“El cambio no es un destino,
al igual que la esperanza
no es una estrategia”
Rudolph Giuliani.
Antes que cualquier cosa, un buen inicio de año estimados lectores. Exponía antes de las vacaciones las posturas sobre seguridad pública de “Juntos haremos historia”, la coalición de los partidos políticos de MORENA, PT y el PES. Hoy les comentaré sobre las ideas de pacificación en materia de seguridad de la coalición de los partidos políticos PAN, PRD y MC.
Abordo reestructurando sus ideas y de lo que pretenden hacer en caso de ganar las elecciones de este año, salvo un pequeño detalle, que creo que les pasó inadvertido, el problema de la inseguridad en México, no es un problema de la federación como tal (Presidencia de la República), sino de los Estados y Municipios. Sí en México se cometen 31 millones de delitos más o menos por año, que causan casi 25 millones de víctimas, con tasas de incidencia delictiva del orden de 37 mil delitos por cien mil habitantes y a la alza. Es de pensar que los delitos del orden común son competencia de los Gobernadores y sus Presidentes Municipales, con porcentajes de 97% de los delitos del orden común y un 3% delitos del orden federal.
Para esta coalición, la violencia es un problema nacional y sistémico, cuyas causas son multifactoriales, e incluyen la falta de oportunidades, y un sistema económico que produce más pobreza en vez de combatirla. Salvo su mejor opinión, con esa idea resulta por demás ocioso tratar de comprender su “visión”, altamente nacionalista y sistemática de violencia generalizada a lo largo y ancho del país, por obra espontánea, sin participación por acción u omisión de los políticos en el poder.
Se habla de cambiar paradigmas en seguridad, hay que cambiar, ¿Qué? Lo que sea, pero hay que cambiar, a través de la prevención de fenómenos de violencia y delincuencia y lo prioritario serán los delitos de robo con violencia, la extorsión, el secuestro, los homicidios y los feminicidios.
He sostenido siempre que las mayorías de las políticas públicas en seguridad son meramente reactivas, mediáticas y parsimoniosas, la mayoría de los ciudadanos no registran que es la prevención, sino dimensionan lo transcendental que es la prevención en la salud personal, menos conciben la prevención en seguridad. Esa prevención que a nivel mundial es entendida como una reducción dentro de lo normal del número de víctimas y victimarios, con habilidades que distancien a delincuentes potenciales, tiene en cuenta la raíz, las causas de la delincuencia, así como la disminución de las oportunidades para cometer delitos y con una real sanción para quienes lo cometieron.
La nueva estrategia de “seguridad ciudadana” de la coalición, dice, que privilegiará la investigación científica, la desarticulación de las bases económicas y financieras de las redes delincuenciales nacionales y sus vínculos con las internacionales; la prevención del delito, el respeto total de las leyes, y el castigo ejemplar a los delincuentes. Que harán énfasis en la profesionalización y dignificación de la carrera policial como parte fundamental de la estrategia. ¿Nueva estrategia? No se ha podido siquiera emigrar de un concepto arcaico de seguridad pública a uno de seguridad ciudadana, más allá de cambio meramente nominativo en los frentes de los inmuebles de las Secretarias de Seguridad y en las insignias.
La ONU acierta en explicar que aquellos países latinoamericanos, que han entendido el concepto de seguridad ciudadana y lo han desarrollado, y cómo los avances en materia de seguridad ciudadana no resultan de una sola política aislada, sino de un enfoque multisectorial y de una serie de políticas que incluyan medidas preventivas, reformas institucionales, inversión pública suficiente, cambios en la relación entre Estados y comunidades, voluntad política amplia y sostenida, y la adopción de sistemas de información y de intervención más modernos y eficaces.
Más adelante, “Por México al frente”, se enreda aún más al decir que diseñara e implementara una política de -seguridad humana- (concepto incorporado en los dos últimos decenios a nivel internacional), de carácter integral, para que todos gocen de su derecho inalienable a vivir en un entorno seguro y libre de violencia, atendiendo las causas estructurales de la violencia y la delincuencia. Habrá que puntualizar que la seguridad humana como par de la seguridad nacional, es una comprensión más amplia que reorienta la atención hacia la supervivencia, medios de subsistencia y la dignidad de las personas como la base para alcanzar la paz, el desarrollo y el progreso humano. Se conciben nuevas amenazas como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la trata de seres humanos, las pandemias, crisis económicas, etc.
