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A nivel nacional, no sé qué le depare el futuro electoral a José Antonio Meade Kuribreña, candidato de la coalición PRI-Verde-Panal a la presidencia de la República. Lo que sí sé es de que aquí en San Luis Potosí, va a arrasar; va a marcar records de votación a su favor que seguramente perdurarán por decenios. Los 430 mil votos cosechados aquí hace seis años por Enrique Peña Nieto serán comparativamente una bicoca, una nadería. Y no hay manera de que no sea así. Lo siento mucho por López Obrador y Anaya, aquí van a ser vapuleados, arrollados.
La razón que da irrefutable sustento a esa afirmación es en el fondo simple. Puede explicarse mejor, creo, con la descripción de la maravillosa fotografía que se ve venir y que será, por sí sola, suficiente para que JAMK levante más de un millón de votos a su favor en territorio potosino.
Imagínela usted: Meade Kuribreña sobre una plataforma, parado al centro, luciendo su seductora sonrisa y con los brazos extendidos en ademán de abrazar a sus acompañantes.
Flanqueándolo, el insuperable elenco de candidatos potosinos en todo su esplendor: de un lado, Oscar Bautista Villegas, José Luis Romero Calzada y Janos Segovia; del otro, Rebeca Terán, Manuel Barrera Guillén y Cándido Ochoa. A espaldas del candidato presidencial, un escalón arriba para sobresalir en la foto, esa máquina productora de votos, ese cosechador de sufragios inigualable en todo el país, ese campeón sin par de la política ciudadana e ídolo emergente del priísmo potosino que se llama Luis Antonio Mabhub.
Otro escalón más arriba, parada de puntillas sobre un solo pie y sosteniendo extendido un manto blanco como para cubrir a todos los demás, la dama del buen decir doña Rosa María Huerta, flamantísima presidenta de la Comisión de Postulación de Candidatos, versión institucionalizada del dedazo. A ambos lados, otros dos integrantes de esa benemérita comisión: los próceres tricolores Alberto Cortés Chagoya y Edgar Adán Lara.
Chofer de Charo Sánchez, el primero, y chofer de Martha Orta, el segundo.
Esa foto, que deben tener considerada los sabios estrategas priístas, se reproducirá de inmediato en todas las redes sociales; se imprimirá a todo color en tamaño doble oficio y se lanzará desde avionetas en las zonas rurales donde el internet tiene escasa penetración; se ampliará a 10 por 5 metros para montarla en todas las estructuras de anuncios espectaculares disponibles en la entidad, y con algunos efectos sonoros y de movimiento apropiados, se proyectará en todas las salas cinematográficas del estado y en los spots televisivos correspondientes.
Así, con compañeros de viaje tan prestigiados, convincentes y admirados como El Cochiloco, El Tekmol, El Claridoso, La Cafetalera, El Cínico, El Gran Recaudador y La Fábrica de Votos; con operadores tan respetados como Doña Pelos Parados y el par de choferes que la cuerpean, y con elementos propagandísticos tan persuasivos como esa fotografía, ¿quién puede ni siquiera hacerle un rasguño a Pepe Toño, quién se anima a parársele enfrente?.
Tomada de la mano con sus aliados, la clase política priísta de San Luis Potosí está por dar a luz a un nuevo grupo político que trae arrestos suficientes para hacer polvo a otros como el de Atlacomulco, con todo y sus próceres Isidro Fabela, Carlos Hank o Alfredo del Mazo; el veracruzano, incluidos sus figurones Miguel Alemán, Jesús Reyes Heroles o Fernando Gutiérrez Barrios. Todos juntos ni a los talones les van a llegar al nuestro.
Si yo fuera malpensado, a estas horas tendría la fuerte sospecha de que algún imperdonable agravio le infringió en el pasado José Antonio Meade a Juan Manuel Carreras y que éste encontró en la campaña de aquél la mejor forma de cobrárselo.
No descartaría tampoco, siguiendo en los terrenos del malpensar, que Carreras traiga algún amarre ultrasecreto con El Peje o con El Cerillo, por razón del cual se habría propuesto partirle toditita su progenitora –electoralmente hablando- al abanderado tricolor-verde-turquesa. De otra manera, no hay modo de encontrar explicación alguna.
Nunca es tarde
Motivado por las tragedias recientes de nuestra vida pública, con sus miserias humanas y lacras sociales, pero sobre todo con sus no pocas manifestaciones de corrupción desbocada y de insania mental, aparejadas con una inocultable cobardía oficial para hacer algo al respecto, rescato de mis archivos un planteamiento publicado en este mismo espacio hace casi cuatro años.
