Sorpresas

Los recientes cambios de la conformación partidista en las estructuras políticas a nivel nacional, invitan a recordar casos específicos dentro de la historia nacional y local, vinculados desde luego con procesos electorales que en su momento, y aún en la actualidad, resultan complejos o curiosos.
Recurro a las Memorias Políticas de Jorge Prieto Laurens: Cincuenta años de política mexicana, publicadas en 1968. En ellas narra desde su nacimiento en la ciudad de San Luis Potosí, el 2 de mayo de 1895, hasta el año 1965 cuando participa como organizador del Primer Congreso Mundial Anticomunista.
Del año 1919, cuando se constituyó el primer Ayuntamiento Libre Constitucional de la Ciudad de México, refiere: La juventud mexicana de 1910-13-15 y 17 no pudo ser ajena, ni indiferente ante el movimiento revolucionario iniciado por Madero y continuado por Carranza. Hasta las aulas universitarias y de las escuelas técnicas y normales, llegaron las corrientes ideológicas de la revolución mexicana, inspiradas por las condiciones sociales, económicas y políticas que prevalecían durante la prolongada administración porfirista; por la rebeldía incontenible de las mayorías desheredadas; por el monopolio político de los llamados “científicos”, por la ignorancia, la miseria y la insalubridad en que vegetaban las grandes masas del pueblo; a pesar de la aparente prosperidad de esta metrópoli [Ciudad de México] y de algunas capitales de los Estados; por la corrupción del poder judicial, al servicio de unos cuantos privilegiados; por el odioso caciquismo de los Jefes Políticos y las gabelas que imponían como representantes del pequeño grupo de los científicos; por la forma como se reclutaban los soldados del Ejército Federal, mediante la odiosa “leva” o secuestro de los más humildes ciudadanos; y por los privilegios de diversos grupos de extranjeros que explotaban los recursos de la nación y gozaban de toda clase de facilidades.
La inmensa mayoría de nuestros maestros eran de extracción porfirista y casi todos veían con desconfianza y mala voluntad todo lo que se relacionaban con la Revolución y sus caudillos. Por esa razón fuimos muy contados los estudiantes que nos unimos a las huestes revolucionarias de 1910-13.
[…] Gracias al contacto que tuvimos, durante la lucha armada, con obreros y campesinos; así como por el trato frecuente con maestros y periodistas, durante las campañas estudiantiles, en 1917 fue posible iniciar la organización del “Partido Cooperatista Nacional”, que, de inmediato presentó su planilla de candidatos a regidores del Primer Ayuntamiento Libre Constitucional de la Ciudad de México, combinándolos con los mejores candidatos del Partido Liberal Nacionalista, cuya planilla la encabezaba don Carlos B. Zetina, el industrial más progresista y humanitario de aquella época.
[…] La lucha electoral fue muy reñida entre “peleceanos”, “nacionalisas” y “cooperatistas”. En la Junta Computadora, celebrada en el Salón de Cabildos del Ayuntamiento Metropolitano, sostuvimos una enconada lucha con los representantes del P.L.C. y del Nacionalista, logrando que se reconociera y aceptara el triunfo arrollador de nuestra planilla. La ciudad entera había presenciado los entusiastas mítines y manifestaciones callejeras, organizadas por los obreros, los estudiantes, los maestros y los periodistas de nuestro Partido, la inmensa mayoría jóvenes de 21 a 30 años de edad, frente a los viejos “peleceanos” y “nacionalistas” que no se preocupaban por hacer propaganda y se atenían a sus respectivas influencias políticas. La prensa, en su mayor parte, nos apoyó ciento por ciento a los candidatos cooperatistas.
Por fin el 1° de enero de 1918, se instaló el primer Ayuntamiento Libre Constitucional de la Ciudad de México, integrado por mayoría de nacionalistas y minoría de cooperatistas.
Un año después, luego de verse en la necesidad de someter el proceso electoral de 1918 a un laudo electoral, el partido cooperatista ganó el Ayuntamiento de la Ciudad de México, para 1919-1920.

