Primavera humosa

"¿Qué es el mundo? Un mero rizo de humo para que el viento disperse".

Abraham Cahan

El humo no cede. Parece haberse convertido en presencia constante sobre la Ciudad de México en esta primavera. Ayer a las 4 de la tarde el registro oficial de calidad de aire de la zona metropolitana era de 161 puntos de partículas PM 2.5 en Nezahualcóyotl y 152 en Santiago Acahualtepec, una calidad muy mala, mientras que se registraban niveles malos, de entre 100 y 149, en otros puntos. El índice de aqicn.org, que mide la contaminación del aire en todo el mundo, era todavía más negativo ayer a la misma hora: 172 en Nezahualcóyotl, 168 en la UNAM y calificaciones también muy malas en otros lugares de la ciudad. 

Por razones políticas, las autoridades ambientales han reaccionado siempre a estas crisis de contaminación de aire restringiendo la circulación de vehículos. El problema es que los autos no generan las partículas PM 2.5. La contaminación típica por combustión de gasolina es de ozono, 03, pero no de partículas. Restringir la circulación de vehículos no ayuda en nada a resolver el problema. 

En esta ocasión las propias autoridades afirman que el fenómeno es consecuencia de una serie de incendios. Algunos son naturales y otros producto del descuido de las personas que encienden fogatas en el campo o dejan botellas tiradas que pueden convertirse en lupas que concentran la radiación solar y encienden la vegetación seca del estío. El cambio climático está agravando la situación al elevar la temperatura promedio y dejar los campos más propensos a incendios.

Muchos incendios, sin embargo, son provocados. Los campesinos de las zonas indígenas han sido educados para pensar que quemar sus campos en las primaveras es una buena forma de limpiar y preparar el terreno para una nueva cosecha. La idea es falsa, pero se ha convertido en parte de los usos y costumbres de los campesinos. 

Las autoridades ambientales están acostumbradas a buscar villanos fáciles cuando pretenden combatir estos problemas. Los automovilistas han sido siempre los personajes malévolos a los que se enfocan todos los esfuerzos de una autoridad que quiere aparentar que está haciendo algo. Hoy las cosas son más complicadas. Los incendios forestales no se combaten restringiendo la circulación de vehículos. Los campesinos indígenas son, por otra parte, personajes ensalzados en la mitología oficial, a los cuales se considera incapaces de cometer cualquier acto dañino, especialmente cuando se apegan a sus usos y costumbres. 

El lunes 13 de mayo la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, dio a conocer un mensaje por Twitter: "Sin imprudencias ni ocurrencias estamos trabajando en un programa integral de calidad del aire con el @Edomex y el @GobiernoMX a través de la @SEMARNAT_mx que presentaremos en los próximos días". Algunos críticos cuestionaron que la gobernante capitalina no anunciara medidas dramáticas, pero a mí me parece que la prudencia es buena consejera. No tiene sentido anunciar medidas sin beneficios prácticos simplemente para pretender que se está haciendo algo. Ayer se renovó la contingencia ambiental, primero solo con advertencias para que la gente no tuviera actividades al aire libre. pero más tarde se restringió la circulación de los automóviles de los pobres. 

Las soluciones reales solo pueden ser de mediano y largo plazo. Es indispensable aumentar el cuidado y la vigilancia de las zonas rurales. Debe haber una mayor educación en las comunidades indígenas sobre la quema de los campos, pero también debe prohibirse la práctica. No hay soluciones mágicas para estas primaveras humosas. 

Día del maestro

Hoy es día del maestro. Los maestros no tienen mucho que festejar, pero los líderes sindicales sí. La contrarreforma educativa les ha devuelto el control de la educación. 

Twitter: @SergioSarmiento