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La inversión de casi 11 mil millones de pesos del gobierno federal en la educación en San Luis Potosí no evitó que en el estado se utilizaran “sistemas alternos de atención educativa con limitaciones y resultados insuficientes”, además de que “las escuelas registran mayores carencias de infraestructura y equipamiento”, señaló la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Así lo determinó el órgano fiscalizador en las conclusiones de la auditoría de cumplimiento financiero con enfoque de desempeño al gasto del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE).
Si bien la ASF reconoce que los recursos del FONE en 2017 “tuvieron una importancia fundamental en la atención de la educación básica”, también contrastó que en las regiones y grupos con mayores grados de marginación no hubo resultados tan positivos.
“En relación con la calidad educativa, se registran insuficiencias, específicamente en los resultados de las pruebas de aprendizaje en primaria secundaria; no se ha logrado la cobertura total en los niveles de educación básica de preescolar y secundaria; la eficiencia terminal en secundaria registra un 86.0% además, la reprobación, como el abandono escolar en el mismo nivel, se consideran bajos al alcanzar un índice del 5.7% y 4.9% respectivamente”, señala el documento.
También informa de dos encuestas, realizadas entre maestros y a padres de alumnos de la entidad, en la que ambos grupos coinciden en la infraestructura y equipamiento deficientes en las escuelas potosinas.
Por lo que respecta a infraestructura en los planteles, el 72% de los profesores las consideraron entre regulares y malas, mientras que el 54% de los jefes de familia coincidió con ellos.
En lo que toca a recursos informáticos, el 68 por ciento de los maestros cree que no son suficientes, mientras que el 58% de los padres de familia piensa lo mismo.








