Por si no tuviéramos los mexicanos suficientes problemas con el cáncer maligno del régimen implantado por el presidente MALO, que está empobreciendo a México y apagando a toda velocidad, la energía y el entusiasmo de los mexicanos por invertir, progresar y vivir en un país, más justo, más libre y más ordenado. Por si fuera poco la pérdida de Grado de Inversión que sufre el país por las políticas fatales y torpes de este presidente, por la pérdida de 12 millones de puestos de trabajo en los dos últimos meses, y por el derroche criminal en proyectos sin soporte técnico adecuado, y en programas sociales que solo buscan su permanencia en el poder, ahora nos cae encima el nuevo mal, de la epidemia contagiosa cuyo manejo desordenado y contradictorio, ya está causando decenas de miles de muertes y muchos miles más de infectados, que requieren urgentemente servicios de protección a la salud, que además, el gobierno actual les regatea o les niega.
Este pésimo presidente que nos cayó como plaga a los mexicanos, que está aumentando la pobreza y el desempleo, que divide y hostiliza continuamente a la sociedad, que no escatima epítetos y faltas de respeto a quienes lo critican, exige en cambio respeto para él, para “su investidura” y se atreve a denostar a quienes le señalan con toda razón sus tremendos errores y sus delitos, como por ejemplo, el grave delito de haber hoy purga cadena perpetua en una crcel de EUA. Este pernicioso individuo que hoy ostenta el título de liberado por órdenes suyas al peligroso delincuente conocido como el Chapito, hijo del Chapo Guzmán que presidente del país, vive de la mentira y el engaño al que somete a un pueblo, que él mismo ha definido: “son como animalitos” y cuya pobreza ha aumentado en millones de familias que, habían empezado a abandonar la pobreza, hasta que él llegó al poder.
Al aplicar el principio jurídico universal de que “a confesión de parte, relevo de prueba”, el presidente MALO, entró a la clasificación de delincuente, por haber confesado públicamente haber violado el Código Penal Federal y la Constitución de la República, y al ordenar la liberación de su protegido, “el chapito”.
Para manchar aún más su propia investidura, en su reciente viaje a Washington, D. C., nos avergonzó su actitud de servilismo y adulación hacia el presidente de aquél país, que ha calificado a los mexicanos de violadores, narcotraficantes y delincuentes.
NUEVA NORMALIDAD = NUEVO ENGAÑO
Cuando las víctimas mortales del COVID19 siguen en aumento, vale preguntar ¿Qué está pasando hoy en México y en el mundo entero? No lo sé a ciencia cierta. Tal vez nadie lo sabe. Lo que sí sabemos perfectamente, es que algunos le quieren llamar Nueva Normalidad al confinamiento al que nos han sometido una extraña simbiosis de poder meta nacional formada por medios de comunicación a su servicio y políticos audaces y bribones, están sacando raja de ella para tratar de implantar sus ideas y fines oscuros en las naciones del mundo. Solo recordemos la bienvenida del presidente MALO a la enfermedad: “la pandemia nos viene como anillo al dedo”. ¿Por qué?
Resulta preocupante que, en forma repentina, sin previo aviso, sin acuerdo político ni de otra naturaleza, nos empiezan a manejar algunas voces públicas, la idea de que ahora, a partir de la pandemia y el confinamiento forzado por prescripciones de la OMS, la humanidad tendrá que vivir una “Nueva Normalidad”, sin que nadie, nos diga a ciencia cierta, qué es, ni cuándo acabará el confinamiento. Ningún organismo internacional solvente, con antecedentes válidos, ha podido definir sus fines, pero cada día se ve más evidente que de lo que se trata es de mantener el miedo en la mente social. ¿Por qué? La Nueva Normalidad parece tener una misión oculta, perversa, subrepticia, ciertamente desconocida, ¿Para qué?
Para incorporar, creo yo, cambios en las costumbres, en la cultura y en la vida social de los países y en un nuevo gran poder mundial que se elevaría por encima de gobiernos constituidos, sin impor tar en absoluto su filiación. Este nuevo poder mundial, ejercería control de los gobiernos y de los pueblos a través de avanzada tecnología de comunicación de datos y de vigilancia permanente de cada individuo, que sería observado permanentemente por medios tecnológicos, como ya está ocurriendo en China, cuyo gobierno tiene instaladas 200 millones de cámaras para vigilar a sus ciudadanos y tiene planes para instalar otros 600 millones de cámaras para cubrir absolutamente todo el territorio de ese extenso país, ¿Con qué fín? Obvio, con el único fin de vigilar estrechamen te a sus 1,300 millones de seres humanos. Recordemos que China es un país totalitario, sin partidos políticos salvo el comunista y con libertades muy restringidas.
No hay lugar a tesis conspiracionistas, ni siquiera a psicosis generalizada, pero no se puede negar que hay algo de fondo en esta expresión de New Age o Nueva Normalidad que algo oculta. La humanidad entera merece saber la verdad completa. No se puede negar que hay algo extraño en el hecho de que se nos haya impuesto a todos los países una cuarentena que ya va para cuatro meses, cuando algunos científicos serios y reconocidos sostienen que era innecesario aislar a toda la población, enferma o sana, por igual, porque habría bastado con imponer medidas más leves, como el uso forzoso del cubre bocas en lugares públicos, conservar una distancia razonable entre las personas y aseo frecuente de manos, pero DE NINGUNA MANERA someter al aislamiento a más de la mitad de la población mundial, que en su inmensa mayoría está sana. Se le ha generado al mundo un atraso económico de magnitud colosal que va a dañar más que nada a los países más pobres y a la gente más pobre, como lo es gran parte de la nuestra. ¡No se vale!
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