Se trata de la ya antigua idea de practicar diversos tipos de exámenes a los aspirantes a un cargo de elección popular, con la esperanza de que sus resultados permitan reducir aunque sea un poco la posibilidad de que locos, bipolares, cleptómanos, adictos o mitómanos lleguen a desempeñar responsabilidades públicas de cualquier nivel. Para efectos de una reforma legal que lo haga obligatorio, estamos fuera de tiempo. En todo caso, sería cuestión de que los partidos, todos o los que quisieran, se interesen en hacerlo como un acuerdo interno. Queda el tiempo justo.
Esto fue lo que publicamos en nuestra colaboración del 6 de marzo de 2014:
“Que a todos los candidatos a cargos de elección popular se les practiquen exámenes de control de confianza. A saber: el polígrafo, antiguamente conocido como detector de mentiras; el antidoping, el psicométrico o de personalidad; revisión de situación patrimonial y de entorno socio-familiar, y de conocimientos.
“De entrada, hay que tener presente que hoy día en todas las empresas de medianas para arriba se practican exámenes psicométricos y de conocimientos a quienes solicitan empleo, y en muchas, cada vez más, se solicitan análisis de laboratorio para detectar el eventual consumo de drogas. Algo idéntico sucede desde hace años en los principales centros de educación superior privados.
“En el sector público, para cualquier empleo de los llamados de confianza, que en sus niveles inferiores no son nada del otro mundo, se exige una declaración patrimonial. Pero si se trata de puestos en el ámbito de la seguridad, las pruebas antidoping, de polígrafo, de personalidad y de situación patrimonial son ineludibles (al menos en teoría), y si hablamos de mandos superiores, se incluyen como obligatorios el examen de conocimientos y la revisión del entorno socio-familiar.
“Así, tenemos que para obtener un empleo de subgerente de recursos humanos en una empresa, donde probablemente se tenga mando sobre una docena de personas; para ingresar al nivel profesional en las principales instituciones privadas de educación superior; para ser policía de a pie o custodio penitenciario, y no se diga para ser jefe de 10 policías en Tanlajás o comandante de grupo en la Ministerial con siete subordinados, hay que someterse a varios o a todos esos exámenes.
“En cambio, para ser gobernador del estado, con mando directo e indirecto sobre algo así como seis mil policías; facultado para determinar la aplicación, en nuestro caso, de 35 mil millones de pesos (hoy ya son más de 45 mil); comandante de un ejército de no sé cuántos miles de funcionarios y empleados de todo tipo, auditores y fiscales incluidos, y encargado de representar con dignidad y decoro al terruño en toda clase de eventos, lo único que se pide de manera obligatoria es la declaración patrimonial, cuyo contenido muy rara vez se autentifica.
“Si aplicar la totalidad de las pruebas de control de confianza referidas parece excesivo, que por lo menos se apliquen tres: los exámenes de personalidad, psicométricos o como se llamen; el antidoping y el del polígrafo, este último únicamente con preguntas pertinentes”. (fin de la cita).
Los resultados de las pruebas que eventualmente se hicieran deberían darse a conocer para que los ciudadanos no voten en el engaño. Con frecuencia votamos en la indefensión total.
No conviene ser iluso y suponer que alguno o varios de los partidos en competencia tomaría la iniciativa para practicar esa clase de pruebas. Sin embargo, si lo piensan bien, el que se anime a hacerlo y sepa publicitarlo, puede sacarle una ventaja importante a los otros.
COMPRIMIDOS
Hasta el próximo jueves.
A nivel nacional, no sé qué le depare el futuro electoral a José Antonio Meade Kuribreña, candidato de la coalición PRI-Verde-Panal a la presidencia de la República. Lo que sí sé es de que aquí en San Luis Potosí, va a arrasar; va a marcar records de votación a su favor que seguramente perdurarán por decenios. Los 430 mil votos cosechados aquí hace seis años por Enrique Peña Nieto serán comparativamente una bicoca, una nadería. Y no hay manera de que no sea así. Lo siento mucho por López Obrador y Anaya, aquí van a ser vapuleados, arrollados.
La razón que da irrefutable sustento a esa afirmación es en el fondo simple. Puede explicarse mejor, creo, con la descripción de la maravillosa fotografía que se ve venir y que será, por sí sola, suficiente para que JAMK levante más de un millón de votos a su favor en territorio potosino.
Imagínela usted: Meade Kuribreña sobre una plataforma, parado al centro, luciendo su seductora sonrisa y con los brazos extendidos en ademán de abrazar a sus acompañantes.
Flanqueándolo, el insuperable elenco de candidatos potosinos en todo su esplendor: de un lado, Oscar Bautista Villegas, José Luis Romero Calzada y Janos Segovia; del otro, Rebeca Terán, Manuel Barrera Guillén y Cándido Ochoa. A espaldas del candidato presidencial, un escalón arriba para sobresalir en la foto, esa máquina productora de votos, ese cosechador de sufragios inigualable en todo el país, ese campeón sin par de la política ciudadana e ídolo emergente del priísmo potosino que se llama Luis Antonio Mabhub.
