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El capitán, el primero que abandona Compromisos a medias

Si los legisladores realmente hicieran su trabajo, resolverían asuntos importantes en tiempo y forma, sin respingos, y con el afán de mejorar su comunidad y desquitar su muy generosos sueldo.

Por ejemplo, en verdad estarían pendientes de lo que ocurre a sus representados, y lejos de ser los primeros en ausentarse, aplicarían la lógica marina de que el capitán es el último que abandona el barco.

Lejos de eso, vemos diputados dispersos, ausentes, irresponsables, alejados del trabajo legislativo, omisos ante su enorme responsabilidad y poco comprometidos, al dejar a subordinados la tarea que es su obligación cumplir, con la consigna de que si se hunde el barco, el de abajo paga, aunque las consecuencias legales sean su responsabilidad directa.

Precisamente por la ausencia de responsabilidad, por ser los primeros que se van de la jornada laboral y por creer que el trabajo diario sólo es responsabilidad de los subordinados, es facilísimo que a los diputados les coman el mandado, y ni siquiera tengan tiempo de valorar un trabajo mal hecho por los suyos, antes de que ellos caigan en la hoguera, o hasta los despidan del trabajo, como al capitán de la “Ecuación Corrupta”.

Inclusive, en el trabajo diario de los reporteros, es fácil hallar una mayoría legislativa de analfabetas funcionales en la mayor parte de los temas públicos. Son todólogos y a la vez demuestran su muy marcada ignorancia.

Por igual proponen eliminar las bolsitas, proteger animales (obvio, sin que les cueste meter las manos), reglamentar los pañales, pedir que recojan el pelo recortado para limpiar de grasa las presas, discutir las etapas procesales del sistema penal acusatorio sin siquiera saber qué es eso, y hasta sentirse especialistas en fracking.

Proponen iniciativas tan a ciegas, que cuatro diputados locales aún en funciones y ligados a los Gallardo, ni siquiera leyeron antes de firmar la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, que dejó inutilizada la propuesta de Gallardo Juárez, para imponer su propio criterio de Plan del Centro de Población Estratégico, elaborado como en la metáfora de la Ley de Herodes, sin consultar a nadie, y por encima de las leyes existentes.

Es precisamente así, a ciegas, como discuten las iniciativas para prohibir el uso de bolsas de polietileno como parte de lo que despachan en los comercios. Parece, sí, como cita un investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que la iniciativa de los legisladores parece más bien un asunto de moda y una mera ocurrencia.

Mientras ello sucede en el Poder Legislativo, pareciera ser que en la zona metropolitana de San Luis Potosí, los problemas a resolver van para largo. Uno de ellos, muy importante, es el compromiso presidencial cumplido a medias, de modernización del anillo periférico. Las diferencias con los comuneros de San Juan de Guadalupe, podrían concluir pronto.

Sin embargo y a pesar de que esa solución podría resolver en definitiva la falta de atención al bulevar “Antonio Rocha Cordero”, en su tramo comprendido entre el Centro de Convenciones y la Avenida Industrias, ello no significa que los problemas habrán quedado atrás.

La obra inaugurada por Enrique Peña Nieto en el norte de la Capital asoma su peor cara, con la escandalosa aparición de vicios ocultos, puntos de crucero peligroso, eliminación de pasos laterales en los cruces ferroviarios y penumbra kilométrica.

Se va el gobierno federal, y como suele ocurrir con los compromisos incumplidos, el anillo periférico será una prolongada discusión de iniciativas, una larga licitación y una fecha incierta para el inicio de obras de mejora vial. No basta con las buenas intenciones. A la obra se le entra a fondo, por el bien de San Luis.

¡¡HASTA MAÑANA!!