“Chéquense, no tengan miedo”

“Todo comenzó con una bolita, no sentía dolor ni nada, pero para mí fue extraño, fui al seguro y la doctora me dijo que era solo un absceso”, relató Norma Angélica Méndez Escobar de 53 años, sobreviviente del cáncer de mama, enfermedad que le fue detectada en 2012.
Esa bolita que apareció en su seno derecho, recuerda, no parecía ser algo malo, pues la doctora que la revisó por primera vez le comentó que se trataba de una infección y que el absceso era algo normal.
Durante ocho días permaneció internada en el Hospital del Niño y la Mujer y aunque al principio confió en que no era algo grave, su seno comenzó a ponerse morado, pese a ello, seguía sin sentir dolor.
“Regresé a mi casa tranquila, porque creí en la doctora, que aparte de que era especialista en salud, era mujer como yo, como no quería faltar al trabajo lo dejé pasar, si me hubiera atendido a tiempo no habría perdido mi pecho derecho”, dijo.
Fue en su siguiente consulta, ahora con una oncóloga, quien le realizó una biopsia y determinó meses después que se trataba de un tumor.
Escuchar la palabra cáncer, para Norma fue algo duro, muy impactante. No sabía qué iba a pasar después, ¿Cómo salir adelante?, recuerda que en aquellos años su hija estaba embarazada y solo pensaba: “No voy a conocer a mi nieta, porque dicen que cuando alguien nace es porque alguien se va, era yo”, decía.
Reconoció que a pesar de los cambios que estaba presentando, confió en que no era algo para preocuparse.
Los doctores le comentaron que, si desde un año antes hubiera acudido a sus revisiones periódicas, el cáncer se habría detectado a tiempo.
Pero algo en ella también la motivaba a dejar a un lado el pesimismo y salir de esa terrible enfermedad. Durante ocho meses acudió a su quimioterapia, había días en los que sentía muchos mareos, ganas de vomitar, comenzaba a perder su cabello, pero eso no era lo más importante, su físico era lo de menos. Vivir era lo único que le importaba.
Todo su tratamiento se le brindó en el Hospital Central, en aquel tiempo era beneficiaria del Seguro Popular y señala haber recibido muy buena atención del personal médico durante los primeros ochos meses de quimioterapia. Posteriormente entró a cirugía, donde le extirparon el tumor, después vinieron las radioterapias diarias, durante 28 días.
“La gente se decae al principio, porque la quimioterapia nos mata mucho las defensas, nos tumba el cabello, realmente la primera y la segunda quimioterapia te desgastan mucho, porque son vómitos, diarrea, en la tercera duras hasta seis o siete horas conectada, con tanto medicamento que te meten, yo completé ocho tratamientos, para poder entrar a cirugía y me retiraran el seno”, relató.
En ese tiempo dice que su mayor apoyo y su fortaleza para no rendirse, fueron sus hijos y su esposo, éste incluso buscaba la forma de que mejorara con medicina alternativa, desde remedios con mariguana que le recomendaban, sábila, incluso que comiera caldo de rata y zopilote, pero no se animó a probarlo.
En 2014, agregó, se le detectó en su seno izquierdo otro tumor, en esta ocasión era benigno, pero por sus antecedentes y tras las indicaciones y recomendaciones de los médicos, le retiraron la matriz. Luego de que se le retirara su seno derecho dijo no tener la intención de que se le reconstruyera, pues dijo que lo que menos quiere es entrar en otra cirugía. Ahora acude a sus consultas y revisiones de manera frecuente.
En 2019 se le indicó a Norma Angélica que estaba fuera de cualquier peligro, pero la experiencia le dejó una importante enseñanza que ahora busca compartir sobre la importancia de autoexplorarse.
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