Otro escalón más arriba, parada de puntillas sobre un solo pie y sosteniendo extendido un manto blanco como para cubrir a todos los demás, la dama del buen decir doña Rosa María Huerta, flamantísima presidenta de la Comisión de Postulación de Candidatos, versión institucionalizada del dedazo. A ambos lados, otros dos integrantes de esa benemérita comisión: los próceres tricolores Alberto Cortés Chagoya y Edgar Adán Lara.
Chofer de Charo Sánchez, el primero, y chofer de Martha Orta, el segundo.
Esa foto, que deben tener considerada los sabios estrategas priístas, se reproducirá de inmediato en todas las redes sociales; se imprimirá a todo color en tamaño doble oficio y se lanzará desde avionetas en las zonas rurales donde el internet tiene escasa penetración; se ampliará a 10 por 5 metros para montarla en todas las estructuras de anuncios espectaculares disponibles en la entidad, y con algunos efectos sonoros y de movimiento apropiados, se proyectará en todas las salas cinematográficas del estado y en los spots televisivos correspondientes.
Así, con compañeros de viaje tan prestigiados, convincentes y admirados como El Cochiloco, El Tekmol, El Claridoso, La Cafetalera, El Cínico, El Gran Recaudador y La Fábrica de Votos; con operadores tan respetados como Doña Pelos Parados y el par de choferes que la cuerpean, y con elementos propagandísticos tan persuasivos como esa fotografía, ¿quién puede ni siquiera hacerle un rasguño a Pepe Toño, quién se anima a parársele enfrente?.
Tomada de la mano con sus aliados, la clase política priísta de San Luis Potosí está por dar a luz a un nuevo grupo político que trae arrestos suficientes para hacer polvo a otros como el de Atlacomulco, con todo y sus próceres Isidro Fabela, Carlos Hank o Alfredo del Mazo; el veracruzano, incluidos sus figurones Miguel Alemán, Jesús Reyes Heroles o Fernando Gutiérrez Barrios. Todos juntos ni a los talones les van a llegar al nuestro.
Si yo fuera malpensado, a estas horas tendría la fuerte sospecha de que algún imperdonable agravio le infringió en el pasado José Antonio Meade a Juan Manuel Carreras y que éste encontró en la campaña de aquél la mejor forma de cobrárselo.
No descartaría tampoco, siguiendo en los terrenos del malpensar, que Carreras traiga algún amarre ultrasecreto con El Peje o con El Cerillo, por razón del cual se habría propuesto partirle toditita su progenitora –electoralmente hablando- al abanderado tricolor-verde-turquesa. De otra manera, no hay modo de encontrar explicación alguna.
Nunca es tarde
Motivado por las tragedias recientes de nuestra vida pública, con sus miserias humanas y lacras sociales, pero sobre todo con sus no pocas manifestaciones de corrupción desbocada y de insania mental, aparejadas con una inocultable cobardía oficial para hacer algo al respecto, rescato de mis archivos un planteamiento publicado en este mismo espacio hace casi cuatro años.
Se trata de la ya antigua idea de practicar diversos tipos de exámenes a los aspirantes a un cargo de elección popular, con la esperanza de que sus resultados permitan reducir aunque sea un poco la posibilidad de que locos, bipolares, cleptómanos, adictos o mitómanos lleguen a desempeñar responsabilidades públicas de cualquier nivel. Para efectos de una reforma legal que lo haga obligatorio, estamos fuera de tiempo. En todo caso, sería cuestión de que los partidos, todos o los que quisieran, se interesen en hacerlo como un acuerdo interno. Queda el tiempo justo.
Esto fue lo que publicamos en nuestra colaboración del 6 de marzo de 2014:
“Que a todos los candidatos a cargos de elección popular se les practiquen exámenes de control de confianza. A saber: el polígrafo, antiguamente conocido como detector de mentiras; el antidoping, el psicométrico o de personalidad; revisión de situación patrimonial y de entorno socio-familiar, y de conocimientos.
“De entrada, hay que tener presente que hoy día en todas las empresas de medianas para arriba se practican exámenes psicométricos y de conocimientos a quienes solicitan empleo, y en muchas, cada vez más, se solicitan análisis de laboratorio para detectar el eventual consumo de drogas. Algo idéntico sucede desde hace años en los principales centros de educación superior privados.