México ha recibido apoyos de fondos fiduciarios de la ONU para la seguridad humana, en temas de violencia urbana que ha dejado lecciones no aprendidas, como que: La reducción de la violencia y de la delincuencia exige un enfoque integrado y multidimensional que pueda responder a la multitud de factores interrelacionados en los niveles institucional y comunitario, incluidos el orden público, la pobreza, la educación, la salud y la cohesión social. Al promover procesos participativos, el enfoque de seguridad humana apoya la creación de redes de diversas partes interesadas. Eso puede incrementar el diálogo entre los gobiernos y los ciudadanos, lo que se traduce en niveles de confianza más elevados y una mayor participación cívica. El enfoque de la seguridad humana se centra en la importancia de la adopción de medidas preventivas que atiendan a las causas básicas de la violencia y la delincuencia y aprovecha las contribuciones positivas de los miembros de las comunidades en riesgo.
TAPANCO: A diferencia de la otra coalición, plantean: Fortalecer a las policías municipales, de proximidad y comunitarias, para el desempeño de las tareas de “seguridad ciudadana” como la contención de los delitos del fuero común y tareas para preservar la paz pública y la convivencia social. A la par, de relanzar la propuesta de contar con un mando mixto policial a partir del principio de subsidiariedad y mejorar los mecanismos de colaboración y coordinación de los cuerpos policiales de los tres órdenes de gobierno, para lograr que éstos sean eficientes y atiendan la demanda ciudadana de combate a los delitos.
Los delitos de robo con violencia, la extorsión, el secuestro, los homicidios y los feminicidios, seguirán, legue quien llegue, con lo evidente de las coaliciones hasta ahora. ¡Oilos, decía mi abuela!
Francisco.soni@uaslp.mx
al igual que la esperanza
no es una estrategia”
Rudolph Giuliani.
Antes que cualquier cosa, un buen inicio de año estimados lectores. Exponía antes de las vacaciones las posturas sobre seguridad pública de “Juntos haremos historia”, la coalición de los partidos políticos de MORENA, PT y el PES. Hoy les comentaré sobre las ideas de pacificación en materia de seguridad de la coalición de los partidos políticos PAN, PRD y MC.
Abordo reestructurando sus ideas y de lo que pretenden hacer en caso de ganar las elecciones de este año, salvo un pequeño detalle, que creo que les pasó inadvertido, el problema de la inseguridad en México, no es un problema de la federación como tal (Presidencia de la República), sino de los Estados y Municipios. Sí en México se cometen 31 millones de delitos más o menos por año, que causan casi 25 millones de víctimas, con tasas de incidencia delictiva del orden de 37 mil delitos por cien mil habitantes y a la alza. Es de pensar que los delitos del orden común son competencia de los Gobernadores y sus Presidentes Municipales, con porcentajes de 97% de los delitos del orden común y un 3% delitos del orden federal.
Para esta coalición, la violencia es un problema nacional y sistémico, cuyas causas son multifactoriales, e incluyen la falta de oportunidades, y un sistema económico que produce más pobreza en vez de combatirla. Salvo su mejor opinión, con esa idea resulta por demás ocioso tratar de comprender su “visión”, altamente nacionalista y sistemática de violencia generalizada a lo largo y ancho del país, por obra espontánea, sin participación por acción u omisión de los políticos en el poder.
Se habla de cambiar paradigmas en seguridad, hay que cambiar, ¿Qué? Lo que sea, pero hay que cambiar, a través de la prevención de fenómenos de violencia y delincuencia y lo prioritario serán los delitos de robo con violencia, la extorsión, el secuestro, los homicidios y los feminicidios.
