El IPICYT y el papel estratégico del Centro Nacional de Supercómputo
25 años de ciencia, innovación y soberanía tecnológica

En 2025, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) conmemora su vigésimo quinto aniversario como una de las instituciones científicas más importantes de México. Desde su fundación en el año 2000, el IPICYT ha sido un motor de transformación nacional, impulsando la generación de conocimiento, cultivando las ciencias naturales y exactas, la formación de talento multidisciplinario altamente especializado y el desarrollo de proyectos y soluciones tecnológicas aplicadas a los principales retos del país. Su trayectoria es el reflejo de una visión institucional clara: colocar a la ciencia, la tecnología y la innovación al servicio de la sociedad mexicana, con un enfoque ético, estratégico y ampliamente comprometido con el bienestar social.
En este proceso de consolidación, una de las piezas clave ha sido el Centro Nacional de Supercómputo (CNS), uno de los laboratorios nacionales del IPICYT que ha trascendido su función técnica para convertirse en un actor estratégico en la transformación digital de México. Desde sus primeras etapas como un nodo de cómputo avanzado orientado a la investigación científica, el CNS ha evolucionado hasta convertirse en un centro de datos integral, con impacto y presencia nacional, cuyas capacidades están al servicio de instituciones educativas, centros de investigación, agencias gubernamentales y sectores estratégicos del país. Esta evolución ha sido impulsada por la necesidad de construir una infraestructura robusta, segura y soberana que permita al Estado mexicano enfrentar los desafíos del siglo XXI con herramientas propias, resilientes y adaptadas a su contexto.
A lo largo de los últimos años, el CNS ha estructurado su portafolio de servicios sobre tres pilares fundamentales: el supercómputo de alto rendimiento, las soluciones e integración de tecnologías de la información y comunicación (TIC), y los servicios y herramientas para la academia y la investigación orientadas a la capacitación y profesionalización de talento especializado a disposición de la comunidad científica del país. Esta arquitectura de servicios permite al centro atender de manera transversal las necesidades de múltiples sectores, contribuyendo a la innovación, la eficiencia operativa y la transformación digital en distintos niveles. La flexibilidad de su modelo ha permitido acompañar procesos de modernización tecnológica en gobiernos estatales, instituciones educativas, hospitales, y diversas dependencias federales, siempre con una lógica de servicio público, confidencialidad y eficacia.
El Centro Nacional de Supercómputo se distingue por su capacidad para operar con altos estándares internacionales. Una muestra de ello es su certificación ICREA Nivel III, otorgada por la International Computer Room Experts Association, que avala su funcionamiento continuo, eficiencia energética y capacidad operativa ante contingencias. Su existencia responde a una visión estratégica que busca fortalecer la soberanía y la independencia tecnológica de México, reduciendo la dependencia de infraestructuras y plataformas extranjeras para el procesamiento y resguardo de datos sensibles.
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En el contexto actual, marcado por la acelerada digitalización de los procesos institucionales, el CNS se ha convertido en un aliado estratégico para el Estado mexicano. La interoperabilidad de sistemas gubernamentales, la modernización de trámites, la atención remota de servicios públicos y el uso de inteligencia artificial para la toma de decisiones requieren una infraestructura confiable, ética y operada desde el ámbito público. Contar con una instalación como el CNS no solo garantiza el resguardo soberano de la información, sino que también permite diseñar soluciones tecnológicas con principios de justicia, seguridad digital, eficiencia energética y responsabilidad social.
En una era donde los datos se han convertido en activos y elementos estratégicos, la soberanía tecnológica ya no es un ideal abstracto, sino una necesidad urgente. La capacidad de un país para procesar, proteger y analizar su información sin depender de actores externos define su grado de autonomía en el escenario global. En este sentido, el Centro Nacional de Supercómputo representa una apuesta concreta por la construcción de una infraestructura crítica nacional. Su operación bajo la tutela de un centro público de investigación como el IPICYT garantiza que sus procesos estén guiados por criterios de interés público, neutralidad técnica y compromiso con los objetivos del desarrollo nacional.
La relevancia del CNS no solo radica en su capacidad tecnológica, sino también en su enfoque en la formación de capital humano. El centro ha desarrollado programas académicos, talleres técnicos, capacitaciones y colaboraciones con universidades y organismos de formación priorizando su papel en la academia. Una de las iniciativas más destacadas en este rubro son las Escuelas Nacionales de Supercómputo, que forman parte de un proyecto aprobado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) para capacitar a profesionales capaces de especializarse en las infraestructuras tecnológicas complejas aplicado a diferentes líneas de investigación buscando resolver problemáticas sociales.
Estas escuelas abordan problemáticas estratégicas como la biomedicina computacional, el monitoreo de fenómenos naturales asociados al cambio climático, el diseño computacional de metodologías en la remoción de contaminantes del agua y la optimización de procesos industriales mediante simulaciones de alto rendimiento. Su enfoque multidisciplinario no solo fortalece las capacidades técnicas del país, sino que también garantiza que las nuevas generaciones cuenten con las herramientas necesarias para diseñar soluciones innovadoras con impacto social. Esta inversión en formación trasciende el ámbito académico y se traduce en un activo estratégico para la competitividad y la autonomía tecnológica de México.
La existencia de un centro como el CNS cobra aún más sentido al considerar los desafíos contemporáneos que enfrenta el país. El avance de la inteligencia artificial, la complejidad de la ciberseguridad, la necesidad de automatización de procesos institucionales y la transición hacia una economía basada en el conocimiento requieren de una infraestructura digital sólida, confiable y estratégicamente orientada. En este marco, el CNS se alinea con las disposiciones establecidas en la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (HCTi), así como con las directrices del Consejo de Seguridad Nacional (CEDN), al proporcionar herramientas clave para la seguridad de la información, el desarrollo tecnológico autónomo y la formación de talento especializado.
El 25 aniversario del IPICYT es una oportunidad propicia para reflexionar sobre el papel que juega la ciencia aplicada en la construcción del futuro nacional. En tiempos de transformación acelerada, contar con instituciones que promuevan la innovación con sentido social, que articulen redes de colaboración multidisciplinarias, generando soluciones desde el conocimiento, es una condición indispensable para el desarrollo soberano. El IPICYT, a través del Centro Nacional de Supercómputo, ha demostrado que se pueden desarrollar capacidades tecnológicas con visión pública con impacto real, resultados concretos y un firme compromiso por el fortalecimiento del Estado.
El Centro Nacional de Supercómputo no solo representa un ejemplo de excelencia operativa, sino que encarna un modelo de infraestructura tecnológica orientada al servicio nacional. Su existencia confirma que México tiene la capacidad de construir y mantener centros estratégicos de alta tecnología, con talento propio, con estándares internacionales y con una profunda vocación pública. Esta trayectoria también plantea una ruta para el futuro: consolidar redes regionales de supercómputo, ampliar las capacidades de procesamiento al servicio de la salud, la educación y el medio ambiente, e impulsar una agenda nacional de ciencia y tecnología centrada en el bienestar social.
A 25 años de su fundación, el IPICYT reafirma su compromiso con el desarrollo del país a través del conocimiento. El CNS, como una de sus principales expresiones, representa no solo una infraestructura de primer nivel, sino también una visión de país: un México que invierte en su autonomía tecnológica, que confía en su talento científico y que apuesta por un futuro digital más justo, seguro y soberano.
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fernanda.escamilla@ipicyt.edu.mx.,
juancarlos.rosas@ipicyt.edu.mx, karla.hernandez@ipicyt.edu.mx
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