Con flores, música y algunos regalos, cientos de familias acudieron a los panteones potosinos a visitar y rendir honor a las madres que se adelantaron en el camino.
Entre fiesta y añoranza, hombres, mujeres y niños acudieron a los cementerios y tras realizar la limpieza de la tumba, procedieron a hacer sonar las melodías que en vida eran las predilectas de la mujer que durante años llevo las riendas de los hogares.
Aunque el 10 de mayo es una celebración de arraigo, en esta ocasión la afluencia de visitantes fue poca, según autoridades de los cementerios, esto se debió a que la celebración fue entre semana.
“Son pocas las personas que les dan el día, probablemente por eso no vienen mucho, esperamos que la afluencia se incremente el fin de semana”.
En Soledad cientos de familias recordaron a las mamás que ya partieron de este mundo. Flores, música, regalos y anécdotas plenas de amor fueron algunos de los regalos que los visitantes de los camposantos llevaron a sus madres ausentes.
Como cada año, el Cementerio Municipal de Nuestra Señora del Refugio fue el más concurrido, quizás por su antigüedad y la proximidad al principal núcleo poblacional de Soledad.
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