.

No conocemos, porque no han sido publicitados los Diagnósticos, -- porque suponemos que hubo estudios previos-- al anuncio de sus propuestas de campaña y que ahora como presidente electo empieza a formalizar, para llevar a cabo las reformas de gran calado a la APF. Suponemos que consultó con especialistas de la cosa pública, para decidir que se descentralizará la administración pública, asignando ya un espacio geográfico posible en algunos estados de la república, a cada una de las dependencias de la APF.

La otra iniciativa, también muy seria y de la que ya hemos comentado, los pros-y-contras, en la primera parte de este artículo, suponemos, también que fue consensada; la de desaparecer las delegaciones federales en los estados y que solo exista una Coordinación Federal Única, despidiendo a los servidores públicos de mandos medios y superiores y reteniendo solo al personal sindicalizado.

Lo anterior, es solo una de las partes necesarias para lograr las reformas estructurales a la APF, pero no son el Todo. Si AMLO esta pensando en grande, como lo manifiesta, para reformar la vida nacional -- política y administración pública--debe, es exigible, que tenga un Diagnóstico; primero El Plan, (ya lo dijo Reyes Heroles), luego los hombres y mujeres que lo ejecutarán, los nombramientos de los servidores públicos probos, que tengan el perfil: conocimientos, experiencia, la sensibilidad política y mística de servicio, para cada cargo.

El gran proyecto sí, pero acompañado de su marco jurídico, de su indispensable Marco Jurídico. Nos preguntamos ¿Consideraría, consultaría, tomaría en cuenta AMLO, las ideas y opinión de los académicos de Instituciones de Educación Superior como: UNAM, COLMEX, CIDE, INAP y la FLACSO?.

Estas Instituciones tienen expertos en Administración Pública, en políticas públicas y combate a la corrupción. Y así estar en posibilidad de decidir e instrumentar estos cambios. Si tiene el gran diagnóstico.

Si tiene su plan y las Iniciativas de las Leyes necesarias para el cambio, es necesario que las exhiba, que las comente él, o a través de sus colaboradores evitando así, las especulaciones que ya empiezan a aparecer en los medios.

Por el diagnóstico se podrán dar cuenta, qué falta y qué sobra en las instituciones actuales, sobre todo, en el sector paraestatal y en los Organismos Autónomos. Existen algunas que ya no tiene razón de ser, y faltan otras muy necesarias para introducir las nuevas tecnologías y modernizar los obsoletos procedimientos administrativos.

El cambio estructural servirá para reorganizar a nivel macro y micro la planificación de la estructura gubernamental, siempre y cuando, se cuente con un Diagnóstico. Esto, desde nuestra modesta opinión, pensamos que es necesario considere AMLO. Hasta ahora no hemos visto que sus buenas intenciones y las de su delegado único en el Estado, vayan por estos rumbos.

Del combate a la corrupción, tampoco ha dicho gran cosa, siendo que fue su principal bandera de campaña. No se ha pronunciado sobre el Sistema Nacional Anticorrupción, que hasta la fecha no funciona, es pura demagogia y simulación.
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