“En el sector público, para cualquier empleo de los llamados de confianza, que en sus niveles inferiores no son nada del otro mundo, se exige una declaración patrimonial. Pero si se trata de puestos en el ámbito de la seguridad, las pruebas antidoping, de polígrafo, de personalidad y de situación patrimonial son ineludibles (al menos en teoría), y si hablamos de mandos superiores, se incluyen como obligatorios el examen de conocimientos y la revisión del entorno socio-familiar.
“Así, tenemos que para obtener un empleo de subgerente de recursos humanos en una empresa, donde probablemente se tenga mando sobre una docena de personas; para ingresar al nivel profesional en las principales instituciones privadas de educación superior; para ser policía de a pie o custodio penitenciario, y no se diga para ser jefe de 10 policías en Tanlajás o comandante de grupo en la Ministerial con siete subordinados, hay que someterse a varios o a todos esos exámenes.
“En cambio, para ser gobernador del estado, con mando directo e indirecto sobre algo así como seis mil policías; facultado para determinar la aplicación, en nuestro caso, de 35 mil millones de pesos (hoy ya son más de 45 mil); comandante de un ejército de no sé cuántos miles de funcionarios y empleados de todo tipo, auditores y fiscales incluidos, y encargado de representar con dignidad y decoro al terruño en toda clase de eventos, lo único que se pide de manera obligatoria es la declaración patrimonial, cuyo contenido muy rara vez se autentifica.
“Si aplicar la totalidad de las pruebas de control de confianza referidas parece excesivo, que por lo menos se apliquen tres: los exámenes de personalidad, psicométricos o como se llamen; el antidoping y el del polígrafo, este último únicamente con preguntas pertinentes”. (fin de la cita).
Los resultados de las pruebas que eventualmente se hicieran deberían darse a conocer para que los ciudadanos no voten en el engaño. Con frecuencia votamos en la indefensión total.
No conviene ser iluso y suponer que alguno o varios de los partidos en competencia tomaría la iniciativa para practicar esa clase de pruebas. Sin embargo, si lo piensan bien, el que se anime a hacerlo y sepa publicitarlo, puede sacarle una ventaja importante a los otros.
COMPRIMIDOS
- Sobre el origen o las razones de la inesperada candidatura de Luis Antonio Mabhub al Senado hay varias versiones. Una de ellas, sostiene que las cúpulas empresariales a nivel nacional solicitaron al candidato José Antonio Meade algunas posiciones legislativas. Según esto, la petición se formuló a través del Consejo Coordinador Empresarial, con el cual Mabhub mantiene relaciones cercanas desde hace tiempo. Lo que nadie dice es que hayan solicitado expresamente la candidatura senatorial en San Luis Potosí, pero habría ocurrido que a Meade y al CEN del PRI se les facilitó acomodarlo aquí porque el gobernador Juan Manuel Carreras nunca promovió a nadie en particular, ni siquiera de su equipo de colaboradores o de algún asociado político.
- En tales circunstancias, aunque en el país hay 18 estados con gobernadores emanados de partidos distintos al PRI, en cualquiera de los cuales el CEN priísta y su abanderado hubieran tenido fácil la respuesta positiva a los organismos empresariales, se decantaron por San Luis porque Carreras les facilitó las cosas.
- Otra versión dice que es una idea local, o sea de JMC, convencido de que muchos empresarios y profesionistas exitosos que habitualmente votan por el PAN, esta vez no lo harán porque no les gusta la alianza con el PRD, y que alguien con el perfil de Mabhub podría jalar esos votos para Meade. Si este fuera el caso, es un error de juicio evidente: el 90 por ciento o más de esos empresarios y profesionistas exitosos radican en esta capital y suman centenares, no miles. Fuera de la ciudad, Mabhub es un total desconocido, y su eventual acarreo de sufragios para el candidato presidencial será muy escaso.
- Caso muy distinto el de Enrique Galindo, quien desde casi año y medio, poco después de dejar el mando de la Policía Federal, previo aviso y visto bueno de quienes podían dárselo aquí y en la Ciudad de México, comenzó a recorrer el Estado, contactando lo mismo empresarios que obreros; profesionistas y campesinos, estudiantes y amas de casa, etcétera. Si la lógica es la de rentabilidad electoral, la postulación de Mabhub, por plantearla o por admitirla, es un soberano disparate.
- A los señores Gallardo les llovió y duro en su milpita estos últimos días. Independientemente del origen de los duros y adversos señalamientos mediáticos, yo me quedo con la impresión de que ellos solitos se los han buscado. Estando como están bajo los reflectores desde hace meses -digamos desde octubre que Reporte Índigo y Loret de Mola los pusieron en el escaparate- no sé si es un exceso de soberbia o un gran déficit de sensatez, jalarlos más todavía, con acciones tan llamativas como la licitación de las obras en Fray Diego de la Magdalena.
Hasta el próximo jueves.

