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Del total de atenciones brindadas, el 29 por ciento son de alto riesgo, es decir, que las mujeres están en “grave peligro”, y donde la mayoría de los agresores muestran rasgos celotípicos y adicciones a algún tipo de droga, reportó Julieta Méndez Salas, coordinadora general de los Centros de Justicia para Mujeres (CJM).
Según sitios especializados de salud, “la celotipia sexual o el síndrome de Otelo es un subtipo de trastorno delirante en el que la persona está convencida de que su pareja le es infiel sin que haya motivo que lo justifique”.
Ayer se reveló que, en octubre de 2019, las denuncias por violencia familiar han aumentado 35 por ciento, las cuales ya rebasaron la cifra total del año pasado, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
La funcionaria estatal adujo que la violencia familiar está vinculada con los referidos conceptos “y nos hace ver”, la necesidad de atender diferentes áreas para poder resolver de fondo la problemática.
Es decir, enfatizó que, de fondo la familia tiene un problema de adicciones, donde el marido, la pareja o quien tiene un vínculo afectivo con la mujer, presenta dicha condición proclive a generar afecciones psiquiátricas “que es un tema de salud pública”.