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El proceso electoral del pasado primero de julio, si bien no sorprendió por la victoria prevista de Andrés Manuel López Obrador, sí lo hizo por la arrolladora cantidad de votos con los que sobrepasó al candidato de Acción Nacional, su más cercano contendiente. Hacia las nueve de la noche el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), daba toda la posibilidad del triunfo a López Obrador. Esa noche la felicidad por el triunfo se desbordó entre los partidarios de Morena, y el llamado Zócalo fue insuficiente para contener a los miles de ciudadanos que festejaban el triunfo.
Dos días después ya era sabido el arrollador triunfo de MORENA en todo el país, con la salvedad de algunos bastiones del panismo; sin embargo –y seguramente no esperado– el partido oficial obtuvo la menor cantidad de votos es su historia, en la mayoría de los distritos electorales. Atlacomulco perdió Atlacomulco.

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Así como no esperada fue la cantidad de votos que dio el triunfo al amloísmo, y el brutal apaleamiento al Revolucionario Institucional, en la ciudad de San Luis Potosí, causó un verdadero desconcierto el triunfo de Xavier Nava. Si bien, algunos suponían una posible cercanía en votos con relación a Ricardo Gallardo, otros imaginaban una fuerte división de votos entre Nava y Serrato, el candidato de MORENA; antes, incluso, hubiera podido esperarse un repunte de éste último, frente al efecto López Obrador.
El colapso de las estructuras gallardistas en la capital, sólo puede explicarse desde la óptica de la falta de trabajo clientelar entre los electores del proceso 2015 que posibilitaron su triunfo, y desde luego por el terror generado a partir de los rumores generalizados de las corruptelas y tropelías cometidas por su aparato ejecutor.
Nava desde luego, no sólo atrajo el voto cautivo del panismo potosino; su capital social personal, atrajo el voto razonado de la clase media; agreguemos –aunque en menor grado– el peso sociológico en el imaginario, del apellido paterno. Los señalamientos acusatorios que habían incrementado en las últimas semanas sobre veletismo, enriquecimiento, y ser producto de un proyecto gubernamental, no prosperaron. Del primero no queda mayor duda, nos consta; los otros dos anden ustedes a saber si son ciertos.
La gran interrogante es, qué ocurrirá con Gallardo el viejo, una vez que su imagen queda defenestrada en la capital y desprotegida frente al ya debilitado perredismo nacional. Es casi seguro que ni el aparato construido por él, por su hijo y sus testaferros allegados, algunos ahora encumbrados, puedan mantenerlo como el hombre fuerte del/su partido en el estado; recordemos que durante el proceso mucho se habló de que las rivalidades entre padre e hijo causarían un fractura al interior del PRD. Dicen, que algunos lo consideran como el hombre capaz de tomar las riendas del partido a nivel nacional y reestructurarlo ¿a partir de una purga estalinista?

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A propósito de Gallardo, pero ahora del hijo; es interesante analizar cómo el revuelo generado por el aspecto sui generis –para un legislador electo– de Pedro Carrizales el Mijis, a quién lo menos que se le dijo fue delincuente, e incluso se acusó en días pasados de cometer asaltos y agresiones con arma de fuego, lograron concentrar los cuestionamientos que en otro momento hubieran caído sobre Gallardo Cardona, quien pisó un reclusorio, y continúa con un proceso judicial abierto. Por el contrario, la organización Ciudadanos Observando, hizo pública una carta de no antecedentes penales de Carrizales. Está limpio, pues; no hay tos batos.
Pero qué hacerle, la madurez no nos llega; los potosinos estamos inmersos en una sociedad clasista y racista, que desafortunadamente nada aporta frente a la abulia política. No se le concede ni el beneficio de la duda, frente a la pléyade de legisladores delincuentes de cuello, no sé si blanco, pero al menos planchado, que integraron y saquearon la actual legislatura. Por cierto, ¿ya todos saben que vamos a mantener otro trienio al dinosaurio legislativo de Óscar Vera?; por fortuna él es decente, nada que cuestionarle. A ver si no nos descompone al Mijis.
Ya saben: dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan. ¿Por qué no?, triunfó la democracia.