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Laje: educación, mejor arma contra generación idiota

El ideólogo de la Nueva Derecha ofrece conferencia en el Club Libanés de esta capital

Por Martín Rodríguez PULSO

Diciembre 05, 2024 03:01 a.m.

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Mil cuatrocientas personas escucharon de Agustín Laje, la descripción de lo que conceptualiza como "La generación idiota". 

Resistencia Potosina presentó a Agustín Laje, quien advierte que la educación es la única forma de mitigar los riesgos de la generación idiota.

Identifica y denuncia al movimiento llamado "wokismo" de hacer un daño terrible, porque ha predispuesto a las nuevas generaciones al conflicto político y lo ha expulsado de las instituciones que lo regulan, para meterlo en una guerra en la que dominan la victimización, la posverdad, la pérdida de los buenos modos y hasta la negación de la identidad. 

En la conferencia que dictó en el Club Libanés, Agustín Laje advirtió que esa imposición de la generación se ha convertido en un factor de destrucción de la cultura y de las relaciones de familia, del reconocimiento de la autoridad, hasta la de los padres e incluso de actos que han dañado el pensamiento científico.

Advirtió que la izquierda ha generado una división social que ha afectado desde el pensamiento hasta los aspectos más básicos de la vida. 

Explicó que el sistema que ha dado origen a la generación idiota, maneja un discurso que ha provocado divisiones en materia de orientación sexual, color de piel, belleza, peso corporal, salud mental y otros aspectos que dejaron de ser tratados en las instituciones políticas y pasaron a la arena social. 

Esa destrucción social se ha manifestado, por ejemplo, en el narcisismo victimista, potenciado por el uso de redes sociales, en las que cualquier cosa ofende, aún y cuando sea una postura constructiva. 

La destrucción ha afectado a tal grado que ahora hasta a los niños se les trata de educar en materia de géneros, más allá de hombre y mujer, cuando tal acto es una abierta agresión sexual a los pequeños.

La postverdad se ha manifestado en el hecho de que ya no importa si una situación es verdad o mentira; las decisiones se toman con base en sentimientos, lo que ha facilitado la diseminación de mentiras en redes sociales.