He sostenido siempre que las mayorías de las políticas públicas en seguridad son meramente reactivas, mediáticas y parsimoniosas, la mayoría de los ciudadanos no registran que es la prevención, sino dimensionan lo transcendental que es la prevención en la salud personal, menos conciben la prevención en seguridad. Esa prevención que a nivel mundial es entendida como una reducción dentro de lo normal del número de víctimas y victimarios, con habilidades que distancien a delincuentes potenciales, tiene en cuenta la raíz, las causas de la delincuencia, así como la disminución de las oportunidades para cometer delitos y con una real sanción para quienes lo cometieron.
La nueva estrategia de “seguridad ciudadana” de la coalición, dice, que privilegiará la investigación científica, la desarticulación de las bases económicas y financieras de las redes delincuenciales nacionales y sus vínculos con las internacionales; la prevención del delito, el respeto total de las leyes, y el castigo ejemplar a los delincuentes. Que harán énfasis en la profesionalización y dignificación de la carrera policial como parte fundamental de la estrategia. ¿Nueva estrategia? No se ha podido siquiera emigrar de un concepto arcaico de seguridad pública a uno de seguridad ciudadana, más allá de cambio meramente nominativo en los frentes de los inmuebles de las Secretarias de Seguridad y en las insignias.
La ONU acierta en explicar que aquellos países latinoamericanos, que han entendido el concepto de seguridad ciudadana y lo han desarrollado, y cómo los avances en materia de seguridad ciudadana no resultan de una sola política aislada, sino de un enfoque multisectorial y de una serie de políticas que incluyan medidas preventivas, reformas institucionales, inversión pública suficiente, cambios en la relación entre Estados y comunidades, voluntad política amplia y sostenida, y la adopción de sistemas de información y de intervención más modernos y eficaces.
Más adelante, “Por México al frente”, se enreda aún más al decir que diseñara e implementara una política de -seguridad humana- (concepto incorporado en los dos últimos decenios a nivel internacional), de carácter integral, para que todos gocen de su derecho inalienable a vivir en un entorno seguro y libre de violencia, atendiendo las causas estructurales de la violencia y la delincuencia. Habrá que puntualizar que la seguridad humana como par de la seguridad nacional, es una comprensión más amplia que reorienta la atención hacia la supervivencia, medios de subsistencia y la dignidad de las personas como la base para alcanzar la paz, el desarrollo y el progreso humano. Se conciben nuevas amenazas como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la trata de seres humanos, las pandemias, crisis económicas, etc.
México ha recibido apoyos de fondos fiduciarios de la ONU para la seguridad humana, en temas de violencia urbana que ha dejado lecciones no aprendidas, como que: La reducción de la violencia y de la delincuencia exige un enfoque integrado y multidimensional que pueda responder a la multitud de factores interrelacionados en los niveles institucional y comunitario, incluidos el orden público, la pobreza, la educación, la salud y la cohesión social. Al promover procesos participativos, el enfoque de seguridad humana apoya la creación de redes de diversas partes interesadas. Eso puede incrementar el diálogo entre los gobiernos y los ciudadanos, lo que se traduce en niveles de confianza más elevados y una mayor participación cívica. El enfoque de la seguridad humana se centra en la importancia de la adopción de medidas preventivas que atiendan a las causas básicas de la violencia y la delincuencia y aprovecha las contribuciones positivas de los miembros de las comunidades en riesgo.
TAPANCO: A diferencia de la otra coalición, plantean: Fortalecer a las policías municipales, de proximidad y comunitarias, para el desempeño de las tareas de “seguridad ciudadana” como la contención de los delitos del fuero común y tareas para preservar la paz pública y la convivencia social. A la par, de relanzar la propuesta de contar con un mando mixto policial a partir del principio de subsidiariedad y mejorar los mecanismos de colaboración y coordinación de los cuerpos policiales de los tres órdenes de gobierno, para lograr que éstos sean eficientes y atiendan la demanda ciudadana de combate a los delitos.
Los delitos de robo con violencia, la extorsión, el secuestro, los homicidios y los feminicidios, seguirán, legue quien llegue, con lo evidente de las coaliciones hasta ahora. ¡Oilos, decía mi abuela!
Francisco.soni@uaslp.mx

