¿Un ciclo de la historia?

Hay teóricos de la historia que hablan de ciclos, es decir, de recurrencias en el desarrollo de la humanidad en el curso de los tiempos, de manera que, evidentemente con las circunstancias propias en cada caso, se repiten acontecimientos que guardan extraordinaria similitud con el pasado.

Yo no sé hasta que punto sea eso cierto, pues ser historiador no es un atributo de mi persona. Sin embargo, si me doy cuenta de que hay destellos que hacen suponer, por lo menos presuntivamente, que, en efecto, hay quien no aprende de la historia o, por el contrario, aprendió tan bien que quiere revivir aquello que ha quedado atrás.

Dijo Cicerón que la historia es testigo de los tiempos, luz de la verdad, memoria y maestra de la vida, mensajera de la antigüedad. Así, vaya que echar un ojo al camino andado es importante y sirve para que hoy, en este presente que vivimos, podamos encaminarnos a un futuro en el que podamos destrabar el ciclo y progresar adecuadamente.

El 4 de octubre es un aniversario ignorado por las efemérides nacionales, no obstante ser de trascendental importancia para nuestra patria. Se conmemora la promulgación en 1824, de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, la primera desde la declaración de nuestra independencia en 1821 y luego de la caída del primer imperio.

Esta Constitución se expide en cumplimiento al Acta Constitutiva de la Federación Mexicana del 31 de enero de 1824 y es, formalmente, la primera Constitución en México (hubo intentos anteriores, pero en condiciones que permiten afirmar su no vigencia plena en un país que aun no existía, como la de Apatzingán de 1814); en ella se estableció, como forma de gobierno, la república representativa popular federal.

En el Acta Constitutiva referida, antecedente de la Constitución que nos ocupa, claramente se señalaba en el artículo 6 que, en la federación mexicana: “Sus partes integrantes son estados independientes, libres, y soberanos, en lo que exclusivamente toque a su administración y gobierno interior, según se detalla en esta acta y en la constitución general”.

Justo ahí encontramos aquello de que los Estados son libres y soberanos, que, hasta nuestros días, es pilar fundamental de nuestra organización como Estado.
Sin embargo, pretextando que la división territorial debilitaba a la nación, además que los gobernadores habían adquirido mucho poder, en 1836 se promulgaron las Siete Leyes por parte del Presidente Justo Corro (aunque impulsadas por Antonio López de Santa Anna, desde uno de sus tantos retiros), con las cuales se asumió un régimen centralista, dejando de lado el federalismo.

Hoy, hemos visto como este régimen federal, en los hechos, se ha ido disminuyendo, gracias a la expedición de leyes generales en materias que ahora se llaman de competencia concurrente, además de cambios constitucionales que, como el caso electoral, abiertamente se sobreponen a las Entidades federativas. Sin embargo, aún dan señales de vida la libertad, soberanía y la independencia de los Estados, poca, pero vida al fin.

Sin embargo, gracias al centralismo de facto o, dicho de otra manera, al federalismo debilitado que hemos transcurrido por décadas, hoy, más que nunca, se acerca el posible cumplimiento de un ciclo que, tal vez, nos lleve a modificar nuestro régimen y volvamos a unas Siete Leyes que impulsen los conservadores gatopardistas en el Poder próximamente (ya están en las Cámaras del Congreso de la Unión), encabezados por López Obrador, pues han dado muestras de querer revivir el presidencialismo a ultranza, buscando, por lo menos en los hechos, el sobajar a los Gobernadores de los Estados, a través de la designación de esos procónsules que concentrarán toda la representación y facultades del gobierno central, eliminando a los delegados de las Secretarías de Estado y otros entes públicos. Es un botón que basta como muestra de una serie de indicios que se han manifestado ya.

No nos engañemos. Aun no asume la Presidencia el señor López y ya está viendo como conservar el mando ad saecula saeculorum.

¿Algo aprenderemos de la historia?