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Jóvenes graffiteros terminaron de “colonizar” con sus garabatos los muros del bulevar del río Santiago desde el puente de Libertad hasta el Anillo Periférico Oriente, tramo que hasta hace poco se había salvado de este afán decorador.
Apenas a principios de junio de este año, en otra nota informativa, se describió cómo las pintas a base de aerosol se habían extendido desde el cruce del río con la carretera a Matehuala hasta el puente de la avenida Iturbide, justo frente a la Comandancia Central de Pavón.
Sin embargo, el afán de los graffiteros de estampar sus creaciones en muros ajenos no tiene llenadera y ahora los ha llevado a “explorar” lo que resta del bulevar hasta llegar al final de la ruta que es el cruce con el Periférico.
Algunos residentes de Soledad dirán que es preferible que pinten sobre los muros del interior del río a que la agarren contra las fachadas de viviendas y comercios particulares.
Quizás no resultaría tan mala idea que a los chavos se les dé permiso oficial e incluso apoyo con material para crear graffitis artísticos dentro de la ruta del Santiago, a cambio de tener mayor respeto por las personas que con mucho esfuerzo invierten sus recursos en mantener limpios y presentables los muros de su propiedad.








