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Aunque el anuncio de imponer mayores aranceles para el acero y aluminio mexicano por parte de Estados Unidos afectó el ánimo de empresarios locales, también existe la certeza de que hay otros mercados en el mundo para mantener las exportaciones y lograr hasta mejores beneficios.
Raúl Martínez Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en San Luis Potosí, reconoció que depender tanto del mercado estadounidense sigue siendo un problema para muchas empresas mexicanas.
Dijo que las amenazas del gobierno de Donald Trump, de incrementar los impuestos hasta 25 por ciento a la entrada de acero y 10 por ciento para el aluminio, impactaron en el ánimo de los productores de inmediato.
Sin embargo, visualizó que la política errada del mandatario norteamericano podría afectar más a las empresas de ese lado de la frontera, pues a mayor arancel será mayor el precio de los productos.
“Al final, ellos tendrían que pagar el acero y el aluminio más caro. Además, hay otros mercados que se pueden explorar”, apuntó.
De hecho, revistas especializadas en economía señalan que el mercado mundial de estos dos metales es liderado por China y no por Estados Unidos.
Las medidas arancelarias de Trump impactarán poco en los precios internacionales, pero el reto para los empresarios mexicanos será llevar sus productos a naciones diferentes a Estados Unidos.








