Besar, más que una caricia superficial

Dar un ósculo, además de demostrar afecto, es una interacción humana que favorece la salud y estado de ánimo

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Besar, más que una caricia superficial

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Pese al paso de los años, por dogmas de una cultura a otra o inclusive para evitar contagios de enfermedades, besar o no hacerlo es una acción cotidiana en el ser humano, que no solo es un simple contacto, sino la posibilidad de relacionarse, mostrar afecto o reforzar las relaciones humanas. 

En tiempos de redes sociales, de amigovios y otras formas de vínculos entre el ser humano, lejanas de los tradicionales protocolos de convivencia, especialista explican los beneficios de besar, sin importar el sentido afectivo o no a quien se le dé esa muestra de cercanía labial.  

POR SALUD. 

Al respecto, César Guillermo González Salinas, psiquiatra del Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, señala que el beso puede abordarse desde tres aspectos, el primero de ellos hace referencia a los antecesores, en cuestiones genéticas, donde se ha aducido que es una conducta de imitación de muchas especies al momento de alimentar a sus crías. 

“El beso en sí, es una muestra de afecto, de protección y una muestra de supervivencia en cuestiones de aspectos genéticos”, comenta el especialista. 

Expone que el segundo argumento aborda lo relacionado con la sobrevivencia de la especie humana, donde hay relación con la elección de la pareja, pues mediante el beso se puede establecer el “match” o compatibilidad.

A su vez, refiere que un tercer aspecto hace alusión a indicadores químicos, es decir, la prolactina, la dopamina y la serotonina, sustancias ligadas con el apego y favorecimiento de estabilidad en las parejas.   

“El beso tiene implicaciones donde el aspecto bilógico nos hace recrear a la persona que nos gusta, a la persona que amamos y con la cual poder formar un lazo de pareja estable”, sintetiza el experto.

COMO EL REINO ANIMAL.

González Salinas describe que, al momento de besar, la persona pasa por el placer y la motivación, es decir, hay un circuito de la recompensa, generador de motivación, alegría, euforia y altos niveles de dopamina.  

El psiquiatra del nosocomio gubernamental, matiza que un beso consensuado favorece esas sensaciones, sin embargo, si fuera robado o a la fuerza, éste pierde dichas cualidades y cae en el desagrado, el malestar y el rechazo. 

Ejemplifica que mientras un beso de una madre a su hijo favorece a la solidaridad, la calma, la seguridad y el apego, en los roedores, cuando se lamen la boca y el trasero llegan a obtener tranquilidad y disminuir la ansiedad.

“En el aspecto de los amigos y de la pareja, el beso es como favorecer un lazo o un match; una unión para establecer y ver qué tipo de relación tiene. Si es una relación inicial o duradera”, enfatiza.   

DESDE LA INFANCIA. 

Esperanza Alonso Castañón, catedrática e investigadora de la Facultad de Psicología de la UASLP, aduce que, de acuerdo con cada familia o cultura el significado es diferente, ya sea de mayor o menor importancia. 

Argumenta que dicha acción es relevante y tiene un impacto en el ser humano, pues se relaciona desde el primer momento en que se conoce el mundo, la vida, el amor o el deseo, a través de la boca. 

La académica de la UASLP, sentencia que, en los primeros momentos de la vida, el beso provoca un impacto en ser partícipe de conocer lo que era, una sensación amorosa, un contacto íntimo, una caricia y no invasión del espacio. 

“Para mucha gente el haber vivido con esa sensación de sentirse amado, de haber sido alimentado con amor, aunque no haya sido pecho, sino con cualquier otra cosa, el beso impacta mucho”, asume.