Otros famosos para variar
En este mundo de tanto trajín a veces mejor hay que dejar que sean otros los que hablen. Sobretodo después de que el mundo y sus poderosas personalidades se han empeñado en ponerlo todo de cabeza con fines que los simples mortales, difícilmente distinguimos.
Por ello mejor hoy dejaré hablar voces famosas de algunos maestros de la pintura, quienes entre el éxito o el reconocimiento post mortem, nos dejaron un valioso legado en sus obras.
Empiezo con Vincent van Gogh, de quien sabemos la tragedia parecía habitarlo hasta llevarlo de la habitación azul a la noche estrellada de su final. Aún así el pintor de más de 900 piezas y aproximadamente 1600 dibujos, afirmó en algún momento haber puesto el alma en su trabajo y así haber perdido su mente. Pero creo que haber dicho que “Las pinturas tienen una vida propia que se deriva del alma del pintor” permite que lo recordemos desde la pasión que puso en su trabajo mismo que seguimos disfrutando, aunque nunca se haya estado frente a uno de sus originales.
Otro pintor de vida atormentada fue Jackson Pollock artista del impresionismo quien estaría muy de acuerdo con van Gogh, pues a él se le atribuye el decir que “la pintura tiene una vida propia. Yo trato de dejar que aflore”. Pollock moriría trágicamente después de haber sido uno de los precursores del “dripping” y un gran entusiasta del muralismo mexicano. Muere en un trágico accidente automovilístico a la edad de 44 y la verdad es una maravilla admirar de cerca cualquiera de sus piezas.
Toulouse Lautec, un genio de litografía y la pintura, de cuna aristócrata, murió a la temprana edad de 36 años llegando a crecer a la altura de tan solo un metro y medio debido a un accidente en su adolescencia que le destrozara ambos fémures. Rechazado por esta minusvalía, frecuentó los cabarets y burdeles más populares, para poder “vivir entre iguales”. Entre sus frases están: “Pinto las cosas tal como son”; “He intentado hacer lo que es real y no lo ideal” y “Por supuesto, uno no debería beber mucho, pero sí a menudo”. Lautrec intentø disipar el rechazo social bebiendo y boceteando lo que ahora conocemos como antros. Creo que una de las mejores es, “pensar que nunca habría pintado si mis piernas hubieran sido un poco más largas!”
Quizá sus vidas no sean un ejemplo de moral o buenas costumbres, mas su trabajo sigue siendo insuperable.
Feliz miércoles de abril a los lectores.




